Columnas de opinión de México: 07 de Septiembre 2023 (SÓLO TEXTO)

 COLUMNA 01

Estrictamente Personal

El futuro de Marcelo


Raymundo Riva Palacio


septiembre 07, 2023 | 7:42 am hrs

El proceso de selección de candidato presidencial de Morena terminó manchado de irregularidades, ilegitimidad y conflicto, por las denuncias de Marcelo Ebrard para que se anule y se reponga. Sus quejas fueron onomatopéyicas y amenazantes. Su equipo se retiró del cómputo de las encuestas levantadas por Morena y cuatro empresas demoscópicas, a la mitad del conteo, cuando vieron que Claudia Sheinbaum iba a ganar, y anunció que no asistiría a la reunión informativa convocada por la dirigencia de Morena para notificarle a los seis aspirantes los resultados de las mediciones. En otras palabras, fue un sabotaje que, como consecuencia, puede reventar todo el proceso.


Parece el acto de un despechado político que perdió por 14 puntos ante Claudia Sheinbaum, pero en su cuarto de guerra insistieron que fue resultado de una serie de “cochinadas”. Las “incidencias”, como las caracterizó Ebrard, dijeron, se dieron durante el levantamiento de las encuestas, en particular la encuesta madre que hizo el equipo de Morena, donde documentaron que no se llegó a todos los puntos de levantamiento –que es una alteración metodológica importante–, que en algunos puntos había un solo encuestador por dos de las cuatro empresas espejo –lo que es una contaminación de campo–, un llenado incorrecto de los formatos –que modifica el cuestionario y sus respuestas– o que, en muchos casos, como definió uno de sus asesores, estaban coludidos con los funcionarios del partido.


Ebrard ha sido consistente en sus denuncias. Desde hace un año comenzó a hablar de la sucesión presidencial pidiendo piso parejo para los aspirantes, dejando que cada quien le pusiera el nombre que quisiera al elefante en la sala. No era difícil señalar a Claudia Sheinbaum, la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, como la destinataria secundaria del mensaje, porque a quien iba primariamente dirigido era al presidente Andrés Manuel López Obrador, que nunca ocultó su preferencia por su protegida.


López Obrador, para evitar una ruptura en su estado mayor político, accedió a las pretensiones de Ebrard –como que renunciaran todos los aspirantes–, con el propósito de poder seguir manejando su sucesión. Pidió la unión, pero no le hicieron caso. Los equipos de Sheinbaum y Ebrard comenzaron una guerra digital, a la cual se sumó el equipo de Adán Augusto López, el exsecretario de Gobernación. Sheinbaum se quejó en Palacio Nacional, pero no pudieron frenar a nadie. Sobre todo a Ebrard, que siguió elevando el costo de un resultado eventualmente desfavorable para él.


Molesto por las posiciones de Ebrard, lo amenazaron con reactivar una vieja carpeta de investigación que abrió la Procuraduría General de la República en el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de una pregunta formulada por un reportero de la revista Contralínea, utilizada para filtrar información del Centro Nacional de Inteligencia en las mañaneras contra personas que le resultan incómodas al Presidente. Sin embargo, Ebrard apretó el paso, sin retirarse del proceso. Pero al mismo tiempo, escaló las quejas en los últimos 15 días, que concluyó con su explosión el miércoles.


Ebrard acusó de “cobardes” al presidente de Morena, Mario Delgado, su viejo amigo y colaborador, y a Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional del partido, y con quien hay un diferendo profundo desde 1993, cuando el excanciller era el segundo de a bordo de Manuel Camacho, que aspiraba la candidatura presidencial del PRI, y el gobernador de Sonora, que era quien abría y cerraba la puerta del despacho de Luis Donaldo Colosio, de quien era secretario particular. La respuesta no sólo vino de Delgado y Durazo, sino de la maquinaria de Morena. Sus 22 gobernadores firmaron un desplegado donde respaldaron el proceso.


El quiebre de Ebrard con la nomenklatura de Morena y el presidente López Obrador parece serio y lo deja sin mucho espacio de maniobra, al elevar el tono y la profundidad de sus palabras de denuncia. La respuesta extraoficial de Palacio Nacional a su desafío fue que el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, envió a sus plumas a sueldo a golpear a Ebrard en redes sociales. El siguiente paso que dará, por instrucciones de López Obrador, es el despliegue de una estrategia para neutralizar las críticas en medios sobre la imposición de Sheinbaum y cambiar, espera, la conversación sobre la elección de su favorita.


La decisión de Ebrard de reventar el proceso no tiene vuelta para atrás. Si no renuncia a Morena en protesta por la forma como se levantó la encuesta para definir quién será candidato presidencial del partido en el poder, su imagen estará irreversiblemente abollada y quedará como un cobarde que, en el momento de la verdad, se achicó y se subordinó a Andrés Manuel López Obrador, que en dos ocasiones, 2011 y 2023, lo humilló cancelando sus aspiraciones presidenciales. Pero si renuncia en la coyuntura actual, donde existe un pacto entre López Obrador y Dante Delgado, líder de Movimiento Ciudadano para dividir a la oposición, y acepta la candidatura presidencial naranja –ofrecida al gobernador de Nuevo León, Samuel García–, sembrará la duda de si todo fue un acuerdo que le salve cara y ayude al Presidente.


Ebrard tiene que ser muy claro y transparente en sus siguientes acciones y decisiones. No tiene salidas fáciles, porque al haber jugado el papel de rebelde, generó expectativas entre sus seguidores. Sus denuncias fueron constantes, pero siguió en la contienda, cuyas reglas impuso López Obrador a principio de junio. Hizo amagos de romper, pero no lo hizo hasta ayer, cuando tronó contra el proceso que le era adverso. Debe una explicación del porqué, luego de haber denunciado el apoyo a Sheinbaum, con recursos federales y de organizaciones del partido, no abandonó la contienda que consideraba amañada.


Quizá pensó que podía modificar el destino manifiesto lopezobradorista, pero no pudo. En su fuga hacia delante abrió fuego sólo contra Delgado y Durazo, pero cuidó a López Obrador, lo que sugiere que esperará la respuesta del Presidente sobre el proceso y sus denuncias. Eso no va a pasar, cuando menos de manera satisfactoria para él, quien decidirá durante los tres próximos días lo que hará. Por lo pronto, su futuro político está en juego.


COLUMNA 02

Y fue Claudia; Marcelo rompe y AMLO se enoja

Salvador García Soto


Si en los resultados de la encuesta nacional de Morena no hubo sorpresa alguna, porque se confirmó el triunfo de Claudia Sheinbaum exactamente la misma ventaja y porcentaje que le dieron la mayoría de encuestas privadas en el último año, lo que sí alteró al final el proceso morenista y de paso puede cambiar todos los escenarios para la elección del 2024, fue el rompimiento y la ausencia de Marcelo Ebrard que terminó desconociendo un proceso “que ya no tiene remedio y debe reponerse”, con lo que abolló no sólo el triunfo de la exjefa de Gobierno sino la tan cantada “unidad” del partido oficialista, que ayer sufrió una ruptura importante rumbo a los próximos comicios presidenciales.


Mientras en un salón del edificio del World Trade Center Claudia Sheinbaum era proclamada ganadora absoluta y coordinadora de la Defensa de la 4T, con una ventaja indiscutible de 15 puntos sobre Ebrard, el excanciller rumiaba ante los medios su derrota y desconocía los resultados ausentándose del evento de la unidad morenista. Marcelo proclamó a los cuatro vientos que su lealtad ya no está con el presidente López Obrador sino con la gente que lo apoyó en su aspiración. “¿Dónde está mi lealtad ahora?, pues con la gente”, dijo en público, mientras en privado ayer mismo retomó los contactos y el diálogo con altos dirigentes de Movimiento Ciudadano, y anunció que estará en la boleta de la elección presidencial y que el lunes dirá cómo piensa lograrlo.


La sonrisa de Sheinbaum en el acto partidista donde Alfonso Durazo cantó los resultados finales de 5 encuestas, la de Morena y la de las otras cuatro casas encuestadores, era la expresión más clara de un triunfo contundente: 39.5% de los votos para ella, 25.6 para Ebrard; 12.6% para Gerardo Fernández Noroña; 10% para Adán Augusto López; 7.3% para Manuel Velasco y 6.5% para Ricardo Monreal. La virtual candidata presidencial, que lucía un brillante vestido guinda, comenzó su primer mensaje diciendo que “la unidad es fundamental y que las puertas están abiertas y que nunca se van a cerrar”, en un claro mensaje al rebelde Marcelo Ebrard al que, sin embargo, evitó mencionar por su nombre. “Hoy decidió el pueblo de México y soy la Coordinadora Nacional de Defensa de la Transformación. Ese trabajo también es en equipo y por eso digo que necesitamos de todas y de todos”, dijo al anunciar que hoy convocará a una reunión a todos los que fueron sus contrincantes para que se sumen a su campaña “porque no hay tiempo que perder”.


Luego, uno a uno los cuatro aspirantes que perdieron la fueron felicitando y le levantaron la mano; pero solo uno de ellos, Ricardo Monreal se atrevió a mencionar un nombre que a partir de ayer quedó proscrito para la 4T: “No actuemos con soberbia, llamemos a todos, necesitamos a todos, al compañero Marcelo Ebrard, que todos lo necesitamos. No actuemos de manera facciosa y llamemos a todos para que podamos construir la victoria”, dijo el senador zacatecano.


Antes había hablado Adán Augusto, cuyo rostro al salir al evento se veía duro y molesto. Y es que el exsecretario de Gobernación, que hizo de una de las campañas más intensas, más vistosas y también más costosas, mantuvo hasta el final la expectativa de que él podía ganar la encuesta y convertirse en la opción que no dividiera a Morena. Anoche en su discurso Adán aceptó que los resultados favorecieron a Claudia Sheinbaum, elogió el ejercicio democrático y reconoció que “el pueblo habló”. El penoso cuarto lugar para quien fue llamado “hermano” por el presidente y su operador político de confianza, podría atribuirse a errores de sus estrategas que le recomendaron pelearse con empresas como Televisa, a la que atacó en su campaña. La televisora ni se inmutó y le dedicaba menciones de sus pifias en las “mangas del chaleco”. Si eso afectó sus negativos y disminuyó su crecimiento debería reclamarle a los dos genios que le sugirieron pelearse con la poderosa empresa televisiva: César Hernández, de Neurona, y el español Abraham Mendieta.


Las dos sorpresas en este proceso las dieron Gerardo Fernández Noroña, que se metió al tercer lugar, superando a Adán Augusto con una campaña mucho más austera que la del tabasqueño, y Manuel Velasco Coello, que aunque fue el último en comenzar su campaña, se convirtió también en uno de los indiscutibles ganadores al haber superado a su amigo Ricardo Monreal que llevaba más de un año promoviendo su imagen como presidenciable. Velasco ganó perdiendo porque además consolidó una alianza muy fuerte con Claudia Sheinbaum a la que apoyó incluso en el momento de seleccionar a una encuestadora afín a la exjefa de Gobierno.


Y mientras en Morena ayer celebraban el resultado de su proceso, con todo y la ausencia de uno de los contrincantes que descalificó el proceso y desconoció los resultados, anoche fuentes de Palacio Nacional comentaban a esta columna que “el presidente se enojó mucho con la actitud de Marcelo” y aseguraban que hoy en la mañanera abordaría un rompimiento que él todavía descartaba ayer en su conferencia diciendo que no habría rupturas “porque no son ambiciosos vulgares, solo buscan la transformación”. López Obrador estuvo siempre enterado del avance de los conteos de las encuestas a través de las varias visitas que le hizo entre el lunes y ayer el presidente del Consejo morenista, Alfonso Durazo Montaño.


Lo más interesante de todo lo que sucedió en el agitado día de ayer, es que sin duda la decisión de Marcelo Ebrard, si se concreta su paso a Movimiento Ciudadano y si Dante Delgado logra hacerlo candidato, aún con todos sus conflictos internos y rupturas con Enrique Alfaro, vendrá a modificar todos los escenarios para la elección presidencial. Con el excanciller en las boletas, frente a Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, la elección podría irse a tercios y eso a quien más perjudicaría sería a Morena y a los deseos de continuidad total de López Obrador.


Incluso se abren posibilidades que hoy pueden sonar descabelladas, pero que en un futuro ya no tan lejano, podrían darle un giro a todas las percepciones de que Morena es invencible y que tiene ganada la Presidencia en todas las encuestas. ¿Y si en una campaña con tres candidatos fuertes, dos de la oposición y uno de Morena, en algún punto previo a las votaciones, digamos por mayo de 2024 se plantea una declinación de uno de los dos candidatos para enfrentar juntos a Morena, ¿por ejemplo Marcelo declinando por Xóchitl o la candidata frentista declinando por Ebrard? Hasta ahí dejamos la pregunta.


NOTAS INDISCRETAS… Fuentes tanto de MC como del equipo ebrardista nos confirman que son al menos tres veces las que se han reunido Dante Delgado y Marcelo Ebrard en los últimos meses para hablar del 2024. La primera, nos dicen, fue antes de empezar el proceso interno de Morena; la segunda y la tercera fueron ya durante la contienda morenista. Y en las tres pláticas el tema fue el mismo: si Ebrard se atrevía a romper con Morena, en MC estarían esperando para acogerlo como su candidato a la presidencia. Y parece que llegó el momento de la cuarta y definitiva plática entre Dante y Marcelo… Al dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, ayer se le veía radiante pero cansado. Y es que por casi 48 horas Delgado y su equipo no salieron del WTC y prácticamente durmieron ahí la noche del martes para terminar el conteo de las boletas que se alargó mucho más de lo previsto. De hecho, el evento que ayer habían anunciado a las 5 de la tarde, comenzó hasta las 7 de la noche y ahí el líder morenista proclamó el anuncio de su partido como “un día histórico y una contribución a la democracia”. La pregunta ahora es cómo valorarán en Palacio Nacional el esfuerzo de Mario Delgado, a pesar de la ruptura de su antiguo jefe y mentor político Ebrard, que terminó llamándolo “cobarde” a él y a Durazo. Mario tiene aspiraciones por la Ciudad de México y estaría más que feliz si el presidente lo manda como candidato, pero también se escucha que López Obrador lo quiere en el partido hasta que pasen las elecciones. Veremos cuál de las dos opciones funciona para Mario Delgado y si no termina quedándose como aquel perro de las dos tortas ante el enojo del presidente por la ruptura de su ex canciller… Por cierto, hablando de la CDMX, a pesar de que Omar García Harfuch se destapó hace unos días con una entrevista de portada en La Jornada, nos dicen que el secretario de Seguridad, si bien aparece como favorito en las encuestas, difícilmente será candidato por Morena por la animadversión que le tiene el presidente, pero sobre todo no sería candidato porque García Harfuch hizo un compromiso personal con Claudia Sheinbaum, con quien acordó que si ella era la candidata presidencial de Morena él se iría a apoyarla a su campaña y eventualmente a su gobierno. Así que, más que candidato, podríamos ver al llamado “Batman” capitalino como futuro secretario de Seguridad Federal, eso si su exjefa gana las elecciones… Los dados mandan Escalera Doble. Buen tiro.


COLUMNA 03


El fraude se hizo, se está haciendo y se hará

Carlos Loret de Mola


La trampa para imponer a Claudia Sheinbaum como candidata presidencial de Morena no se hizo los últimos diez días con el levantamiento de las encuestas, como lo ha denunciado Marcelo Ebrard.


El fraude se hizo. El presidente López Obrador lleva dos años mandando todas las señales de que ella es la favorita; alineándole gobernadores, gabinete, empresarios, medios de comunicación; poniendo a su servicio programas sociales y servidores de la nación; canalizándole así un río de dinero ilegal para armar la campaña, acarrear en los mítines, plagar de espectaculares y bardas el país. Entró en su defensa cuando se vio en problemas y dejó que burdamente se operara a su favor con dinero público. Cuando Claudia estuvo arriba en las encuestas, López Obrador diseñó un proceso interno donde todo se acomodaba para que no se movieran estas preferencias (prohibidos los debates, las críticas, los contrastes, las entrevistas) y se simulara una competencia que nunca fue pareja.


El fraude se está haciendo. No tenían necesidad, pero en la encuesta se atascaron. No quisieron correr ningún riesgo. Teniéndola en la bolsa, la tuvieron que ensuciar, evidenciando la imposición. La consecuencia de la lealtad sobre la eficiencia. Se documentó el envío de funcionarios públicos para promover a Claudia Sheinbaum a los lugares en donde se realizaría la encuesta. Marcelo Ebrard y su equipo relataron detalladamente las irregularidades. En un discurso que hacía recordar al López Obrador del 2006, puso al hoy presidente en el lugar de Fox y a Sheinbaum en el papel de Felipe Calderón. Si AMLO hubiera sido víctima de lo que le hicieron a Ebrard, estaría poniendo el grito en el cielo.


El fraude se va a hacer. La sucia elección de Sheinbaum es solo un anuncio de lo que viene. El Presidente va a meterse hasta la cocina en la elección presidencial. Más ahora que la oposición que revivió y se siente enrachada. Más ahora que los cuestionamientos de Ebrard al proceso interno terminaron arrojando a una candidata todavía más debilitada de lo que se preveía. Veremos todo el uso del aparato público de dinero y de poder, de los órganos de inteligencia y procuración de justicia del Estado, veremos a los gobernadores y secretarios operando, a los empresarios amenazados, al Ejército donde se requiera y a los narcos donde se necesite, todos, operando el triunfo de Morena en el 2024. El hombre que más se ha quejado de los fraudes electorales en nuestro país, manufacturando el suyo.


Esa idea de que el 2024 sería un trámite y que el Presidente ganaría tranquilamente con quien fuera, ya quedó atrás. Es juego nuevo.


historiasreportero@gmail.com


COLUMNA 04

Coordenadas

El gran reto de Sheinbaum


Enrique Quintana

Coordenadas


septiembre 07, 2023 | 6:55 am hrs

Si alguien piensa que, al haber ganado la encuesta interna de Morena para convertirse próximamente en candidata presidencial, Claudia Sheinbaum tiene ganada la presidencia de la República, se equivoca.


Y creo que ella, el presidente López Obrador y su equipo más cercano, lo saben perfectamente.


El reto es enorme porque llenar los zapatos de AMLO no es nada fácil.


Claudia tiene varias ventajas y algunas desventajas respecto a lo que ocurrió en el año 2018.


Permítame enumerarlas.


Una de las principales ventajas de Claudia es sin duda la popularidad del presidente López Obrador.


La más reciente encuesta de El Financiero indica que el 57 por ciento de la población aprueba la gestión de López Obrador.


Pero, en contraste, la aprobación de las políticas de su gobierno, en términos generales, es sustancialmente más baja.


Claudia, sin embargo, podría aprovechar el impulso que provendrá del presidente de la República, como una plataforma de despegue.


Además, tendrá el respaldo de 23 gobernadores y de numerosos alcaldes.


Otra ventaja es la exposición que ha tenido, no solamente en el curso de sus recorridos por el país, sino en su gestión como jefa de Gobierno de la Ciudad de México.


Probablemente ese puesto sea el que más escaparate ofrezca para cualquier mandatario estatal.


Otro ingrediente favorable es que hoy Morena cuenta con una maquinaria que no tenía en la elección anterior.


Muchos políticos visualizan hoy al partido en el gobierno como la vía para acceder al poder, trátese de cargos a nivel local o a nivel federal, lo que ha permitido que cuente con una muy robusta maquinaria, la más importante entre las fuerzas políticas del país.


Pero, no todo son ventajas.


Una desventaja es el desgaste natural que han tenido tanto AMLO como ella en el ejercicio del poder, una condición muy diferente a la de 2018.


López Obrador realizó una campaña presidencial arrolladora basada en un discurso que cuestionaba los privilegios y la corrupción, y que logró una enorme aceptación entre muy diversas capas de la sociedad.


Tanto las clases medias como los sectores menos favorecidos estaban cansados del PRI y buscaban una alternativa, la cual fue ofrecida por AMLO.


El nivel de aprobación que tenía al final de su administración el presidente Peña Nieto era muy bajo, de 26 por ciento al término de su mandato y eso facilitó el acceso al poder de López Obrador.


Otra diferencia hoy consiste en la persona, obviamente.


Al margen de los méritos personales que pueda tener la doctora Sheinbaum, carece del carisma del hoy presidente de la República.


Apologistas y adversarios coinciden en que López Obrador es verdaderamente un político fuera de serie.


Entre los mandatarios que provienen de la izquierda en América Latina, es de los pocos que el ejercicio del poder no le ha quitado su popularidad.


El hecho de que la candidatura de Morena esté hoy en manos de Claudia Sheinbaum le va a imponer el reto de compararse con la campaña que hizo el presidente de la República.


Un factor adicional que hace diferente la circunstancia es el hecho de que en la elección pasada no existía una oposición con la potencia que eventualmente puede adquirir el frente opositor, ni tampoco una candidata o candidato con el empuje de Xóchitl Gálvez.


Hace seis años se fracturó la posibilidad de tener un candidato opositor y la votación se dividió entre el PRI y el PAN.


Ahora la competencia será mucho más intensa debido a la existencia del Frente y la presencia de Gálvez como candidata.


Los careos entre candidatas en este momento indican que Sheinbaum lleva alrededor de 10 puntos de ventaja a Gálvez.


Esa ventaja no obstante no es definitiva, cuando faltan tantos meses para que formalmente comiencen las campañas electorales.


El reto de Claudia Sheinbaum será mantenerla o ampliarla. Y eso no será nada sencillo.


Mucha agua habrá de correr todavía.


COLUMNA 05


Siempre fue Claudia

Pensándolo bien

Jorge Zepeda Patterson

Ciudad de México / 07.09.2023 01:02:05


Luis M. Morales

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La sucesora del movimiento siempre fue Claudia Sheinbaum. Marcelo Ebrard buscó y encontró incidencias en el proceso para legitimar una salida y reventarlo, antes de la consumación de una derrota claramente anticipada en todas las encuestas previas. Pero no es en los defectos del levantamiento donde reside el triunfo de Sheinbaum, más allá de los problemas logísticos. Claudia es candidato presidencial del obradorismo porque desde el primer día fue la favorita del grueso de los simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador y del círculo que lo rodea. Basta ver las encuestas de intención de voto exclusivamente entre sus seguidores, que arrojaban más de veinte puntos de ventaja sobre su perseguidor.


La pregunta es otra. ¿Tuvo Marcelo Ebrard la oportunidad de convertirse en abanderado de una fuerza política que nunca lo vio como uno de los suyos? La respuesta es sí. El propio López Obrador lo expresó hace meses al hablar del dilema de Lázaro Cárdenas, cuando el general tuvo que elegir no a su favorito o más cercano a su proyecto político y social, sino aquél que convenía a la gobernabilidad del país. Ebrard habría sido candidato de Morena si la popularidad del obradorismo hubiera caído; es decir, si para ganar se hubiera necesitado correrse al centro, o si la economía estuviera paralizada por un desencuentro abismal con la iniciativa privada. En tal caso, Morena habría necesitado un candidato con etiqueta de moderado, capaz de apaciguar temores y de atraer el voto del centro. Pero ninguna de las dos cosas sucedió. La aprobación del gobierno de la 4T es alta y la economía está creciendo. El presidente ha asumido que su movimiento es capaz de repetir en el poder con la carta que más cabalmente lo represente, y esa carta es Claudia. Es decir, quedó liberado del dilema de Cárdenas. Su favorita es también la favorita para ganar las elecciones.


Ebrard intenta convencernos de que Claudia ganó como resultado de un dedazo. Pero en la práctica ni siquiera se necesitaba. Bastó con que se instalara la percepción de que ella era la portadora de la continuidad y la favorita del presidente para convertirse en puntera de la intención de voto. Y tampoco hay misterio o magia negra al respecto. Si la mitad o poco más de la población está contenta con López Obrador y se asume que Claudia es la carta que mejor representa la continuidad, la conclusión es obvia.


Desde luego el contexto de la precampaña no fue un piso parejo. Pero no porque López Obrador hubiera presionado a gobernadores o a la dirigencia de Morena, sino por efecto de la propia “cargada”. Los actores políticos intentan ganar méritos haciéndose “útiles” en favor “del bueno”. La mayoría se alineó con Claudia (algunos despistados con Adán Augusto López) no por una línea dictada desde arriba, sino por creer que convenía a su futuro inmediato.


Esto no significa que López Obrador haya seguido el proceso de manera indiferente. Salió en defensa de Claudia en las pocas ocasiones en las que algún imponderable pudo haber afectado las preferencias (Línea 12 del Metro). Pero salvo esas circunstancias, la tendencia tan favorable le permitió asumirse como árbitro, al dictar las reglas de la contienda, sabiendo que la inercia natural conduciría al resultado que hoy vimos. Más aún, en las últimas semanas el presidente fue el más interesado en que el proceso fuera lo más limpio posible para no enturbiar la legitimidad del triunfo. De hecho, el diseño del levantamiento fue tan complejo y con tantos candados para evitar darle pretextos a Ebrard; algo que se volvió en contra de Morena al constituirse en un enorme reto logístico.


Cabría preguntarse por qué es Claudia y no otra “corcholata” con la que el presidente se sentiría más cómodo. Primero, habría una razón ideológica. De las tres principales opciones es la única que procede de corrientes asociadas a la izquierda, entendida esta como aquella esencialmente preocupada por la desigualdad o la injusticia social. Tanto Adán Augusto como Ebrard se formaron en el PRI. Segundo, si bien procede de la izquierda nunca formó parte de las tribus a las que López Obrador tiene aversión: las ha incorporado a su movimiento y desempeñan papeles protagónicos, pero se ha cuidado de dejarles el control: ni en la Ciudad de México, en que optó por Marcelo Ebrard primero y por Claudia Sheinbaum después, ni en la dirigencia del partido y mucho menos en la sucesión. Tercero, Claudia es la única de las precandidatas formada esencialmente en el obradorismo: científica de profesión, ingresa a la política activa por invitación de López Obrador y lo demás es historia. No es el caso de los otros dos contendientes, ambos con cargos y desempeños previos a su trayectoria y, por lo mismo, potencialmente con una agenda diferente. Cuarto, Sheinbaum es percibida por el presidente como un cuadro profesional, austero, eficaz y laborioso en sus desempeños cuando fue secretaria de Medio Ambiente en el gobierno de la Ciudad de México, delegada de Tlalpan y jefa de gobierno. Quinto, el líder de Morena una y otra vez ha elogiado la laboriosidad y la lealtad de las mujeres en las tareas públicas; casi una especie de sesgo de género que favorecería dejar en la silla presidencial a una mujer en lugar de un hombre. No estoy diciendo que se inclina por Sheinbaum por considerarla la más incondicional, porque creo que en tal caso habría optado por Adán Augusto. En suma, si a los ojos de López Obrador las credenciales ideológicas son las correctas, su estilo de vida es austero, las capacidades profesionales más que suficientes y existe identificación con el líder y con su programa político, la conclusión resulta lógica.


En resumen, no es en las anomalías o las incidencias del proceso donde encontraremos las razones por las cuales ganó Claudia Sheinbaum. Es en la mezcla de dos factores: uno, la convicción dentro del movimiento de que por sus características ella representa la mejor opción para una continuidad viable; y dos, la fortaleza con la que el obradorismo llega al final del sexenio, lo cual le permite escoger un abanderado puro. La oposición debió correrse al centro para ser competitivo; no fue el caso de Morena.


Lo que sigue para Marcelo es una incógnita más allá de la ruptura. Probablemente una negociación con Movimiento Ciudadano. Veremos.


Finalmente, una moraleja. El primer ejercicio de recurrir a las primarias en México ha resultado más que accidentado en los dos lados del espectro político. Tanto en Morena como en la oposición el proceso de consultar a las bases ha sido cuestionado por una razón u otra. Las dirigencias están demasiado comprometidas con el resultado, todo indica, para permitirse procesos transparentes e impecables. Quizá ha llegado el momento de pensar en primarias gestionadas por el INE o equivalente. Con todo prevalece un hecho: Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez eran las favoritas de la gente en sus respectivos bandos. Lo demás es grilla y precariedad de nuestra clase política.



COLUMNA 06

La Feria

Por qué no ganó Marcelo


Salvador Camarena

La Feria


septiembre 07, 2023 | 10:00 am hrs

El triunfo de Marcelo Ebrard en la interna del oficialismo era imposible. La razón principal es que Morena buscaba en la preprecampaña a quien más se pareciera a Andrés Manuel López Obrador, y ese no es el excanciller.


Le fallaron las cuentas al exjefe de Gobierno. El Presidente lo estimaba como colaborador, lo consideraba a nivel político, pero ni el tabasqueño y menos el grupo que le rodea pondría en sus manos el destino del movimiento y su futuro. Lo creen demasiado independiente, demasiado él. Nada igual a ellos.


La fase de la sucesión que ayer culminó fue para buscar al personaje más representativo del movimiento, a la síntesis de muchos años, a la persona con los galones para heredar el bastón de mando de la lucha de AMLO. No era una marcha para la renovación, es una apuesta por la esencia.


No buscaron un bombero, un negociador, un componedor. Porque no se ven en crisis; quizá pronto estarán en problemas, pero quién en la plenitud del poder piensa cómo será Morena cuando AMLO se vaya a su rancho. Hoy no sienten necesidad de alguien con puentes. Querían a gente muy de casa.


A Ebrard lo alcanzó la realidad. Agachó la cabeza ante tantas cosas en un disfuncional gabinete que cuando le pidieron que también en la sucesión lo hiciera, pretendió rebelarse. Vano intento por recuperar la fuerza hipotecada tiempo atrás. Quiso creer que todo sería parejo: de dónde pues iba a ser así.


Marcelo creyó que más es más, que un perfil menos pejista, menos ortodoxo, caminador junto a AMLO pero distinto a AMLO, sería una oferta ganadora: ir por recelosos votantes sin perder las fervientes simpatías de los que harán lo que se les pida en nombre del tabasqueño.


Solo él vio eso como virtud. Los ultras que rodean al Presidente creen que en 2024 ganan de calle, sin apelar a ningún tránsfuga, sin extrañar a los decepcionados, sin mover una coma a la radicalización.


Con infundada ilusión Marcelo apostó por una ola hecha de gente de afuera, por clases medias, por la ciudadanía que no quiere otros seis años del mismo sonsonete.


El problema es que para entusiasmar a esos, incluidos los que ya se quemaron la lengua con AMLO, se requiere mostrar una fuerza que nunca desplegó, representar una amenaza real, creíble, al statu quo.


¿Quién se iba a jugar el riesgo de sumarse a aquel que iba en contra del aparato lopezobradorista sin la mínima garantía de que al final en el movimiento iban a respetar a quien los desafiara, a quien se sumara a un hereje? Hay pocos con madera de mártir.


Y para colmo, el arranque de su campaña fue desconcertante. A partir de ahí, de un inicio disruptivo, todo fue esperar que tan singular –es un decir– despegue hubiera tenido algún sentido: sin embargo, no cuajó.


Nadie puede regatear a Ebrard que desde el oficialismo hubo una candidata que contó con enormes recursos que le hicieron aparecer en cientos de bardas en todo el país, a quien las multitudes se le materializaban con gran facilidad, a quien las fuerzas del partido se le entregaron.


Pero eso ya era un hecho bastante tiempo antes de que arrancara la interna morenista. Marcelo, en un acto propio de su ilimitada confianza en su inteligencia y capacidades, quiso desafiar lo que era evidente: la competencia no sería pareja, las condiciones no eran propicias.


No es que le ganaran a la mala. Decidió entrar a una campaña que estaba predestinada a la mala. Eso no es que le hayan engañado, es un acto de soberbia y hasta de ingenuidad –se prestó a legitimar una decisión tomada–.


Y ahora Marcelo anuncia que el lunes dirá qué hace. Quién sabe de dónde le vendrá a Ebrard esta vocación por la marginalidad. Quizá en seis años, si se dedica de aquí a 2030 a recorrer el país, pueda volver con posibilidades. Antes será tiempo de Claudia o de Xóchitl.


COLUMNA 07

¿Tiene Xóchitl posibilidades reales de ganarle a Morena?

Luis Cárdenas


La pregunta se repite una y otra vez: ¿Se puede vencer a Morena?, ¿la 4T podría terminar en este mismo sexenio?, ¿Xóchitl Gálvez es realmente tan poderosa como para vencer al invencible lopezobradorismo?


A ver, en política casi todo es posible. Hace tres meses la virtual candidata de la oposición ni siquiera figuraba entre los aspirantes y era vista como la carta fuerte para la Ciudad de México que, por cierto, tampoco tenía muy amarrada. Xóchitl cambió el escenario por completo: eso es cierto, pero no es suficiente para ganar la elección presidencial. Aquí van algunos puntos que considero clave:


1. La 4T tiene unos 23 millones de votos de saque, sí, leyó bien ¡23 millones!, y el número no es un capricho, se obtiene de sumar el total de votos obtenidos en la elección federal de 2021, incluyendo a los partidos que, si bien perdieron el registro (PES, Fuerza por México y RSP) sí llevaron unos 3 millones de votos a la 4T.


2. El Frente Amplio tiene unos 19 millones votos de saque, 4 millones menos que la 4T. Si Movimiento Ciudadano se sumara al Frente la cosa cambiaría y el número rondaría los 22 millones, lo que haría al frente sumamente competitivo y con amplias posibilidades de triunfo. Sin embargo, dadas las últimas declaraciones de Dante Delgado y la división cada vez más profunda en el partido naranja, es muy probable que esto no ocurra.


3. Considerando que el padrón electoral ha crecido, si se repite o se supera la votación del 2018 donde participó el 63% de la votación, estaremos frente a un mercado de unos 55 millones de votos, restando el voto duro de los jugadores, tenemos unos 10 millones de votos vacilantes que realmente pueden definir la elección; por lo tanto, para que Xóchitl gane necesitaría convencer al menos a la mitad, unos 5 millones.


4. Xóchitl Gálvez es un personaje carismático: tiene una historia de éxito basada en la cultura del esfuerzo que a muchos mexicanos les puede resultar extremadamente atractiva; la mujer indígena que termina convertida en ingeniera a pesar de mil y un adversidades. Sin embargo, aún necesita ser conocida y jugar mucho en la narrativa para ganar un saldo positivo de peso.


5. Viene una guerra sucia fortísima contra Xóchitl Gálvez por lo que el oficialismo considera sus tres puntos más débiles: una hermana en la cárcel acusada de secuestro, el hecho de que su fortuna venga por contratos gubernamentales de varios gobiernos y que sea apoyada por personajes impresentables de la vieja política mexicana del PRI, PAN y PRD. Hasta el momento la candidata ha respondido bien a secas, pero habrá que ver cómo se desenvuelve cuando la estridencia en su contra suba a niveles inéditos con los clásicos golpes bajos de la política.


6. El anti-lopezobradorismo no es aún una mayoría, pero tampoco lo es el ultra-lopezobradorismo. Es cierto que la popularidad del presidente ronda el 60% pero ese número no representa en su totalidad a sus fanáticos cuasi religiosos. Hay mucha gente a la que el presidente simplemente le “agrada” por ocurrente, por dicharachero o porque sí; pero no por eso “aprueba” sus acciones de gobierno. Aunque se sienta polarizante, esta elección, curiosamente, será definida por los electores menos politizados.


De Colofón.-


Las tragedias podrían cambiar radicalmente los números que presentamos en esta columna, algo como la Línea 12 del Metro o un escándalo mayúsculo, realmente grande, que involucrara a personajes claves de las candidatas o a las candidatas mismas: Esto puede hacer un jaque adelantado.


Y solo faltan ¡8 meses y 25 días! para la elección presidencial.


COLUMNA 08

Al estilo Camacho

Pascal Beltrán del Río


Bitácora del director


Antes de que se produjera el desenlace de la contienda por la candidatura presidencial del oficialismo –marcada desde el inicio a favor de Claudia Sheinbaum–, varios analistas predijeron que Marcelo Ebrard no rompería con Morena y Andrés Manuel López Obrador, porque dicha ruptura sería contraria a su biografía.


“Marcelo nunca ha roto con sus jefes”, decían. En eso, se equivocaron. Ebrard desconoció el proceso y prácticamente cantó su salida de Morena, alegando el descubrimiento de un gran número de anomalías (que aún no ha detallado). Sin embargo, en algo atinaron: su reacción de ayer está enraizada en su biografía, pues guarda un gran parecido con la que tuvo Manuel Camacho Solís cuando perdió la carrera presidencial de 1994 contra Luis Donaldo Colosio.


Tanto Ebrard como Camacho reaccionaron con gran disgusto ante su derrota. Una diferencia es que el segundo tuvo de asesor al primero, que en ese otoño de 1993 le sugirió no aventar todo y buscar acomodo en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Y un jefe, el presidente Carlos Salinas de Gortari, que aceptó la propuesta y lo acogió en el gabinete.


Ebrard no parece contar con un asesor así. Falta ver si el presidente López Obrador encuentra la manera de contentarlo, aunque, por las declaraciones de ayer de Ebrard, no parece que él esté interesado en un arreglo. Aunque es indudable que la ruptura de Ebrard perjudica el proceso de selección del oficialismo, lo daña mucho más a él. Por convencido que esté de que lo vencieron a la mala, el excanciller no debió romper.


Primero, porque no puede hacer nada al respecto. El proceso no tiene un mecanismo de impugnación. En pocas horas, Sheinbaum habrá recibido el bastón de mando que prometió López Obrador y esta contienda interna será historia. Nada puede hacer Ebrard para cambiar el resultado; ante todo, porque éste procede de la voluntad presidencial.


Segundo, al abandonar el conteo –o ser expulsado, como alega él–, el excanciller deja también la potencial suplencia de la candidatura. Si se me permite el símil, el segundo lugar en un certamen de belleza no abandona el escenario porque sabe que, en alguna eventualidad, puede ceñirse la corona.


Camacho se refugió en la SRE luego del destape de Colosio, pero después vino el alzamiento zapatista del 1 de enero de 1994 y, por las razones que se quiera, el exregente asumió un protagonismo demasiado grande, al punto de que opacó la campaña del candidato presidencial. Y cuando éste fue asesinado, la suplencia no recayó en Manuel Camacho, sino en Ernesto Zedillo. Parece que Ebrard no aprendió de esa experiencia.


Tercero, el pataleo de Ebrard lo pone en riesgo político. Cualquier cosa que salga mal para el oficialismo en los siguientes meses será motivo de que le echen la culpa a él. Eso sucedió con Camacho, cuya presencia en el homenaje de cuerpo presente que se hacía a Colosio en la sede nacional del PRI fue rechazada tajantemente. Por cierto, tocó a Alfonso Durazo –protagonista, ayer, en el acto de destape de Sheinbaum– pedir a Camacho que se retirara.


De haber aceptado su suerte como irremediable, Ebrard estaría calentado en el bullpen. La candidatura de Sheinbaum no será oficial en los próximos dos meses y medio. Hay tiempo de sobra para que el presidente López Obrador pueda repensar su decisión. Hoy el relevista potencial es otro, quizá Adán Augusto López Hernández. En un escenario en el que se caiga la candidatura, Ebrard estará en la tribuna, donde sólo puede fungir de villano favorito.


Por último, si Ebrard piensa en postularse por otro partido –no hay muchos, quizá sólo Movimiento Ciudadano–, existe un antecedente que debiera ponerlo a pensar: el de Ezequiel Padilla, quien, casualmente también fue secretario de Relaciones Exteriores, en el gobierno de Manuel Ávila Camacho.


Padilla fue un poderoso canciller, además de un extraordinario orador. Ayudó a su jefe a navegar por las aguas turbulentas de la Segunda Guerra Mundial y tuvo un papel protagónico en la fundación de la ONU. Aseguraba que sería el candidato presidencial del PRM, pero Ávila Camacho se decidió por Miguel Alemán, y Padilla se fue a la oposición, postulado por el Partido Democrático Mexicano, con el que obtuvo 19% de los votos.


COLUMNA 09


El que no sale en la foto, se mueve

Política zoom

Ricardo Raphael

Ciudad de México / 07.09.2023 02:27:00


Una muralla de tamaño china se levantó ayer en torno a la validez del resultado anunciado por la dirigencia de Morena. El argumento principal fue pronunciado por Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional: “ninguna eventualidad pudo haber incidido para afectar el resultado”. Sheinbaum consiguió el primer sitio con una ventaja superior a los 10 puntos. Detrás de ella habría llegado Marcelo Ebrard y, en tercero, casi empatados, Gerardo Fernández Noroña y Adán Augusto López.


Hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador entregará, simbólicamente, el mando del movimiento. Asistirán al evento las y los gobernadores del oficialismo entre un incontable número de dirigentes y militantes.


Para ese amplio contingente no fueron importantes las expresiones de Ebrard. Este ejercicio no contempló una instancia institucional para desahogar y resolver quejas. El ex canciller declaró que 14 por ciento de las urnas pertenecientes a la encuesta principal exhibió inconsistencias. Tenga o no razón, esa impugnación fue desechada por la vía de los hechos.


Lo mismo que el conjunto de agravios señalados durante los meses y semanas previos.


Ni Gerardo Fernández Noroña ni Ricardo Monreal le ahorraron a la dirigencia de Morena el señalamiento sobre las condiciones injustas de la competencia. Sin embargo, a diferencia de Ebrard, ambos aceptaron con resignación esa realidad política.


No será fácil para Sheinbaum perdonar que le hayan echado a perder su supermiércoles. Tampoco será sencillo para el ex canciller volver sobre sus pasos para reconocer el triunfo de la nueva coordinadora. Esta es la única realidad política hasta este momento.


Quienes aseguran que los siguientes capítulos del relato habían sido trazados de antemano, exageran en su ánimo especulativo. Una cosa es que el segundo lugar no haya brindado su apoyo y otra muy distinta que Ebrard vaya a participar en 2024.


Zoom: Los escenarios posibles se irán abriendo camino durante los próximos días. Nada está todavía definido. El 2024 podría tener dos candidatas mujeres, o bien, tres candidaturas competitivas, entre ellas la del ex canciller. Un escenario o el otro dependerán de la generosidad o la vileza con que sean abordados los reclamos presentados a lo largo de la contienda.



COLUMNA 10


Y mientras corcholateamos…

Duda razonable

Carlos Puig

Ciudad de México / 07.09.2023 01:38:00


Van concluyendo los procesos que las dos fuerzas políticas se inventaron en los últimos meses para definir a quienes serán sus representantes en la carrera presidencial del próximo año.


Como toda elección, ha atraído la mayor parte de la atención pública, la discusión en medios tradicionales y no tradicionales, las redes y hasta conversaciones en mesas de familia y restaurantes.


En las próximas semanas, espero, tendremos una especie de tregua para demasiado pronto volver a empezar.


Estamos en tiempos de polarización y en los que una tontería, un insulto, un baile, un disfraz, tiende a ganar los espacios, pero irremediablemente se tendrán que comenzar a discutir los asuntos que al país importan.


Ninguno, creo, de la importancia de la seguridad y la justicia en México.


Y esto se dará en tiempos donde el gobierno federal insiste en dos cosas que solo empeoran la perspectiva, una por imprecisa y la otra por perversa.


Como se comprueba cada día, la seguridad y la violencia siguen con todo en varias regiones del país, aterrorizando ciudadanos y cobrando víctimas al mismo tiempo que el gobierno federal insiste, cada vez con más intensidad, en que todo va bien, es más, muy bien.


Ya no saben cómo mover los números para que se acomoden a su narrativa, pero en eso andan. La nueva es que ahora todo es un invento de los medios para hacer notas que afecten al Presidente. Poco nuevo ahí, lo de encontrar falsos enemigos.


Y en el camino de la justicia, en lugar de revisar, apoyar económica y técnicamente a policías de investigación y ministerios públicos, ha emprendido una batalla frontal y perversa frente a los jueces que haciendo su trabajo no le dan la razón. ¿Cómo se va a discutir esto en campaña?


La candidata del Frente Amplio ha tenido, diría yo, dos resbalones: que si algunas cosas hechas por Calderón habría que rescatar y que será Francisco García Cabeza de Vaca el coordinador del tema en campaña. En el lado oficial no entiendo cómo seguirán defendiendo la estrategia actual con todo y militarización vistos los resultados.


Es hora de ponerse serios, porque en esos temas el país ya no aguanta seis años más en la manera que llevará 18 en 2025.



COLUMNA 11

La Aldea

El cisma


Leonardo Kourchenko


septiembre 07, 2023 | 9:16 am hrs

Estaba anunciado, previsto, adelantado, objeto de apuestas y quinielas en múltiples rincones del país: ¿se va o no se va? ¿Rompe o no rompe? Ayer se disipó la incógnita.


Marcelo Ebrard, en un gesto tardío por remontar la adversidad y las inequidades que denunció insistentemente, suelo disparejo y cargada en favor de la candidata, rompió ayer “definitivamente” con el proceso interno de Morena.


Y ahora surgen los debates. Que si su ambición personal lo hizo manchar el proceso de encuestas; que si todo el tiempo estuvo señalando irregularidades para “pavimentar” su salida; que si nunca iba a aceptar el resultado.


Todo esto lo dicen los morenistas acérrimos, el núcleo duro, los seguidores ciegos de AMLO, incapaces de un cuestionamiento regido por la autocrítica.


¿Hubo cargada en favor de Claudia Sheinbaum? ¿Hubo gasto excesivo de gobernadores y estados en beneficio de una sola aspirante? ¿Hubo movilizaciones masivas organizadas y orquestadas para impulsar su candidatura? Usted ¿qué diría?


Hay evidencias claras que señalan que sí. En consecuencia, ¿los reclamos de Marcelo Ebrard tienen sustento o no?


Más allá del proceso, el recuento ayer de boletas y urnas, las denuncias de su equipo, gente que sería hasta hace poco muy respetada por los morenistas como Malú Micher, ¿tienen sustento o no?


Como siempre con la 4T y con el simulador por excelencia (AMLO) ¿quién dice la verdad?


Ebrard y su equipo denunciaron: urnas abiertas o sin la firma de todos los representantes; paquetes de boletas o papeletas de la encuesta —que no voto— en bolsas de plástico, sin urnas; encuestadores transportados en el mismo vehículo que algún (a) aspirante; y demás irregularidades.


De fondo, seamos honestos, la demanda de Ebrard de reponer el proceso por irregularidades de un 14.4 por ciento de urnas canceladas, ¿es justificada?


Pienso que sí, si esto hubiera sido un proceso democrático y transparente como todos ellos (Adán, Monreal, Fernández, Velasco, Delgado, Durazo y la propia Claudia) defienden.


Pero muchos ya sabíamos que no lo sería.


Se iba a imponer el criterio del caudillo para impulsar a su favorita.


Los demás, incluida la ingenuidad de Marcelo, fueron comparsas para validar el proceso.


Algunos se la creyeron, como el pobre de Adán, que gastó mucho dinero en una campaña que pensó podía ganar.


Otros, como Ricardo, sabían que tenían un premio de consolación, al igual que Velasco.


Ebrard enfrentó lo que algunos adelantamos hace más de ocho meses: ¿qué va a hacer —se lo pregunté en persona en su oficina de la Cancillería— si el resultado no lo favorece? No respondió.


Desde la tarde de ayer, su rompimiento está en las consideraciones que había presupuesto.


¿Candidatura independiente? ¿Finalmente aceptar las prolongadas propuestas de Dante que va a evitar decirle, “te lo dije”?


Resulta ingenuo pensar que Marcelo en algún escenario se consideraba ganador. La preferencia estaba muy cantada.


No sé, si evaluó los muchos sacrificios —como él mismo señaló en su mensaje, los pasos atrás del 2000 y del 2011— a favor de Andrés serían suficientes para que esta vez no fuera un obstáculo.


Se equivocó. Marcelo fue sacrificado una vez más.


Las claves están en la continuidad del proyecto. Marcelo gobernaría con tonos y matices diferentes, con autonomía, para levantar su propio proyecto, no el monumento a su hipotético antecesor.


El caudillo se impuso. Colocó en la candidatura a su favorita, con toda la carga que eso implica: aquí estoy, soy yo y sigo mandando.


Todos los comparsas se plegaron sumisos. Hasta la descompuesta cara de Monreal que lamentó en el fondo, interpretó, la ruptura del movimiento, de los aspirantes y de la unidad.


Lecciones para nosotros, electores libres y sin partido: AMLO actuará con toda la fuerza y la imposición, atropellando todo proceso legal, jurídico, democrático, para que su candidata alcance el resultado esperado.


Lo que viene es una consideración de Ebrard y las repercusiones políticas que pueda tener: para Morena muy pocas, se va, pierde, se enoja y le hacen el feo, como ya sucedió ayer en la tumultuosa sesión de la Cámara de Diputados.


Para el Frente Amplio y la oposición las consideraciones de la batalla campal que se avecinan.


Para Movimiento Ciudadano, es su oportunidad histórica de conseguir un candidato presidencial competitivo.


Veremos.


COLUMNA 12

El fracaso de la investigación sobre un gobierno espía

Héctor De Mauleón


En junio de 2019, ante la fiscalía especial para la atención de delitos cometidos contra la libertad de expresión, un testigo identificado con la clave Zeus declaró que había enviado una serie de correos al portal de la periodista Carmen Aristegui para advertirle que era víctima “del mal uso de los sistemas de inteligencia”.


Relató que en octubre de 2015, el dueño de la empresa en la que trabajaba, ubicada en Ejército Nacional 598, le había ordenado enviar al Cisen una información que se hallaba encriptada dentro de una USB.


Zeus dijo que al descomprimir el archivo le dio click, “sin intención”, a un archivo Excel que contenía los nombres de “periodistas, empresarios y ciudadanos conocidos”. Entre esos nombres, dijo Zeus, figuraba el de Aristegui. Había “audios, videos, imágenes, textos”. “Al parecer –agregó Zeus–, la información provenía de un spyware denominado Pegasus”.


En su denuncia, el testigo señaló a un compañero de trabajo, Juan Carlos “N”, como la única persona que recolectaba esa información y “ostentaba una tough book de uso militar, que contenía el programa”.


Según Zeus, Juan Carlos le había mostrado el programa a mediados de abril de 2015, y le había confiado que, a través de la intervención de número telefónicos, iba a convertirse en consentido de Uri Emmanuel “N”, el dueño de Coordinador de Imagen y Servicio Estratégico (una empresa hermana, agregó, de Proyectos y Diseños VME).


Zeus dijo que desde el año 2013 se desempeñaba como gerente de logística y que había renunciado en abril de 2016 “toda vez que me quisieron bajar el sueldo”. Relató que durante ese tiempo inició su contacto con Juan Carlos “N”, quien le comentó que Pegasus “era para búsqueda de terroristas o narcotraficantes”.


Zeus declaró también que vio a García Rivero hacer pruebas de infección con Pegasus y “que los objetivos intervenidos eran instruidos directamente por el titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, por Enrique Peña Nieto, titular de la presidencia de la República, y por el titular del Cisen, Eugenio Imaz Gispert, mismo que me consta por haber visto cuando hacían la solicitud a Uri Emmanuel ‘N’ a través de vía telefónica”.


Según Zeus, se referían a Peña como “Patrón” y a Osorio como “jefe”, “ya que ellos eran los únicos que pedían las intromisiones, no había alguien con más rango para solicitarlas”.


Agregó Zeus que Uri Emmanuel “N” le daba directamente a Juan Carlos “N” las órdenes de intervención y que parte de la información era entregada “en la casa de Eugenio (Imaz) en Las Lomas”. Dijo también que se había enterado de todo esto porque sabe hebreo.


Aristegui había dado a conocer en marzo de 2014 el polémico reportaje sobre la Casa Blanca de Peña Nieto. Siete meses más tarde, el 29 de octubre, la PGR adquirió el sistema Pegasus por 32 millones de dólares.


Recién llegada a México dicha herramienta, el 20 de noviembre, comenzaron los intentos de infección del teléfono de la periodista. A lo largo del año siguiente, 2015, se realizaron 22 intentos más. Hasta el 28 de julio de 2016, con intención de que diera click a las ligas que le enviaban, Aristegui recibió mensajes de este tipo:


“Carmen hace 5 días que no aparece mi hija te agradeceré mucho que compartas su foto, estamos desesperados…”.


“Hola, buen martes. Oye qué pedo con el puto de López Dóriga? Mira lo que escribió sobre ti hoy, urge desmentirlo”.


En agosto de 2016, cuando Zeus ya no trabajaba al servicio de Uri Emmanuel “N”, se firmó un contrato para que la empresa de este, Proyectos y Diseños VME, actualizara el programa. La vigencia del contrato entre la PGR y dicha empresa terminó el 31 de diciembre de ese año.


Aristegui denunció la intervención de sus comunicaciones en junio de 2017. Citizen Lab, de la Universidad de Toronto, recibió físicamente el teléfono de la periodista y apoyó “firmemente la hipótesis de que una entidad del gobierno mexicano” era responsable de los ataques. El Grupo NSO, que había vendido el sistema, declaró en enero de 2018 que este se vendía “exclusivamente a agencias gubernamentales autorizadas”.


El sistema se había operado desde su llegada a México en las oficinas de la PGR en Reforma: los intentos de infección ocurrieron cuando se hallaba al frente de la dependencia Arely Gómez (2015-2016). El asesor jurídico de Aristegui sostuvo que la única que pudo cometer el hecho fue la Agencia de Investigación Criminal (en manos entonces de Tomás Zerón).


Tras el sismo de 2017 el equipo fue llevado a las instalaciones de la Unidad de Investigaciones Cibernéticas y Operaciones Tecnológicas, UICOT. En julio de 2018, en seguimiento a la denuncia de Aristegui, la PGR realizó la primera de cuatro visitas a la UICOT para analizar el servidor de Pegasus, extraer su información, registrar la trazabilidad del equipo en el que se operaba el programa y asegurar la laptop desde la que este era manejado.


Fueron cateadas también las oficinas de Ejército Nacional 598. Según el dictamen, “no se encontraron dispositivos de comunicación ni equipos de cómputo con las características especificadas en la orden de cateo”. La tough book de uso militar con la que Juan Carlos “N” supuestamente operaba el programa tampoco apareció por ningún lado.


Al ser interrogado sobre las funciones que Juan Carlos “N” realizaba en la empresa, Zeus respondió que brindaba soporte técnico.


Con ese dicho, Juan Carlos “N” fue detenido en noviembre de 2021. Hoy está a punto de cumplir dos años en prisión preventiva. En ninguna de las 30 mil páginas de la carpeta, en ninguno de los 21 tomos de la carpeta, existe algo que lo acuse, según su defensa, salvo las declaraciones del testigo Zeus, quien dice que le consta que Peña Nieto giró directamente órdenes de intervención telefónica.


Citizen Lab ha demostrado que la infección a los teléfonos de Aristegui y otros personajes, sin embargo ocurrió. Casi una década después, el único detenido es el encargado de soporte técnico de una empresa, quien niega estar involucrado con los hechos.


Sus abogados creen que los jueces lo mantienen en prisión para no detonar otro escándalo mediático. El fracaso de la investigación sobre un gobierno espía.


COLUMNA 13


La huida hacia adelante de Ebrard

Sin ataduras

Agustín Gutiérrez Canet

Ciudad de México / 07.09.2023 03:25:50


No hubo sorpresas, todo transcurrió tal como estaba previsto: #EsClaudia.


Marcelo Ebrard (“sonríe, todo saldrá bien”) ayer dejó de sonreír, pues no logró chantajear a Andrés Manuel López Obrador con el cuento de la unidad y el supuesto compromiso de que a él le correspondía el turno de la silla presidencial tras cederle, según él, la candidatura del PRD en 2012 en aras de la unidad de la izquierda.


Ebrard soñó desde joven ser presidente de la República, según comentan ex compañeros suyos en El Colegio de México, cuando en la tradición política del PRI el único requisito para lograrlo es contar con la voluntad del titular del Ejecutivo, el célebre dedazo.


Según analistas, Estados Unidos es uno de los poderes fácticos que influyen en la sucesión presidencial. Bajo esta perspectiva, el ex canciller aceptó convertir a México en la sala de espera de la migra estadunidense por medio del programa “Quédate en México”, pero trató de ocultarlo a los mexicanos.


De acuerdo con el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, en una reunión secreta el 15 de noviembre de 2018 en Houston, 15 días antes de tomar posesión del cargo de secretario de Relaciones Exteriores, Ebrard le solicitó declarar en público que dicho programa se aplicaría en nuestro territorio como una decisión unilateral de EU, sin el consentimiento de México, para ocultar el verdadero carácter vergonzoso del acuerdo, lesivo a la soberanía nacional.


Pompeo se negó al contubernio, pero le dio el beso del diablo a Ebrard al desearle éxito en su anhelo de ser presidente de México (ver el libro de memorias Never give an inch, Nunca cedas en nada).


El precandidato Ebrard arguye ahora que ganó la nominación según su propia encuesta, única corcholata que impugnó a la ganadora de la encuesta oficial de Morena: Claudia Sheinbaum.


Como diría Zapata, la encuesta es de quien la trabaja, no de quien la paga.


Arrogante como es, Ebrard trató de imponer al presidente sus reglas como si los patos dispararan a las escopetas.


Resentido por el menosprecio presidencial, al desplumado Ebrard le entró el síndrome de Camacho: desconocer la decisión presidencial, avalada por el resultado demoscópico y adornada con cola de caballo.


Lo cierto es que ganó Sheinbaum y perdió Ebrard por una simple razón: no es auténtico.


Ebrard no pudo convencer en las redes sociales a la mayoría de los encuestados: mete goles a un portero palero, sostiene pesas con el abultado vientre y baila sin estilo su designio fatal: “No rompas más, mi pobre corazón”.


Alejado del afecto presidencial, Ebrard trata de salvar la cara de perdedor al manchar el proceso de sucesión dirigido por el mismo López Obrador.


El trasvesti del arcoíris, término acuñado aquí en Sin Ataduras, cambiará otra vez de color: dejó de ser guinda para pronto repintarse con el único color disponible a la venta, el naranja. 


Como cáscara exprimida, será humillado por otra mayor derrota en 2024. A Ebrard solo le quedaría cruzar el desierto sexenal hasta 2030 para fundar su propio partido, el incoloro P-MEC, único al cual le podría ser fiel.



COLUMNA 14


Es Claudia, pero ayer fue Marcelo

En privado

Joaquín López-Dóriga

Ciudad de México / 07.09.2023 02:44:00


El tamaño del ego es inversamente superior al de la inseguridad.


Florestán


Ayer terminó el llamado proceso histórico de Morena, dirigido por el presidente López Obrador a lo largo de dos años, para ungir a su elegida, Claudia Sheinbaum, como candidata de Morena y, afirma, su sucesora.


Lo que por la mañana decía que había sido un proceso terso, sin problemas y que todo iba requetebién, se lo descompuso Marcelo Ebrard por la tarde cuando salió a denunciar una serie de irregularidades toleradas por Mario Delgado y Alfonso Durazo, a los que tachó de cobardes, porque esas graves incidencias impedían determinar al ganador de la contienda y exigió la reposición de todo el procedimiento, es decir, un nuevo proceso de selección de candidato, a lo que Delgado respondió diciendo que no había tales faltas y Durazo publicando la ya cajonera carta de los gobernadores morenos, ahora en apoyo del procedimiento y, claro, contra la postura de Ebrard, quien anunció que no asistiría al anuncio final a las 5 de la tarde, que se prolongó por más de dos horas por razones desconocidas y ante la presencia de los otros cinco aspirantes, encabezados por una exultante Claudia Sheinbaum.


En realidad, lo que Marcelo hizo con su denuncia fue deslegitimar al proceso, de lo mismo que el régimen, encabezado por López Obrador, acusó al Frente Amplio Opositor cuando dio por buena la segunda encuesta y dejó pasar la consulta, proclamando a Xóchitl Gálvez.


Mientras se alargaba el resultado final de Morena, Ebrard declaró: Estoy definitivamente fuera del proceso. Nos dejaron fuera. Ya no acompañamos al proceso. La decisión la tomaré el lunes, pero estaré en la boleta presidencial, para, lo que digo, solo hay espacio en Movimiento Ciudadano.


Finalmente, al anochecer se formalizó el anuncio: Es Claudia, y esto que es y será lo trascendente, es la candidata presidencial de la 4T, noticiosamente pasó a un segundo término, al menos por ayer cuando la nota fue la de Marcelo y su rompimiento.


Veremos hasta dónde da.


Lo que sigue es ella, #Es Claudia.


RETALES

1. ADIÓS. Antes de conocerse la elección de Claudia Sheinbaum, Ebrard dijo no me someteré a esa señora, que deja a Morena y no aceptará ninguna de las posiciones que acordó López Obrador para los no electos, del Congreso al gabinete, y que el lunes anunciará si va por otro partido;


2. AVIONAZO. Se acabó lo que tanto criticó López Obrador desde sus campañas: el uso de aviones oficiales como sus antecesores. La gira a Sudamérica la hará en uno de la Fuerza Aérea Mexicana. Lo acompañan los secretarios de Defensa y Marina; y


3. RECORTE. López Obrador dijo ayer que él no podía recortar el presupuesto de la Corte, como había dicho, de 15 mil a 25 mil millones de pesos. Pero ya instruyó a Ignacio Mier, quien ya declaró que les recortará ese recurso. Faltaba más, lo que diga el Presidente.



COLUMNA 15

La pataleta de Marcelo, ¿y después?

Leo Zuckermann


Juegos de poder


Marcelo Ebrard se robó el show de ayer. Tal y como hizo hace treinta años su mentor político, Manuel Camacho, desconoció el dedazo presidencial. Porque, no nos hagamos, lo que hemos visto estos meses fue un largo e intrincado dedazo del presidente López Obrador a favor de Claudia Sheinbaum. Era su candidata favorita e hizo todo lo posible para que ella saliera arriba en las encuestas. Ayer simplemente fue el desenlace final.


Bueno, pues Marcelo se adelantó al anuncio oficial y desconoció todo el ejercicio de legitimación del dedazo de AMLO. Supuestamente por la gran cantidad de inconsistencias que existían en la “encuesta madre” que realizó Morena. Ebrard ni reconoció a la candidata ni fue a levantarle la mano. Tal y como hizo Camacho en 1993 cuando se rehusó a felicitar a Colosio y comerse el sapo del fantástico ritual priista de ir a decir que el partido había escogido al mejor de sus hombres.


Recuerdo que, cuando ganó Felipe Calderón la elección presidencial de 2006, mi amigo y colega Ignacio Marván me dijo: “El perdedor es el que, en última instancia, legitima los resultados de un proceso electoral”. Lo decía por el rechazo de López Obrador a reconocer la victoria del panista. Yo le contraargumentaba que la legitimación le correspondía a los árbitros electorales. Creo que ambos teníamos razón. Al final, las instituciones legitimaron los resultados y declararon ganador a Calderón, quien tomó posesión de la Presidencia. Pero vaya que López Obrador, el perdedor que alegó ser víctima de un fraude, le abolló dicha legitimidad durante todo su sexenio. Todavía lo hace hasta el día de hoy.


Ayer, las autoridades de Morena legitimaron la candidatura presidencial de Claudia Sheinbaum. También lo hará el gran líder de este partido, el presidente López Obrador. Ella es la que aparecerá en la boleta. Pero dicha legitimidad quedó abollada por el rechazo del segundo lugar en las encuestas, es decir, el de Ebrard.


¿Le afectará esto a la candidata morenista?


Depende lo que decidan Ebrard y López Obrador en los próximos días.


A José Cárdenas, Marcelo le dijo que él no aceptará el premio de consolación que se había acordado para el segundo lugar: coordinador de Morena en el próximo Senado. También, ante la pregunta de si rompería con el partido o se lanzaría como candidato presidencial por Movimiento Ciudadano, Marcelo respondió que hasta el lunes que entra lo decidiría.


Claramente está comprando tiempo para ver cómo reacciona López Obrador.


 


¿Qué tan negociador u ofensor se comportará el Presidente frente al desconocimiento de Marcelo de toda la faramalla demoscópica para destapar a Claudia?


¿Le ofrecerá salidas tal y como hizo el presidente Salinas con Camacho en 1993-1994? Después de la pataleta de ayer, ¿conseguirá Marcelo algo para él y su grupo político? ¿Lo premiarán para apaciguarlo?


La otra opción es que, en el mejor estilo lopezobradorista, se le venga encima la ira de Palacio Nacional. Que se convierta, ipso facto, en “traidor, esbirro de la mafia del poder, ambicioso vulgar, conservador, hipócrita, corrupto, etcétera”. Que súbitamente aparezcan carpetas de investigación de la Fiscalía General de la República por cargos, reales o ficticios, en contra de Ebrard. En suma, que lo castiguen para apaciguarlo.


¿Contraatacará Marcelo? ¿Tiene armas en su arsenal para defenderse de AMLO?


López Obrador debe estar enojado. El proceso de sucesión se le está complicando. Primero irrumpe Xóchitl Gálvez en la escena opositora y luego Marcelo se le rebela. La elección ya no será un día de campo como preveía. Me llama la atención que, él que sabe tanto de historia, no pudo prever que la sucesión presidencial siempre se les complica a los presidentes en turno. Unas más, otras menos, pero nunca son un picnic familiar.


A menos, desde luego, que toda esta pataleta de Ebrard sea una megaconspiración acordada con AMLO. Que Marcelo rompa con Morena, Movimiento Ciudadano lo lance como candidato presidencial, el voto opositor se divida y Claudia gane fácilmente la elección. Hay quienes piensan eso. Francamente, lo veo como una hipótesis ridícula. Marcelo lo que quería es ser Presidente, no un segundón que le hace el trabajo sucio de plomería electoral a Sheinbaum.


Ayer le robaron el show a Claudia. No fue un buen comienzo de campaña.


X: @leozuckermann


COLUMNA 16

Juan Collado y sus cuentas pendientes con la FGR

Mario Maldonado


La entrega del bastón de mando de la 4T a Claudia Sheinbaum acelera los procesos judiciales de mayor trascendencia para la Fiscalía General de la República (FGR), un órgano descentralizado del gobierno que fue instruido, igual que el SAT, a buscar personas físicas y morales que deben impuestos.




El temor se enfoca hacia una posible reconfiguración de las fuerzas políticas que contribuyan a un regreso del régimen que prevaleció durante los primeros años de la actual administración, cuando la justicia se definía en el escritorio del entonces Consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra.




Desde las oficinas de Alejandro Gertz Manero se impulsa la liberación de Juan Collado, quien esta semana obtuvo el cambio de medida cautelar por el delito de defraudación fiscal. Al abogado favorito del peñanietismo se le canceló la prisión preventiva y le colocaron un brazalete. Pronto podría ser llamado a una audiencia adicional para recibir un beneficio por los casos de delincuencia organizada y lavado de dinero.




Los hechos son una muy mala noticia para Scherer Ibarra y los abogados que lo han acompañado en este sexenio; los mismos que fueron denunciados por presuntamente extorsionar a Collado. Desde prisión, el llamado “abogado de los poderosos” puso ya a estos personajes en la antesala de los procesos penales, por lo que no se descarta que inicie un segundo intento en cuanto recupere su libertad.




La venganza quizá no sea una prioridad para una persona con un estado de salud tan precario como el que guarda en este momento Collado: se ha pasado los últimos tres meses hospitalizado, entre el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez” y el Hospital Ángeles del Pedregal, para ser sometido a unos cuatro procedimientos médicos por obstrucciones cardiovasculares y por lesiones severas en las cervicales.




Su amigo Jesús Murillo Karam, entró en una condición de emergencia luego de sufrir un problema de presión cardiaca, por lo que fue Juan Collado quien le suministró algunos de sus medicamentos para enfrentar la crisis.




No obstante, el poder político y económico que guarda el abogado se encuentra todavía intacto. Lo demostraron las filas de personajes políticos que han ido a visitarlo durante estos días de convalecencia, entre los que se encuentran excolaboradores de Enrique Peña Nieto que ya entraron en negociaciones para apoyar a Morena y a la Cuarta Transformación.




Es ese poder de Collado, aún no del todo calculado, al que tanto temen es a Julio Scherer y a sus abogados, por lo que siguen moviendo sus piezas en el Poder Judicial para evitar a toda costa una liberación, por supuesto con mucho menor influencia a la que el grupo tenía cuando su líder despachaba desde Palacio Nacional y le hablaba todos los días al oído al presidente Andrés Manuel López Obrador.




Del otro lado, aseguran diversas fuentes que al interior de la FGR existe también un temor de que Julio Scherer recupere su poder con la unción de Claudia Sheinbaum coma candidata presidencial de Morena para 2024 y, más adelante, como posible presidenta de la República.




Si bien el exconsejero jurídico no forma parte de su primer cuadro de decisiones, él mismo ha sido fundamental para llenar de recursos la campaña de la exjefa de Gobierno.




Por tanto, Scherer Ibarra se ha inmiscuido en el juego de las corcholatas para recuperar el control del aparato de justicia y para blindarse ante una nueva andanada judicial. Mientras que Gertz y sus colaboradores en la Fiscalía apuran la culminación de procesos en los que éste pudiera tener interés, además de que prepara nuevos procesos contra el abogado.




Los resultados del proceso interno de Morena auguran un posible retorno de ese criticado, señalado y denunciado régimen judicial. Está en manos de Sheinbaum evitar los errores que se cometieron en el pasado.




Posdata


El tango de Marcelo y Claudia 2024

El “tango” de Marcelo Ebrard estaba cantado: una contienda interna que no cumplió con los estándares democráticos y terminó siendo definida por la unción y el “dedazo” del que todo lo decide en Morena: Andrés Manuel López Obrador.




Claudia Sheinbaum, la hija política de López Obrador, aglutinó a los morenistas y la única queja es que no haya desplegado toda su publicidad y estructura en torno a los morenistas de todos los estados.




Marcelo Ebrard no se apareció en la foto de Morena. No quiso y no era perfil para su probable ruptura con Morena. No hay vuelta atrás: o se arregla con Morena y el presidente López Obrador, o terminará siendo el candidato de Movimiento Ciudadano o del Frente Amplio por México.




Xóchitl Gálvez ya le echó la red de protección a Ebrard: ¿va a mantenerse autónomo o buscará acercarse a Movimiento Ciudadano o al Frente Amplio por México? La hidalguense lo espera con los brazos abiertos.



@MarioMal


COLUMNA 17

#EsClaudia y la caída de Ebrard

José Buendía Hegewisch

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El salto de mayor grado de dificultad del “destape” de Morena consistía en empatar la opinión popular con la voluntad de su líder máximo, López Obrador. Así fue siempre. La expresión vox populi, voz dei revela la clave del triunfo de Claudia Sheinbaum en un proceso en el que nunca hubo mayor incertidumbre sobre un resultado que siempre la favoreció, pero sí mucha zozobra por su legitimidad si lo desconocían los perdedores. Así fue también.


Como presagio autocumplido, la elección de su candidato presidencial cerró entre peleas y descalificaciones en línea con el pronóstico de que no saldría unida y manchada por denuncias de irregularidades. “Que Dios lo agarre confesado”, me decía una senadora morenista que llegó a ocupar cargos de primer nivel en el gobierno, sobre el desafío de Marcelo Ebrard de impugnar el proceso y no asistir al anuncio del ganador cuando ya nada modificaría el resultado, aunque abre la puerta para su salida de Morena.


Sheinbaum se mantuvo al frente de los sondeos desde el “destape” de las corcholatas en 2021 y su ventaja varió muy poco en la precampaña, en la que, en cambio, creció la desconfianza por denuncias de apoyos y cargadas de gobernadores a su favor, de irregularidades en la encuesta y conteo de los votos. Así fue el resultado final con un margen de dos dígitos en las encuestas y Ebrard al borde de la ruptura.


La carrera presidencial de la 4T no se distinguió por la incertidumbre de las competencias democráticas. La aseveración no sorprende tampoco a nadie, menos a un político con la trayectoria y experiencia de Ebrard. De principio a fin cuestionó el “piso parejo” de la contienda, que articuló en el discurso de un demócrata preocupado por la legalidad y alimentó con el temor de ruptura con López Obrador y Morena. Pero nunca dejó claro cuál era su juego.


La cuestión, entonces, es por qué llegar hasta el final de un proceso que denunciaba viciado si negociar con la desobediencia nunca pareció tener futuro. Irse después de aceptar las reglas del juego lo convertiría en un mal perdedor más que en un demócrata, además de que habían pasado los tiempos para emigrar a la oposición cuando ya ha abrazado la candidatura de Xóchitl y MC tampoco le asegura abrirle la puerta.


Tampoco son los mismos tiempos de Manuel Camacho cuando resucitó de entre los perdedores para desafiar al PRI cuando fue marginado de la sucesión presidencial de 1994, dado que Ebrard enfrenta un liderazgo más fuerte que el de su mentor. Además de que su popularidad parecía ir a la baja junto con la idea de que podría representar dentro o fuera de Morena una candidatura de centro para romper la polarización y atraer a las clases medias distanciadas de Morena desde 2021.


El resultado deja a Ebrard como el eterno aspirante a la candidatura presidencial, aunque sugiere que aún está “vigente” la posibilidad de correr con la oposición en 2024. ¿Tiene un plan B? La duda es, incluso, si alguna vez la tuvo o si creyó que podría imponerse a la voluntad presidencial. Su principal diferencia con Sheinbaum es que ella siempre observó la lealtad incondicional como el pegamento para juntar las preferencias en los sondeos con los deseos de continuidad del obradorismo.


En efecto, ella representa la continuidad de la 4T, aunque tendrá que llevar a la elección de 2024 una propuesta de “segundo piso” —en sus propias palabras— para traspasar el voto duro de Morena, que está lejos de los 30 millones de votos de López Obrador y de la meta del plan C para ganar el Congreso por mayoría calificada. En ese punto, las clases medias tendrían que ser un objetivo central de su campaña, aunque el Presidente renunció a ellas tras el revés de la elección de 2021.


La exjefa de Gobierno de la CDMX siempre fue la candidata del “obradorismo” porque siempre contó con la bendición de su máximo líder. Ella le dejó la puerta abierta a Ebrard, pero la pregunta es ¿hasta qué punto López Obrador aceptará que no hay marcha atrás para la despedida de uno de sus hombres más cercanos? Por lo pronto tendría que acatar la verdad revelada por la “voz del pueblo” y levantar la mano a su contrincante, algo difícil si no quiere, como dice, “someterse a esa señora”.


COLUMNA 18

CONTRA LAS CUERDAS

Marcelo Ebrard rompe con AMLO


ALEJANDRO SÁNCHEZ


La sorpresa de sorpresas en la crónica anunciada del triunfo de Claudia Sheinbaum fue el acto de rebeldía de Marcelo Ebrard y el mensaje que éste lanzó abiertamente a López Obrador usando una frase recurrente del Presidente: “yo no soy un ambicioso vulgar, si así fuera no habría apoyado a Andrés en 2011”.


Se refería el excanciller al sacrificio que hizo en favor de López Obrador tras aquel empate técnico entre ambos y aceptar hacerse a un lado al autoimponerse el propio tabasqueño de forma autoritaria como candidato presidencial en 2012, por segunda vez en su trayectoria. 


Ebrard terminó agraviado después de semanas de un proceso interno en el que desde el inicio denunció cargada en favor de Sheinbaum. Sabe que su demanda de pedir la reposición del proceso es restarle legitimidad al triunfo de ella como la representante de la 4T para la elección presidencial de 2024.


Para el Presidente el juego de Ebrard, de no salir en la foto levantándole la mano a su hija política seguramente será tomada como un acto de traición a su proyecto transformador y ahora puede declararse el excanciller como su rival. Puede el excanciller irse despidiendo del premio de consolación que era coordinar a los senadores en la siguiente Legislatura. En política nada está escrito, pero Marcelo Ebrard parece haber cometido un suicidio político aún quedándose en Morena.    


••• 


Quien terminó muy menguado y con la cara larga al irse al fondo de la tabla de las encuestas de Morena fue Ricardo Monreal, pero aun noqueado terminó sacando el colmillo. Ya pequeñito, después de haber desafiado al Presidente, elogió a  Claudia Sheinbaum, con quien no se podía ver ni en pintura sobre todo a raíz de las intermedias de 2021, cuando la exjefa de gobierno lo responsabilizó de la derrota en Ciudad de México al señalar que operó en favor de la oposición.


Para Sheinbaum, en el contexto del desprecio de Marcelo Ebrard, debió ser oxígeno puro el discurso de Monreal quien le dijo que respeta su liderazgo y que cuenta con él, a pesar de quedarse tampoco sin posibilidad de ir por la Ciudad de México. Le dijo que seguirá luchando donde lo pongan y la abrazó después de casi dos años y medio de no darse ni la mano. Monreal deberá replantearse su papel en la política y Morena, pero seguro no dejará de hacer lo que sabe bien: la operación política con la oposición.  


•••


UPPERCUT: El parricidio político de Mario Delgado a Marcelo Ebrard es otro aspecto importante del proceso histórico de Morena. Le dedicó palabras también el excanciller al llamarlo cobarde y que cada día se parece más al PRI. Así también se termina un lazo de más de 20 años de relación. Ebrard hizo políticamente a Delgado, sobrino de un amigo suyo. Incluso, de tesorero de la entonces jefatura de gobierno del DF lo pasó a la Secretaría de Educación Pública para posicionarlo de cara a la sucesión capitalina, pero ni los mejores publicistas pudieron con la encomienda. Hoy le tocó a Delgado darle la espalda a su exjefe y amigo.


POR ALEJANDRO SÁNCHEZ


COLUMNA 19


Reelección

Carta de viaje

Carlos Tello Díaz

Ciudad de México / 07.09.2023 03:39:47


México es uno de los muy pocos países en América Latina donde la reelección está prohibida, junto con Guatemala, Honduras y Paraguay (y desde 2015, Colombia). El resto de los países del continente la permiten. Bolivia, Nicaragua y Venezuela aceptan la reelección indefinida. Argentina, Brasil, Ecuador y República Dominicana aceptan, por su lado, la reelección consecutiva. Chile, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Perú y Uruguay aceptan a su vez la reelección no consecutiva (aunque el presidente Nayib Bukele acaba de anunciar su intención de buscar en 2024 la reelección consecutiva en El Salvador).


“La reelección o la permanencia en el poder no es intrínsecamente malo para una democracia”, dice Latinobarómetro en su informe de 2023. “De hecho, en las democracias parlamentarias europeas ha habido grandes políticos en Alemania, España, Francia y el Reino Unido, que gobernaron más de una década después de la II Guerra Mundial, logrando el periodo de mayor prosperidad y crecimiento económico que haya visto Occidente. Ninguno de estos gobernantes intentó quedarse más allá de su tiempo constitucional ni menos cambiar las reglas para lograrlo. En esto estriba una de las diferencias entre las democracias del primer mundo y las latinoamericanas”. En América Latina, después de iniciadas las transiciones a la democracia en los ochenta, un total de quince presidentes volvieron al poder, en once países distintos, pero cuatro de ellos cambiaron las reglas estando en el poder para poder ser reelegidos. “Es decir, un tercio de los presidentes reelegidos lo hicieron con cambios de reglas que tenían nombre y apellido”.


En México, la Constitución de 1857 permitía la reelección. Ella fue discutida por los constituyentes, conscientes del peligro de la tiranía –tenían fresca la memoria de Santa Anna– pero obsesionados, sobre todo, con la supremacía del pueblo: pensaban que imponer la no reelección atentaba contra la libertad de decidir de los ciudadanos, que era soberana, por lo que la permitieron en la Constitución. La experiencia demostró que era fácil ser reelecto en el poder (Juárez fue reelecto indefinidamente) por lo que Díaz, al triunfar la revolución de Tuxtepec, promovió una reforma que prohibió la reelección. Durante diez años (1877-1887) la reelección consecutiva estuvo prohibida en México, hasta que Díaz la rescató, al reformar la ley para volver al texto original de la Constitución. La no reelección fue la bandera de Madero. Díaz le quiso quitar esa bandera a la Revolución y ponerla en sus manos, prohibiendo una vez más la reelección en 1911, pero no pudo evitar su caída.


La Constitución de 1917 prohibía la reelección. Obregón promovió su reforma para poder volver al poder: ganó la elección de 1928, pero murió asesinado antes de tomar posesión. Así, a partir de Cárdenas, el presidente dura seis años en el poder. Ni uno más, ni uno menos. Tras su triunfo, López Obrador, con su proyecto de revocación de mandato, cuestionó esta certidumbre, pues el Congreso legisló, no para quien sería electo en 2024, sino para quien había sido votado por seis años en 2018. Apareció un momento el fantasma de la reelección, que desapareció de nuevo. Hoy hay signos de que el Presidente quiere permanecer como el poder tras la Presidencia. Pero esa es otra historia.




COLUMNA 20

La hora de Claudia, la decisión de Marcelo

Jorge Fernández Menéndez


Razones


Una vez más, una elección interna de Morena ha terminado con una ruptura, en este caso la muy anunciada de Marcelo Ebrard. Éste también, aunque como era previsible, la mayoría del partido y de sus aliados han apostado por la misma carta: desde que inició la campaña virtual hace más de un año y, sobre todo, luego del inicio del proceso de consultas, Claudia Sheinbaum era la favorita y finalmente será la candidata presidencial de Morena y sus aliados. En 2024, sea Claudia o Xóchitl, a partir del 1º de octubre, una mujer presidirá México.


El proceso de elección en Morena fue tortuoso y complejo, colofón de unas campañas en las que no se permitieron los debates y en los que se impuso la inercia. No había debates y no hubo confrontación. Desde el momento en que hubo seis candidatos, tres de ellos sin posibilidad alguna, resultaba evidente que Claudia sería la candidata. Si en algún momento, Marcelo propuso ser no sólo la continuidad de la 4T, sino transformarla, llevarla a otro nivel, la ahora candidata se presentó siempre como la continuidad, aunque al final no será exactamente así.


Claudia quizás no tendrá que realizar una operación cicatriz en gran escala si Marcelo como todo lo hace prever rompe, se vaya o no a otro partido. Es más, hace un mes decíamos aquí que, hipotéticamente si Marcelo rompía con Morena y se convertía en candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, ello movería el escenario para la propia Claudia. Una elección polarizada entre dos es un escenario muy diferente que una entre tres, cuando dos, en los hechos, se dividirían los votos opositores.


Pero si fuera así, hoy (nadie sabe qué sucederá dentro de nueve meses) Marcelo podría tener, basados en los mismos números de las encuestas de Morena y más allá de las irregularidades encontradas, alrededor de un 15 por ciento. Algunos de esos votos vendrán del oficialismo, pero muchos más serán de la oposición, ahora concentrada en torno a Xóchitl Gálvez. Eso para elección presidencial será muy importante, pero lo sería aún más en la conformación del próximo Congreso, porque las cámaras estarían divididas en tres y eso cambiaría todo el juego en un contexto en el que nadie tendrá una verdadera mayoría absoluta. Obligará a todos a negociar y ello también tendría que ser considerado en los próximos días para establecer el tono de ruptura recíproca que podría ocurrir entre Ebrard y Morena. Una ruptura, insistimos que hoy no necesariamente implica la candidatura de Ebrard por otro partido (el único que podría serlo sería MC, los demás ya han optado por Xóchitl).


Habrá que esperar hasta el lunes, que es cuando el presidente López Obrador regresará de su gira por Colombia y Chile, para ver qué sucede con Marcelo. No deja de ser paradójico que 30 años después parezca repetirse casi, línea por línea, la historia que vivió Marcelo en noviembre de 1993 cuando Luis Donaldo Colosio fue el candidato presidencial en lugar de un Manuel Camacho, cuyo principal y joven operador era Ebrard, que esperaba esa candidatura.


Pero no habrá marcha atrás en este proceso. Marcelo tendrá que allanarse a los resultados o romper. No tiene otra opción. Claudia tendrá la candidatura y viene ahora un periodo muy complejo en la que será candidata de facto, pero legalmente estará en una suerte de vacío legal por lo menos hasta fines de noviembre próximo, cuando se registrarán los precandidatos que en los hechos ya terminaron las precampañas.


Es un periodo donde las intrigas estarán en su máximo esplendor y en el que se pondrá en juego mucho del poder real de Claudia y su equipo. Si regresamos otra vez a la analogía del proceso 93-94, lo que tiene que evitar Claudia es lo que sucedió con Donaldo, que procesos externos derrumben lo construido, en aquel entonces fue el levantamiento zapatista del primero de enero del 94 y los errores e indefiniciones de campaña del propio Colosio y de la Presidencia de la República.


Allí fue cuando cambió el curso de su campaña y cuando Luis Donaldo comenzó a rectificar las cosas, el 23 de marzo de aquel año, en Lomas Taurinas, fue asesinado y todo cambió. Lo que tienen que evitar Claudia y, por supuesto, el presidente López Obrador, es repetir aquel proceso, evitar que se les salga de las manos el control de los temas claves del país. En el ambiente de inseguridad existente, pero también ante la difícil situación de salud, educación, de la relación con Estados Unidos, muchas cosas pueden pasar. En la política nacional nueve meses son toda una vida.


Y mucho de eso dependerá de que Claudia pueda poner su equipo, tener peso en la definición de las candidaturas y negociar con el presidente López Obrador para que no se quede el mandatario con todo el protagonismo. La campaña de Colosio en 1994 entró en su etapa más difícil cuando el presidente Salinas decidió salir a decirle a los priistas, a fines de enero, que “no se hicieran bolas, que el candidato era Colosio”. Paradójicamente, lo que se logró fue que se alimentara la especulación de que podría ser reemplazado por Camacho, ya entonces comisionado para la paz en Chiapas. ¿Se contendrá el presidente López Obrador más allá de la entrega de un simbólico bastón de mando?, ¿podrá Claudia mostrarse?, quién sabe.


COLUMNA 21

Parteaguas

Chinos y chips ‘ponchan’ burbuja de coches en México


Jonathan Ruiz Torre


septiembre 07, 2023 | 13:26 pm hrs

Parece tan normal. Coches que valen más de un millón de pesos circulan por cualquier calle y reciben la misma atención de un carrito de paletas. Pero ya llegaron los chips y los chinos a pisar el freno.


En general, los coches en México se encarecieron un 30 por ciento desde el inicio de la pandemia hasta la fecha, según el INEGI, y eso incluyó, por raro que parezca, los carros usados. ¿En dónde quedó la versión de que un automóvil perdía un tercio de su valor tan pronto salía de la agencia? Al parecer se atoró en la crisis de los semiconductores.


Durante los últimos cuatro años se volvió un problema comprar un coche nuevo, simplemente porque no hay. “Si lo firmamos hoy, podría llegarnos en un mes”, dicen todavía con soltura algunos vendedores que antes rogaban a clientes para sacar el inventario que bloqueaba el taller de mantenimiento.


Consecuentemente, como cuando faltan aguacates, las agencias elevaron precios y cada quien puso el que quiso a su coche usado. Eso nos llevó a una inflación automotriz pospandémica.


Pero ya pasó lo peor, a decir de datos oficiales. Antes de la pandemia, los coches aumentaron 4.5 por ciento su precio en un año como 2019. Ese indicador subió hasta casi 10 por ciento en 2021; bajó a 8.7 en 2022 y en 12 meses contados hasta agosto de este 2023 acumulamos un razonable 4.93 por ciento anual.


¿Por qué subieron tanto los precios? En parte porque había un buen argumento y también porque quienes venden coches no querían soltar esa historia para seguir elevando sus precios.


Vean que los ingresos de Ford, Volkswagen y Nissan crecieron 14, 15 y 26 por ciento respectivamente el año pasado.


¿Cuál es la base de la historia? Si ustedes no se enteraron de la escasez de chips que terminó en el valor de un Sentra, sepan que durante los confinamientos, muchos compraron electrónicos para conectarse a la internet, eso requirió usar más semiconductores para fabricar, digamos, computadoras.


Esa circunstancia golpeó a fabricantes de otros productos, como de los automóviles que no contaron con el suministro de esos dispositivos útiles tanto en el tablero, como en la llave de cada coche. Por pequeño que parezca, la falta del aparatito en cuestión detuvo a toda una industria que terminó con agencias concesionarias vacías.


No es fácil construir nuevas plantas de chips que suelen ser más limpias que un quirófano. Son ya tan sofisticados sus productos, que algunos chips son pequeños comparados frente al ancho de un cabello. Cada planta de producción vale unos 10 mil millones de dólares.


Pero vean lo que dicen líderes de empresas del sector, como Stephen Ma, director de finanzas en Nissan:


“El volumen de producción aumentó 69.9 por ciento durante el periodo, debido al mejoramiento en el suministro de semiconductores, además de la recuperación del bloqueo en Shanghai el año anterior”, explicó Ma en julio.


Eso significa que si bien no vuelven a una “normalidad” que quedó en el pasado, las cosas vuelven más o menos a operar a tiempo y eso aumenta la disponibilidad de coches.


Sumado a lo anterior, en países como México la llegada de coches chinos más baratos impacta al mercado.


Consideren el caso de una empresa como muestra. Una marca desconocida hasta hace poco como Chirey rebasó en agosto a Renault y a Honda en volumen de ventas mensuales. Una marca china de origen inglés como MG está por arriba de todas las anteriores, informó ayer la AMDA.


La competencia tuvo como obvio efecto reducir el aumento de precios de los vehículos. Verdaderos expertos en la comercialización de vehículos en México me avisan, textualmente, lo siguiente:


“Hasta el primer trimestre de 2023 seguía inflándose la burbuja. Estimo que pasarán pocos meses en que se estabilice. Esto significa que si vendes tu coche usado hoy tendrás mejor precio que si vendes la semana próxima”. Están avisados.


COLUMNA 22


Morena reza para que Marcelo sea candidato presidencial de MC

Bajo Reserva


Después de que Marcelo Ebrard exigió la reposición de la encuesta que definió a Claudia Sheinbaum como la candidata presidencial de Morena, aseguró que el próximo lunes, junto con su estructura definirá los pasos a seguir después de que hasta insultó a su dirigente nacional, Mario Delgado. Nos cuentan que al interior de su equipo se dice que Ebrard Casaubon no deja de pensar en la candidatura presidencial, aunque no sea por Morena. Habrá que ver si ahora que él lo necesita, Movimiento Ciudadano o, mejor dicho, Dante Delgado, le abre las puertas del partido naranja y lo hace su candidato presidencial, situación por la que, nos aseguran, Morena reza que suceda, pues así se podrá dividir el voto de la oposición y alejará los “malos pensamientos” de algunos emecistas que quieren que su partido apoye a la candidata del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez.


Una ruptura que podría ser muy productiva

Y dentro de Movimiento Ciudadano se frotan las manos y hacen cuentas, pues aseguran que en el hipotético caso de que Marcelo Ebrard se fuera al partido naranja no llegaría con las manos vacías, pues se podría llevar varias docenas de diputados de Morena que han asegurado que lo acompañarían en cualquier circunstancia para llegar a la Presidencia. Nos hacen ver que, si este escenario se convirtiera en realidad, y los diputados morenistas mantienen su lealtad a Ebrard, la bancada emecista podría incluso convertirse en la segunda fuerza en la Cámara de Diputados lo que traería un reacomodo en San Lázaro y haría un hueco a la mayoría morenista. A río revuelto…


El Poder Judicial será llevado a tribunales

Nos dicen que ante la negativa del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) para pagar los servicios de la empresa Ingeniera y Control de Proyectos, S. A., (Incopsa), que construyó el edificio sede en Colima hace 4 años, y no obstante que existe un finiquito firmado por todas las partes, la compañía constructora demandará ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al Poder Judicial, la máxima autoridad judicial del país. De manera sistemática, aseguran, el CJF se niega a pagar. Nos aseguran que años atrás la empresa pudo haber cobrado por sus servicios, sin embargo, se negó a pagar un “moche” para recibir sus honorarios.


Con los bastones de mando no se juega

Nos cuentan organizaciones indígenas, como el Consejo Supremo Hñahñu, que aglutina a más de 1 millón de personas, que los bastones de las etnias no se regalan, se comparten momentáneamente, y no pueden heredarse por parte de algún gobernante a su sucesor o candidato, ni tampoco se puede usar con fines electorales. Consideran una afrenta el manoseo presidencial a este símbolo. Es muy probable que hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador entregue, como lo prometió, el bastón de mando de la autollamada Cuarta Transformación a la ganadora de la encuesta, Claudia Sheinbaum. Sin embargo, para algunos pueblos originarios, el mensaje es claro: con los bastones de mando no se juega.



COLUMNA 23

Confidencial

Las evidencias de las encuestas


Más allá de los reclamos, justificados o no, de Marcelo Ebrard y su equipo, las evidencias del triunfo de Claudia Sheinbaum son claras en función de encuestas de terceros, como las que hizo esta casa editorial, que resultó muy cercana a la de Morena y a los promedios de las otras encuestadoras. Incluso, la firma propuesta por Marcelo Ebrard le dio 13 puntos de ventaja a la ganadora. Veremos si al paso de las horas el excanciller reconsidera sus juicios.


Sororidad de Gálvez

Por cierto, más allá del “¡Marcelo, aguanta, el pueblo se levanta!”, que soltó entre risas Xóchitl Gálvez, lo que sí no pareció broma fue la solidaridad que expresó a su compañera senadora Malú Micher, “por el uso de la fuerza en su contra”. La virtual candidata presidencial opositora sentenció que “los golpes jamás serán la respuesta a diferencias políticas”.


Blanco quiere gobernar la capital

Que se ponga a temblar la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada… O el secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch. O, eventualmente, Ricardo Monreal que se vaya despidiendo de sus aspiraciones. Resulta que ya salió, no un gallo, sino un águila que enfocó su mirada en la Jefatura de Gobierno de la capital. Sí, el mismísimo Cuauhtémoc Blanco. “La verdad sí me encantaría irme a la Ciudad de México y competir”, pues “la gente me tiene mucho cariño”, dijo el gobernador de Morelos. Eso sí, aclaró que va “a esperar los tiempos”… menos mal.


Ulises el despistado

Y hablando de suspirantes despistados, el que manifestó su intención ante el INE de ser candidato independiente a la Presidencia de la República es nada menos que Ulises Ruiz, exgobernador en Oaxaca. Como si gozara de gran prestigio político, el expriista (fue expulsado del tricolor) llegó –eso sí– con críticas hacia el presidente López Obrador, pues dijo que el llamado bastón de mando que otorgará a su corcholata ya está dado… pero al crimen organizado.


Anticipan ‘sorpresas’ en MC

El presidente del PRI, Alito Moreno, “movió el tapete” ayer entre legisladores de MC y anticipó que pronto habrá sorpresas en el partido naranja. En San Lázaro, el líder tricolor deslizó a periodistas que “pronto les vamos a hacer anuncios muy importantes”, habrá “sorpresas”, al revelar que “mucha militancia que está en el partido de Movimiento Ciudadano está en cercanía, en simpatía y en muchas pláticas con nosotros”. Y remachó: “Acuérdense, como se ha dicho, la militancia es la que cuenta”.


En el abandono, el trabajo legislativo

A pesar del llamado a retomar las sesiones ordinarias presenciales y dejar la modalidad semipresencial dictada en 2020 por la pandemia del covid-19, notorio fue ayer el ausentismo en el salón de plenos de San Lázaro. Después de esperar y retrasar una hora el inicio de la sesión, el tablero electrónico apenas registró 329 de los 500 diputados. Y aunque se fueron sumando durante la jornada y en algunas votaciones finales se alcanzó hasta 422 votos en favor de los dictámenes de consenso avalados, visibles fueron por varios momentos las curules vacías y la mínima actividad aún en las comisiones legislativas de trabajo.


La Corte se pone progresista

Ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación no nada más declaró inconstitucional el apartado del Código Penal federal que criminaliza la interrupción del embarazo. También la Segunda Sala declaró inconstitucional que el Instituto Mexicano del Seguro Social niegue el otorgamiento de pensión por viudez a personas del mismo sexo unidas en matrimonio o concubinato. Parecen decididos a avanzar en materia de derechos.


COLUMNA 24


Trascendió

Trascendió

Editoriales

Ciudad de México / 07.09.2023 01:04:00


Que Adán Augusto López Hernández, ex secretario de Gobernación, fue el primero en dar señales de unidad entre las corcholatas levantando la mano a Claudia Sheinbaum en el anuncio de su victoria como nueva coordinadora. Junto con Gerardo Fernández Noroña, Ricardo Monreal y Manuel Velasco, señaló que deben mantenerse unidos, porque esa es la fortaleza del movimiento y porque ahí “no sobra nadie”, todo después de conocerse la salida de Marcelo Ebrard y su equipo del proceso.


Que quien se dijo victorioso en el proceso de Morena fue el petista Gerardo Fernández Noroña, pues acabó en tercer lugar, por lo que era de los más felices en el estrado durante el anuncio y de hecho, terminada la contienda, se dispuso a rifar uno de los únicos instrumentos que lo acompañaron en sus giras, el Noroñabús. Ricardo Monreal, en tanto, se puso a las órdenes de Claudia Sheinbaum y expuso que el movimiento necesita a Marcelo Ebrard, aunque fueron notorios su seriedad y el silencio cuando el resto lanzaba vivas al movimiento.


Que más tardaron los aliados del ex canciller en dar a conocer las primeras quejas del día que en comenzar a circular un desplegado en el que los gobernadores militantes y afines a la 4T, con Alfonso Durazo a la cabeza en su doble papel de mandatario de Sonora y presidente de la Comisión Nacional de Encuestas de Morena, cerraron filas con el proceso. Además, en medio de una comida, el coordinador en el Senado, Eduardo Ramírez, recibió una llamada de alto nivel para pedirle mantener la unidad de la bancada, que procedió en consecuencia con excepción, por supuesto, de los integrantes promarcelistas.


Que quien ya se vio es Clara Brugada, alcaldesa de Iztapalapa y aspirante a la Jefatura de Gobierno, que no escatimó elogios a Claudia Sheinbaum. “¡Serás la primera mujer presidenta!”, escribió en sus redes sociales, en las que destacó: “eres valiente, honesta, trabajadora, sensible, con una clara definición de izquierda”. Y por supuesto defendió el proceso “transparente, objetivo y científicamente inobjetable”.



COLUMNA 25

Lecciones del golpe en Chile

Humberto Musacchio

La República de las letras


El próximo lunes, 11 de septiembre, se cumple medio siglo del golpe militar contra el gobierno de Salvador Allende, quien se suicidó o tal vez fue asesinado durante el levantamiento de la soldadesca encabezada por el traidor Augusto Pinochet, con el cual Estados Unidos dio inicio en Chile —como ya lo había hecho en Uruguay dos meses antes— al ciclo del neoliberalismo, sistema bárbaro caracterizado por el empeño privatizador a ultranza, la venta de bienes nacionales a precios irrisorios, el abatimiento de los salarios y la apertura al capital extranjero, sobre todo al de matriz estadunidense.


Con Salvador Allende, por primera vez en la historia llegó a la Presidencia de un país por la vía electoral un marxista confeso, quien, a diferencia de otros líderes de la izquierda mundial, era un firme defensor de la democracia liberal. Obtuvo 36.6 por ciento del voto popular y 153 votos de 195 posibles al ser ratificado en el Congreso, por lo cual llegó a la Presidencia con total legitimidad.


Consecuente con sus concepciones de izquierda y apoyado por la Unidad Popular, coalición que lo llevó al poder, Allende impulsó la reforma agraria, la nacionalización del cobre, la estatización de ciertas áreas de la economía y una política asistencial de carácter popular.


Desde antes de llegar al poder, lo que ocurrió a fines de 1970, estuvo sometido a los amagos de la derecha y al intervencionismo de Washington mediante la CIA y otras agencias de espionaje que trabajaban en contubernio con fuerzas de la oligarquía chilena. Eran los tiempos en que Richard Nixon era el presidente gringo y Henry Kissinger el secretario de Estado.


Como Francisco I. Madero con Victoriano Huerta, que acabó por ejecutarlo, Allende sostuvo hasta el penúltimo día de su gobierno que las fuerzas armadas chilenas eran institucionales y, por tanto, incapaces de dar un golpe de Estado. Incluso, el 23 de agosto de 1973 Augusto Pinochet fue nombrado comandante en jefe del ejército.


Algo semejante ocurrió con Juan María Bordaberry, quien en 1972 llegó a la Presidencia de Uruguay por la vía electoral, pero en febrero de 1973 recibió el primer embate de las fuerzas armadas, que se negaron a aceptar el nombramiento de Antonio Francese como ministro de Defensa, a lo que siguió, en junio, la disolución del Parlamento, los partidos políticos y los sindicatos, así como la supresión de las libertades civiles, la ocupación por militares de varios ministerios y la propuesta de una nueva Constitución de carácter fascista.


Los altos mandos de las fuerzas armadas uruguayas optaron entonces por el golpe de Estado, le dieron una patada en el trasero a Bordaberry y sentaron en la silla presidencial a un títere, mientras imponían la censura en los medios de comunicación, quemaban libros, perseguían y torturaban a dirigentes sindicales y de izquierda, más de un centenar de los cuales fueron asesinados, en tanto que 140 personas —140— fueron “desaparecidas” (en México se estima que hay más de 130 mil a los que buscan sus familiares).


Allende y Bordaberry siguieron caminos distintos, pero ambos fueron víctimas de su confianza en las fuerzas armadas, las que incluso, para abrir paso a la dictadura, no dudaron en marginar y aun sacrificar a militares de alto rango, hombres leales a las instituciones que se oponían al golpismo. Fue el caso del general Carlos Prats en Chile y del citado Antonio Francese en Uruguay.


Recordar lo ocurrido en aquellos años no es mero ritual, sino que se trata de lecciones históricas. Allende se negó a armar al pueblo chileno cuando la amenaza golpista era ya insistente y Bordaberry creyó que por ser fascista podía confiar en los uniformados.


En México, mientras crece la inseguridad y las mafias se apoderan de extensas zonas del país, las fuerzas armadas atienden tareas que nada tienen que ver con la disciplina militar, como el ISSSTE, puertos y aeropuertos, aduanas, el Tren Maya, el Banco del Bienestar o los ductos de Pemex, donde, por cierto, sigue en aumento el huachicoleo. En fin, que AMLO ha cedido importantes porciones del poder a los uniformados, habrá que ver quién se las quita. Es muy fácil e irresponsable sacar a los militares de sus cuarteles, lo difícil es regresarlos.


COLUMNA 26


Y ahora, arranca la contienda de Morena en la CDMX

El Caballito


Ayer terminó el proceso nacional para elegir al candidato presidencial de Morena en 2024, y en la Ciudad de México no se quedaron quietos, por el contrario, las piezas volvieron a moverse. Nos adelantan que hoy la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, quien ya ha alzado la mano para pelear por la coordinación de la 4T en la capital, que al final será el o la candidata a la jefatura de Gobierno el próximo año, emitirá un mensaje para fijar postura sobre el proceso interno y lo que viene para Morena. Y es que esta semana, también el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, quien lidera todas las encuestas, dijo que está listo para cualquier reto en la CDMX. Las corcholatas capitalinas ya se mueven.


Se suma Cuauhtémoc Blanco

Ya lo había dicho, e incluso se lo habíamos comentado en este espacio, pero ayer lo confirmó y el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, afirmó que quiere anotarse a la carrera por la candidatura para el Gobierno de la Ciudad de México. Don Cuauhtémoc señaló que tendría que pedir permiso —no precisó a quién—, pero que le encantaría participar en la encuesta. Y mientras consigue el permiso, nos adelantan que el exjugador del América ya analiza solicitar licencia para competir en la contienda interna del partido guinda.


Requieren 3 mil mdp para elección en Edomex

Y un año después habrá elecciones en el Estado de México. Sí, luego de que fue electa la morenista Delfina Gómez como gobernadora este 2023, el Instituto Electoral mexiquense se prepara al proceso de renovación de 125 municipios y 75 diputaciones locales, para lo cual la presidenta del órgano, Amalia Pulido, dice que se requerirá al menos 3 mil millones de presupuesto, cantidad similar a la de 2021, cuando se eligió un número similar de puestos de elección popular. La consejera presidenta, nos comentan, confía en que haya respaldo del gobierno entrante, pues hay buena relación. Lo que nos dicen otras voces es que los consejeros no deben olvidar que una de las banderas de la 4T es reducir el presupuesto a los órganos autónomos.



COLUMNA 27

¿Cómo explicar el aterrizaje suave de Estados Unidos?


James K. Galbraith

Por James K. Galbraith


Miércoles 06 de Septiembre de 2023 - 21:14

Desde los halcones de la inflación que advirtieron contra los programas de estímulo del gobierno hasta los progresistas que condenaron los aumentos de las tasas de interés de la Reserva Federal, casi todos han malinterpretado los indicadores macroeconómicos recientes de Estados Unidos. Para ver lo que realmente está pasando, debemos prescindir de modelos obsoletos y supuestos ortodoxos.


AUSTIN – Allá por 2021 y principios de 2022, una pandilla de destacados economistas (que incluía a Lawrence H. Summers, Jason Furman y Kenneth Rogoff, todos de Harvard) criticó el programa fiscal y de inversiones de la administración Biden y presionó a la Reserva Federal de los Estados Unidos para que subiera los tipos de interés. El argumento era que el gasto del gobierno federal iba a impulsar una inflación “persistente”, haciendo necesaria la adopción de una política de austeridad sostenida. Por desgracia, el desempleo tenía que aumentar a no menos de 6.5% durante varios años, según un estudio pregonado por Furman.


Este trío (como muchos comentaristas de ideas afines) no consiguió influir en la Casa Blanca o en el Congreso, pero estaba en sintonía con el presidente de la Fed, Jerome Powell, y sus colegas, que empezaron a subir los tipos de interés a principios de 2022 y no han dejado de hacerlo. Frente al veloz endurecimiento monetario de la Fed, figuras progresistas encabezadas por la senadora (de Massachusetts) Elizabeth Warren expresaron al poco tiempo sus temores de que el resultado fuera recesión, desempleo en masa y (aunque no lo dijeron) una victoria republicana en 2024.


Pero la realidad macroeconómica ha desbaratado las predicciones de ambas partes. Contra los que querían austeridad, a mediados de 2022 la inflación comenzó a disminuir (lo que es atribuible en parte a ventas de la Reserva Estratégica de Petróleo de los Estados Unidos). No hubo inflación persistente, ni un gran aumento de la inflación como resultado del estímulo fiscal de 2021, ni inflación salarial por el bajo desempleo. Es evidente que los modelos y precedentes históricos en los que se basó el trío de Harvard ya no son aplicables (si acaso lo fueron alguna vez).


Tampoco hubo recesión, el desempleo no aumentó, y la subida de tipos de interés no desalentó la inversión de las empresas. Aunque la construcción residencial resultó afectada, el sector de la construcción en general no tardó en recuperarse, y la crisis bancaria de principios de este año no provocó un contagio financiero. Por supuesto que una recesión todavía es posible, pero hasta ahora no hubo muchas señales preocupantes en ese sentido.


Estas circunstancias favorables han llevado a algunos observadores a felicitar a Powell y a la Fed por haber logrado un «aterrizaje suave». Pero atribuir el mérito de lo sucedido a la Fed es pensamiento mágico. No hay ninguna teoría o precedente que explique de qué manera una subida de tipos de interés iniciada en enero de 2022 podría haber provocado un descenso de la inflación en julio de ese mismo año. Cualesquiera hayan sido las consecuencias del endurecimiento de la Fed, este no ha tenido hasta el momento ninguna relación con la desaceleración inflacionaria.


Pero, ¿cómo es que dieciocho meses de subidas de tipos de interés no han tenido ningún efecto perceptible sobre el empleo, la inversión o el crecimiento? Esto es un enigma para los progresistas, tanto como la caída de la inflación lo es para los austeros, sobre todo si se tiene en cuenta que el refuerzo del ahorro de los hogares por la pandemia ya se terminó, y que el Congreso ha comenzado a reducir nuevamente (aunque en forma ligera) varios programas de gasto.


Es indudable que una parte de la respuesta tiene que ver con los nuevos incentivos tributarios a la inversión, sobre todo en las industrias de los semiconductores y las energías renovables. Pero estos sectores son bastante pequeños, y como mucho su crecimiento habrá generado unos cien mil puestos de trabajo. Otra parte de la respuesta puede estar en la inversión directa de empresas que huyen del declive industrial de Europa, un subproducto de las sanciones contra Rusia. Pero estas cifras tampoco pueden ser muy grandes.


¿Qué más puede estar pasando? Un factor, que me sugirió Robert Aliber, profesor emérito de economía y finanzas internacionales en la Universidad de Chicago, es que la cuarta parte superior de los hogares estadounidenses se atiborró de efectivo durante la pandemia. Estos hogares representan la mayor parte del poder adquisitivo en los Estados Unidos, y su gasto es en gran medida inmune a subidas de tipos de interés.


Otra sugerencia procede de Warren Mosler (padrino de la “teoría monetaria moderna”), quien señala que la deuda nacional de los Estados Unidos creció a casi el 130% del PIB, desde más o menos 60% a principios de este siglo. El interés neto que se paga por esa deuda aumentó un 35% entre 2021 y 2022 (hasta llegar al 2% del PIB), y alrededor del 70% de esos pagos fueron al sector privado estadounidense. Si sumamos el efecto de los intereses pagados (a partir de 2008) por tres billones de dólares en reservas bancarias, el apoyo fiscal a través de este canal ha sido sustancial.


La historia avala la conjetura de Mosler. En 1981 la deuda del gobierno federal de los Estados Unidos apenas llegaba al 30% del PIB, y una parte importante estaba en bonos a largo plazo con tipo de interés fijo, sin pago de intereses sobre las reservas bancarias. El resultado fue que las enormes subidas de tipos de interés del entonces presidente de la Fed, Paul Volcker, afectaron sobre todo a los deudores privados y a la inversión de las empresas, y el estímulo fiscal compensatorio derivado de los pagos de intereses fue pequeño.


En cambio, cuando en 1946 la deuda federal superó el 100% del PIB, casi toda estaba en bonos de guerra en poder de los hogares estadounidenses. A pesar de que sólo pagaban un 2% de interés, esos bonos reforzaron los ingresos privados y sirvieron de base para el crédito hipotecario durante toda la década de 1950, un tiempo bastante estable de prosperidad de la clase media.


La idea de que el pago de intereses actúa como un “canal fiscal” es inconveniente para los que dicen estar preocupados por la “carga” de la deuda pública, ya que hace pensar que tal vez las subidas de tipos de interés de Powell no tengan efecto negativo sobre el PIB. De hecho, futuras subidas podrían incluso ser expansivas, al menos hasta cierto punto.


Como en otros casos extremos (por ejemplo Argentina, donde el pago de intereses equivale a la cuarta parte del PIB o más), las subidas de tipos aumentarán los costos para las empresas, y presionarán al alza sobre los precios, incluidos los de los activos fijos (tierra, minerales, petróleo); esto aparecerá en las medidas de inflación. Lo que a su vez desalentará el ahorro, estimulará el endeudamiento y dará motivos a la Fed para subir los tipos todavía más.


Con el tiempo, este proceso irá en dirección a un caos económico. Pero si esta exposición es válida y la subida de tipos de interés no provoca la recesión que la Fed tan claramente desea, será difícil cambiar de rumbo. La ideología y el hábito pueden alimentar esperanzas de que insistir en una política ineficaz hará que funcione.


¿Qué podría poner fin a esta dinámica? Una respuesta es que se adopte una política de austeridad fiscal severa, en la que se usen recortes presupuestarios para provocar la recesión que los tipos de interés no consiguieron producir. Ya estamos viendo presiones en tal sentido desde Wall Street. La semana pasada, Fitch rebajó la calificación crediticia de la deuda soberana de los Estados Unidos; el momento elegido habla a las claras de una intención de asustar al Congreso en momentos en que se vencen los plazos del proceso presupuestario. Adoptar una política de austeridad lo bastante intensa completaría la eliminación de la clase media estadounidense que está en curso.


Es evidente que lo mejor sería hacer lo opuesto: empoderar a la clase media y desempoderar a los banqueros. Eso implica bajar los tipos de interés y regular los futuros flujos de crédito, controlar precios estratégicos y reforzar el apoyo fiscal a los ingresos de los hogares y el empleo bien remunerado. Con ingresos dignos y seguros, la gente puede depender menos de préstamos inestables. Es lo que habría que hacer. Pero que nadie se haga ilusiones.


El autor


James K. Galbraith, ex director ejecutivo del Comité Económico Mixto del Congreso de los Estados Unidos, es profesor en la Escuela Lyndon B. Johnson de Asuntos Públicos en la Universidad de Texas en Austin.


COLUMNA 28

¿Por qué decidió Marcelo participar en el proceso?


Eduardo Ruiz-Healy



Miércoles 06 de Septiembre de 2023 - 20:06

En la competencia, los dados que le tocó lanzar siempre estuvieron cargados a favor de su principal contrincante. El que manda en su partido y en el país se encargó de no emparejar el piso donde él y ella competían por el cargo que a la postre convertirá al ganador en el candidato morenista a la presidencia de la república. A él no lo llevaron a giras alrededor del país para que el pueblo la conociera y constatara que era la consentida del hombre que quiso engañar a todos asegurando que por fin se acabó el dedazo divino por medio del cual un presidente de México en turno designaba a su sucesor. Tampoco tuvo el honor de recibir dentro de su oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores a su jefe para que desde ahí éste realizara su conferencia matutina, algo que sí hizo desde la sede de la jefatura de gobierno de la CDMX.


Marcelo Ebrard denunció una vez que la competencia para ganar la Coordinación para la Defensa de la Cuarta Transformación estaba diseñada para que venciera la exjefa de gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum.


Para los responsables de dirigir el proceso, Mario Delgado y Alfonso Durazo, presidente del comité ejecutivo nacional y presidente del consejo nacional de Morena, respectivamente, las denuncias eran infundadas.


Según ellos, ninguna corcholata llevaba acarreados a sus eventos, ninguna contrató anuncios espectaculares a lo largo y ancho del país para promoverse y tampoco repartió camisetas, cachuchas, tortas, pizzas, refrescos y otros regalos a los que dizque voluntaria y desinteresadamente acudieron a sus mal llamadas asambleas informativas.


Los mexicanos vimos lo que ni Delgado ni Durazo ni el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador quisieron aceptar: que Claudia y Adán Augusto López Hernández realizaban campañas electorales como las de los candidatos del PRI de antaño.


Algunos dijimos, desde antes de que arrancara el proceso, que la ganadora sería la favorita presidencial que desde hace décadas le ha servido lealmente y de cuya lealtad incondicional AMLO no duda, como sí parece dudar de los otros cinco.


Sabiendo todo esto, la pregunta obligada es: ¿por qué aceptó participar en el proceso? ¿acaso creyó que podría superar a Claudia cuando desde el principio ella lo aventajaba en la mayoría de las encuestas realizadas por empresas serias?


Es probable que se convenció que podía ganarle a su adversaria después de que la gente escuchara sus propuestas y lo conocieran mejor. Muchos dijimos que sería muy difícil que lograra su objetivo, pero obviamente él pensó diferente.


Ayer Marcelo denunció que la encuesta realizada por Morena presentaba ciertas anomalías y solicitó que se realizara de nuevo, aunque él fuera el puntero. Nadie le hizo caso y después dijo que Delgado y Durazo eran unos cobardes. Le faltó decir que el primero, que tanto le debe, es un traidor.


Lo que haga ahora Ebrard se sabrá en los días por venir. Ayer 6 de septiembre, dejó entrever que es posible que abandone Morena, pero es un hecho que su carrera política está por llegar a su fin, sin importar lo que finalmente decida.


Andrés Manuel se salió con la suya. Por medio de un proceso que desde el principio buscaba imponer a su favorita sin recurrir al clásico dedazo; más bien inventó una nueva forma de dedazo.


Twitter: @ruizhealy


Facebook: Eduardo J Ruiz-Healy


COLUMNA 29

Puigdemont tiene póquer de ases: ¿qué hará con él?



Por Fausto Pretelin Muñoz de Cote


Martes 05 de Septiembre de 2023 - 21:03

A Carles Puigdemont le ha tocado un póquer de ases.


Frente a él tiene un solo escenario para acreditar su victoria: votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez. De no hacerlo aceptaría el reparto de nuevas cartas. Incrementa la apuesta, pero la probabilidad de que repita el póquer de ases quedaría en el aire.


En efecto, el escenario opuesto de la reelección de Pedro Sánchez como presidente de España representaría la repetición de elecciones para romper el empate técnico que arrojaron las elecciones generales del 23 de julio.


Ni el Partido Popular (PP) ni el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) lograron acercarse a los 176 escaños necesarios para lograr la mayoría absoluta. Se quedaron lejos, requieren del apoyo de otros partidos.


La política es un campo minado.


La vicepresidenta Yolanda Díaz cometió el error de tomarse la foto con Puigdemont en el Parlamento Europeo. Díaz tiene dos roles que no puede separar: vicepresidenta del gobierno español y líder del partido Sumar.


Dice que viajó a Bélgica representando a Sumar. Falso. El puesto de vicepresidenta contiene mucha más responsabilidad que cualquier puesto partidista. El grado de madurez democrática de cualquier político lo refleja su respeto a la división de poderes. Puigdemont, judicialmente, es prófugo de la justicia española. No de la belga ni de la comunitaria, pero sí de la española.


Yolanda Díaz forma parte del Gobierno de Pedro Sánchez y, con su encuentro con Puigdemont, le obsequió al político catalán regresar a la primera fila de la política española.


El interés mediático que ha vivido su figura en los últimos dos días lo ha rescatado del ostracismo de Waterloo. Ya son casi seis años del terremoto político español ocasionado por el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 (violando dos artículos de la Constitución) y del irresponsable trabajo desempeñado por el entonces presidente español Mariano Rajoy al haber delegado su responsabilidad a los jueces, es decir, judicializó la política.


El PP de Feijóo no se ha dado cuenta que desea gobernar a España sin tomar en cuenta a Cataluña ni al País Vasco. Resulta sorprendente su actitud.


Es ingenuo o ignorante el político, de cualquier partido, que piense gobernar a España dándole su espalda a las dos autonomías.


Feijóo cree que con los vínculos que ha construido con la ultraderecha es suficiente. No es consciente de que muchos españoles que votaron al PP en las elecciones municipales de mayo no lo hicieron en las legislativas del 27 de julio por los acuerdos negociados con Vox.


Ayer, Feijóo aprovechó las peticiones que hizo Puigdemont al PSOE de Sánchez para rechazar cualquier encuentro con el partido del catalán. Una reacción naif dirigida a las gradas dominadas por Isabel Díaz Ayuso, la próxima presidenta del PP.


Puigdemont ha colocado la amnistía como objetivo central en las negociaciones con Sánchez. No amaga con un referéndum sin pactarlo con el Estado español.


La amnistía a los procesados por el referéndum inconstitucional les regresaría sus derechos políticos y la vía judicial quedará sepultada.


Se trataría de la segunda fase, ahora a petición del partido de Puigdemont. La primera consistió en la excarcelación de quien fuera vicepresidente de Puigdemont, Oriol Junqueras.


Pedro Sánchez le colocó una pista de aterrizaje al proceso independentista: el retorno del viaje ficticio que representó el referéndum independentista del 1 de octubre.


¿Qué hará Puigdemont con su póquer de ases?


Lo sabe. Si decide no apoyar a Sánchez provocará el reparto de nuevas cartas; nuevas elecciones.


@faustopretelin


COLUMNA 30

El misterioso caso de Diego Luna: ¿por qué huyó del estreno de "Consentimiento"?

Alfombra Roja


El estreno de la obra "Consentimiento" prometía ser una velada de estrellas, pero el que muchos esperaban ver era a Diego Luna, quien además es pareja de la protagonista de la obra, la nominada al Oscar Marina de Tavira. Con la prensa al acecho, la pareja decidió que lo mejor era salir por la puerta trasera. Luna, bien conocido por su discreción, optó por un look completamente negro para esquivar las cámaras. Al final del día, su intento de pasar desapercibido, pero solo logró que capturara aún más la atención.


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El suspenso en las escuelas: "Ella Camina Sola" busca hablar del acoso en las aulas

¿Quién dijo que el acoso escolar no podría ser tema de una serie de suspenso? Analeine Cal y Mayor tiene algo entre manos que podría convertirse en el nuevo suceso televisivo. Su serie, "Ella camina Sola", pondrá sobre la mesa temas que a muchos les incomoda discutir. Con la postproducción ya en marcha, apuestan a que se hable de este tema de manera seria.


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"Cuéntamelo Todo" pero no en TV Azteca: arrasa con la competencia

¡Si bien TV Azteca se esfuerza por mantenerse a la altura, parece que su programación no es suficiente para superar a "Cuéntamelo Ya!" de Televisa. Según fuentes en el mundo de las mediciones de audiencia, este programa es visto por 2.1 millones de personas, es decir que supera a “Ventaneando” y “Venga la alegría” por 73%, ya que durante el tiempo en que los programas coinciden, los programas de Azteca son vistos por 1.2 millones de personas.


COLUMNA 31

La X


Ezra Shabot Askenazi

Por Ezra Shabot Askenazi


Jueves 07 de Septiembre de 2023 - 00:56

Los candidatos de oposición a la Presidencia de la República parecían incapaces de enfrentar a la maquinaria de Morena y López Obrador. Ninguno de los perfiles podía contener a un caudillo y su sucesora en la marcha hacia una reelección política. Muchos veían a Xóchitl Gálvez como alguien viable desde la perspectiva electoral, pero desconfiaban de su falta de equipo y su rebeldía manifiesta para someterse a la disciplina partidaria.


Pero eso es lo que había. O se contaba con una candidata antisistema como lo fue AMLO en su momento, o la debilidad de las estructuras partidarias y sus representantes terminarían por darle la silla grande en bandeja de plata a los hoy gobernantes. La lógica política de los liderazgos partidistas aceptó la realidad y actuó en consecuencia.


Cuando el pasado primero de septiembre la señora de la X se plantó en el Congreso para lanzar desde ahí su candidatura presidencial, el oficialismo enloqueció brindándole un valioso espacio a la hoy candidata opositora. Xóchitl va adelante en la campaña y los partidos detrás de ella. No hay otra forma.


La debilidad de la candidata es parte de su fortaleza principal. Es una alternativa ciudadana no dispuesta a someterse a las componendas partidarias, pero eso implica también la necesidad de darle coherencia y estructura a una campaña que no se puede basar en ocurrencias o desplantes que resulten dañinos a la propia figura de X. Tendrá que conseguir un equilibrio entre sus personas de toda la confianza y las figuras propuestas por los partidos para manejar ciertas áreas del proyecto.


Algunos de estos como Gurría o Guajardo, son piezas importantes para el diseño del programa de gobierno. Pero otros como Aureoles o Cabeza de Vaca deberán permanecer callados. El equilibrio entre la espontaneidad de X y el orden que requiere una campaña electoral, son un principio indispensable para enfrentar una lucha violenta como la que se avecina.


Seguramente se cometerán errores, pero un equipo profesional capaz de responder en forma rápida y eficiente serán la clave para enfrentar el reto. X representa la propuesta de regresarle la decencia a la política mexicana más allá del lenguaje grosero de la candidata. Decencia, que en el lenguaje de Michael Walzer autor del libro:The Struggle for a Decent Politics, implica el retorno al principio de una democracia liberal según la cual el adversario es un ente legítimo y como tal debe tratársele.


Xóchitl, la candidata de la X se ha convertido en la alternativa viable para todos aquellos que aspiran a que México retorne al camino del diálogo y la convivencia democrática. Eso y mucho más, aunque con eso sería suficiente para evitar caer en el autoritarismo y el despotismo caudillista.


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