Historia National Geographic - Agosto 2023 (Sólo texto)
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EL FINAL DE LOS DRUIDAS
FUNERALES VIKINGOS
NEMRUD DAG LA OCTAVA
MARAVILLA DE LA ANTIGÜEDAD
PABLO
DE TARSO
EL FUNDADOR DEL CRISTIANISMO
DAHOMEY
EL REINO DE LAS AMAZONAS
CLEOPATRA Y
MARCO ANTONIO
DOS VIDAS UNIDAS POR LA PASIÓN Y LA POLÍTICA
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NÚMERO 236 historiang.es
E D I T O R I A L
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JOSEP MARIA CASALS Di r e c t or de Hi s t o r i a Na t i o n a l Ge o g r a p h i c
T
arso? ¿Dónde está Tarso? Es probable que nunca hayas oído hablar de esta ciudad, que por azar une a dos de nuestros protagonistas de este mes. Su gloria pasó, y ahora es una tranquila localidad turca de provincias, lejos de la orilla de un mar que antes tenía muy cerca, cuando el río Cidno -que la atravesabadesembocaba en él. Los sedimentos han alejado el Mediterráneo una quincena de kilómetros, y de la Tarso antigua quedan escasos restos, entre ellos una supuesta puerta de Cleopatra por la que nunca pasó la reina de Egipto, aunque sí estuvo en la ciudad. Tarso cambió la historia. Allí se encontraron por primera vez Cleopatra y Marco Antonio, en lo que fue el inicio de una relación que culminaría en una devastadora guerra civil en Roma y en el comienzo del Imperio. Allí nació Saulo o Pablo de Tarso, el hombre que hizo del cristianismo una religión abierta a todos los creyentes, no solo a los judíos. Tarso pudo haber cambiado aún más la historia. Allí contrajo una grave enfermedad Alejandro Magno, justo al comienzo de su conquista de Asia, que habría terminado en ese mismo punto si el macedonio hubiera muerto. Y allí Casio estuvo a punto de asesinar a Julio César –tres años antes de lograrlo en los idus de marzo–, cuando este aún no había asumido plenos poderes como dictador. César se salvó porque su barco no atracó en la orilla donde lo esperaba Casio, sino en la opuesta. Si hubiera muerto entonces, Octavio Augusto no habría sido su heredero y el Imperio romano no habría existido como lo conocemos. Al parecer, Tarso también nos dejó un recuerdo insospechado: el león alado de San Marcos que se yergue sobre su columna veneciana. El autor de esta antigua escultura, hecha entre los siglos IV y III a.C., que originalmente representaba a un grifo, se habría inspirado en el león alado y cornudo que era la divinidad tutelar de nuestra hoy desconocida Tarso...
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8 ACTUALIDAD
14 PERSONAJE SINGULAR Percy Fawcett
Este explorador desapareció al buscar una ciudad perdida en la Amazonia.
20 HECHO HISTÓRICO
Viena, 1873
Ese año, la capital austríaca acogió una impactante Exposición Universal.
24 VIDA COTIDIANA
Los molinos de la Mancha En el siglo XVI se introdujo en Castilla un nuevo tipo de molinos.
110 GRANDES DESCUBRIMIENTOS Oxirrinco
Una misión española excava desde hace tres décadas esta ciudad egipcia.
116 HISTORIA VISUAL
La diva de la Belle Époque La actriz Sarah Bernhardt se convirtió en una estrella a escala planetaria.
126 LIBROS
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28 Antonio y Cleopatra, pasión y política El general romano y la reina egipcia soñaron con aprovechar la riqueza y la posición estratégica de Egipto para convertirlo en la base de un gran Estado. Octavio, el futuro emperador Augusto, se encargó de destruir su sueño. POR JAVIER NEGRETE
70 El final de los druidas
Portadores de una sabiduría ancestral, los druidas gozaban de gran consideración entre los galos. Los romanos, tras la conquista de la Galia, decidieron acabar con esa élite acusándola de practicar sacrificios humanos. POR PEDRO ÁNGEL FERNÁNDEZ VEGA
82 Funerales vikingos
Los vikingos organizaban espectaculares ceremonias para enterrar a sus difuntos, con banquetes y sacrificios en honor de los dioses, antes de sepultarlos bajo grandes túmulos o incinerarlos en barcos funerarios. POR KRISTIN ILVES Y VERÓNICA WALKER VADILLO
98 Las amazonas de Dahomey
El antiguo reino de Dahomey, en el África occidental, contaba con un regimiento formado exclusivamente por mujeres guerreras. Temidas por su coraje y ferocidad, lideraron la lucha contra las fuerzas coloniales francesas a finales del siglo XIX. POR JOAN RIERA
58 NEMRUD DAG, LA OCTAVA
MARAVILLA DE LA ANTIGÜEDAD En el siglo I a.C., Antíoco I, monarca de un pequeño reino del este de Anatolia, Comagene, mandó erigir un fastuoso mausoleo para sí mismo en la cima del monte Nemrud Dag. Allí, a más de 2.000 metros de altitud, a los pies de un túmulo formado por miles de toneladas de esquirlas de piedra, se alzan imponentes estatuas colosales que representan una mezcla de divinidades grecorromanas y persas. POR ÁNGEL CARLOS AGUAYO PÉREZ
Cabezas de las estatuas colosales que en su día se levantaban en el mausoleo de Antíoco I.
44 Pablo de Tarso, el apóstol converso Después de perseguir con saña a los cristianos, Pablo de Tarso tuvo una revelación tras caer de su caballo en el camino de Damasco según la tradición. Desde entonces se convirtió en el más ferviente apóstol de las enseñanzas de Jesucristo, predicando su evangelio a través de varios viajes por todo el Imperio, hasta morir como mártir
junto a san Pedro en Roma.
POR ÁNGEL
NARRO
Vidrio pintado con el retrato de una pareja
rodeada de santos.
Director JOSEP MARIA CASALS
ENCUENTRO DE MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA EN TARSO, A BORDO DEL LUJOSO NAVÍO DE LA REINA. ÓLEO POR LAWRENCE ALMA-TADEMA. 1885. COLECCIÓN PRIVADA.
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VICTOR LLORET (COORDINADOR)
DANI ROVIRA (RETOQUE FOTOGRÁFICO)
Colaboran en este número: ÁNGEL CARLOS AGUAYO PÉREZ, SILVIA MARÍA ALFAYÉ VILLA, JORDI CANAL-SOLER, KRISTIN ILVES, ALFONSO LÓPEZ, MAITE MASCORT, ÁNGEL NARRO, JAVIER NEGRETE, PEDRO ANDRÉS PORRAS ARBOLEDAS, JOAQUIM M. PUJALS, JOAN RIERA BALADAS, VERÓNICA WALKER VADILLO, JESÚS VILLANUEVA
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A C T U A L I D A D
LA IMAGEN muestra los muros de la casa de la Regio IX de Pompeya, que acaba de ser excavada (aún pueden apreciarse los restos de ceniza que la cubrían), en uno de los cuales se representó un plato
muy parecido a la actual pizza. ASSOCIATED PRESS / LAPRESSE
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os expertos del Parque Arqueológico de Pompeya han descubierto una pintura singular en una vivienda de Pompeya que ya había sido investigada parcialmente entre 1888 y 1891, y que se encuentra en la Ínsula 10 de la llamada Regio IX, una zona poco explorada del yacimiento. En un muro de esta residencia, los arqueólogos han descubierto una naturaleza muerta plasmada por un artista desconocido hace dos mil años. Lo que más ha llamado la atención es uno de los elementos representados, del que se ha dicho que se parece mucho a una pizza actual. En realidad, la imagen responde a un tipo de iconografía conocida en la Antigüedad con el nombre de xenia, inspirada en los obsequios que se ofrecían a los invitados como signo de hospitalidad en época helenística. En este caso se representó una costosa bandeja de plata sobre la que se dispusieron una copa de vino, frutas, una guirnalda de madroños y frutos secos y un panis focacius, la supuesta pizza: un pan plano sobre el que se distribuyen frutas como la granada o los dátiles y fue aderezado con moretum (un lejano precedente del pesto), indicado por puntos de color amarillento y ocre.
¿Una pizza representada en un fresco pompeyano?
IMPERIO ROMANO
A C T U A L I D A D
TRABAJOS DE EXCAVACIÓN en el nivel IIIb de la cueva de Les Teixoneres de Moià, donde han aparecido restos humanos neandertales.
LOS ESTUDIOS han revelado que los huesos neandertales se encontraban esparcidos en la entrada de la cavidad y estaban mezclados con los de otros animales. De hecho, los huesos estaban muy fragmentados, ya que probablemente se rompieron para acceder a la médula y a otros nutrientes que se encerraban en su interior. Para discernir a quién pertenecían los distintos huesos, los investigadores usaron técnicas biomoleculares muy especializadas y llevaron a cabo estudios de ADN. Este sería el primer caso de canibalismo entre neandertales que se ha documentado en Cataluña.
de tres miembros de aquella especie humana extinta, de unos 52.000 años de antigüedad, algunos de los cuales presentaban marcas de corte. Ahora acaban de salir a la luz los huesos del cráneo y la clavícula de un cuarto individuo que, por sus características, sería un neandertal adolescente, pero casi un adulto. La clavícula también muestra marcas de corte, lo que ha llevado a los expertos a pensar que estos cuatro neandertales fueron devorados por otros miembros de su especie.
L as cuevas del Toll de
Moià son un sistema de cavidades que se extiende entre los municipios de Moià y Tona, en la provincia de Barcelona. Una de ellas es la cueva de Les Teixoneres, habitada durante el Paleolítico Medio por grupos de neandertales. Allí, los investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) y del Instituto CERCA hallaron en exploraciones anteriores
restos de fauna del Pleistoceno, así como restos óseos
¿Canibalismo
neandertal?
Algunos de los huesos humanos hallados por los investigadores en la cueva de Les Teixoneres presentan marcas de corte
PREHISTORIA
Bajo estas líneas, algunos de los restos humanos recuperados
en el nivel IIIb de la cueva de Les Teixoneres.
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Patrocinado por: Con la colaboración de:
Exposición organizada con el apoyo de la Comisión Nacional para la Conmemoración del 50 Aniversario de la muerte de Pablo Picasso
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El Greco (1541-1614), San Bartolomé, 1610-14. Toledo, Museo del Greco / Pablo Picasso (1881-1973), Acordeonista, 1911. Nueva York, Solomon R . Guggenheim Museum. © Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2023
A C T U A L I D A D
VISTA DESDE EL ESTE de la trama urbana de La Almoloya en su momento de máximo apogeo.
LA GALA estuvo presidida por el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, y contó con la presencia del presidente de la Fundación Palarq, Antonio Gallardo Ballart. En su discurso, este señaló que el proyecto ganador «responde a un trabajo excelente de muchos años que ha puesto en valor una cultura muy relevante de la Edad del Bronce que no se conocía bien, la Cultura de El Argar, dentro del ámbito geográfico de varias provincias, principalmente Murcia. Se trata de un proyecto con muchos años de investigación en el pasado, en el presente y con muchos aspectos de la Cultura de El Argar que se podrán ir descubriendo y divulgando en un futuro».
Monreal, el cual destacó principalmente el carácter innovador del proyecto, centrado en dos yacimientos de la Cultura de El Argar, de la Edad del Bronce.
El premio fue recogido por los investigadores del proyecto, Vicente Lull, Rafael Micó, Cristina Rihuete, Eva Celdrán, Camila Oliart y Miguel F. G. Valério, que expusieron los resultados de la investigación y elogiaron la labor de la Fundación Palarq.
E
l Proyecto «Almoloya Bastida: poder, género y parentesco en una civilización olvidada de la Edad del Bronce» fue escogido, el pasado 15 de junio, ganador de la III edición del Premio Nacional de Arqueología y Paleontología de la Fundación Palarq, dotado con 80.000 euros, en una gala que se celebró en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
El jurado internacional falló a favor del proyecto
de forma unánime a través de su portavoz, Luis
Entrega del Premio
Fundación Palarq La tercera edición del galardón ha recaído este año en una investigación puntera sobre El Argar, una cultura de la Edad del Bronce FUNDACIÓN PALARQ
Los miembros del equipo ganador con el presidente de la Fundación Palarq, Antonio Gallardo, y el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta.
WEB
www.fundacionpalarq.com P R O Y E C T O A L M O L O Y A B A S T I D A / A S O M E
F U N D A C I Ó N P A L A R Q
David y Juan 5 años juntos
Cuando matas a alguien en la carretera,
lo matas todos los días de tu vida.
Descubre la historia de David y Juan.
La llamada de la
Amazonia
1925
El 20 de abril, Fawcett y su grupo parten de Cuiabá en busca de Z. Se pierde su rastro desde el 30 de mayo.
1920
Fawcett se obsesiona con hallar en la Amazonia las ruinas de una ciudad perdida mencionada en un texto a la que llama Z.
1906
Bolivia pide a la Sociedad Geográfica británica un experto para poner fin a una disputa fronteriza. El escogido es Percy Fawcett.
1901
Fawcett ingresa en la Real Sociedad Geográfica de Londres y viaja por el norte de África y Malta en tareas topográficas.
1867
Percy H. Fawcett nace en Torquay, Inglaterra. A los 19 años se inscribe en la Real Academia Militar de Woolwich.
P E R S O N A J E S I N G U L A R
Percy Fawcett, en busca
de la ciudad perdida de Z
En 1925, el explorador británico Percy Fawcett se internó en la selva amazónica en busca una ci udad per di da que cr eí a r el aci onada c on l a At l ánt i da. Nunca más s e upo de él
E
l 21 de agosto de 1928, el periódico británico The Daily Mirrror publicaba una noticia titulada: «Explorador perdido asesinado por los indios». El rotativo inglés daba así por muerto, tres años después de su último contacto con la civilización, al coronel Percy Harrison Fawcett, que en 1925 se había internado en la selva amazónica del centro de Brasil y había desaparecido para siempre sin dejar rastro.
Percy H. Fawcett había nacido en Torquay, en el sur de Inglaterra, en 1867. Su padre fue militar y el joven Percy pronto siguió sus pasos. Estudió en la Real Academia Militar de Woolwich, fue destinado a los 19 años a la Artillería Real como teniente y tras licenciarse buscó destinos exóticos en las colonias británicas, como Hong Kong y Sri Lanka.
Movido por sus inquietudes exploratorias, Fawcett ingresó en la Real Sociedad Geográfica de Londres en 1901 y viajó por el norte de África y Malta a instancias del Gobierno británico, con la misión de reconocer la topografía y cumplir tareas de inteligencia militar.
En 1906, la fiebre del caucho del Amazonas había incrementado la tensión en las fronteras de tres países que se disputaban encarnizadamente la hegemonía en la zona: Bolivia, Perú y Brasil. El Gobierno boliviano pidió a la Sociedad Geográfica británica, como institución de reconocido prestigio y neutral, que pusiera fin a esa disputa. El escogido para cartografiar la zona y zanjar el debate fronterizo fue Percy Fawcett, que llegó a La Paz en mayo de 1906.
Tras la pista de Z
Fawcett descubrió en América del Sur el escenario ansiado para hacerse un nombre como explorador. Durante años recorrió las selvas amazónicas, remontando ríos, descubriendo cascadas (en el Parque Nacional Noel Kempff de Bolivia hay unas que llevan su nombre) y rellenando con paciencia y minuciosidad la extensa zona en blanco de los mapas de esa época. «Ante nosotros se levantaban las colinas [de la meseta de Caparú], de cumbres lisas y misteriosas, y con sus flancos cortados por profundas quebradas. Ni el tiempo ni el pie
Noticia sobre la desaparición de Fawcett en Diario de la Marina, La Habana,
B 5 de julio de 1926. I B L I O T E C A V I R T U A L D E P R E N S A H I S T Ó R I C A , E S P A Ñ A
del hombre habían desgastado esas cumbres. Estaban allí como un mundo perdido, pobladas de selvas hasta sus cimas, y en ese lugar la imaginación podía concebir los últimos vestigios de una era desaparecida hacía ya mucho tiempo», escribió en una crónica de sus viajes.
Durante la primera guerra mundial, Fawcett aparcó por unos años la exploración para volver a Inglaterra, ingresar en la reserva y servir como voluntario en Flandes, donde destacó por sus acciones militares a pesar de que ya rondaba los 50 años.
Terminada la contienda, el coronel regresó a Brasil. En total, entre 1906 y 1924 Fawcett realizó siete expediciones. A partir de 1921 se obsesionó con la búsqueda de las ruinas de una ciudad perdida mencionada en un manuscrito de diez páginas que encontró en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro: el Manuscrito 512. En él se relata la expedición de una veintena de bandeirantes (abanderados o aventureros que se adentraban en el continente para descubrir sus riquezas), que en 1743 penetraron en la selva en busca de las minas de Muribeca, unos legendarios filones de oro, plata y piedras preciosas. Durante diez años, esos bandeirantes fueron de un lugar a otro de la selva, alcanzando unas montañas de escarpados picos que «parecían alzarse hasta las regiones etéreas para servir de trono al viento y las mismísimas estrellas». El manuscrito describe que más allá de las montañas encontraron las ruinas de una ciudad antigua con palacios, templos y estatuas, todo engullido parcialmente por la selva y semiderruido por los efectos de un terremoto anterior.
LA EXTRAORDINARIA peripecia de Percy Fawcett ha inspirado a varios escritores y cineastas. Arthur Conan Doyle, amigo suyo, se inspiró en el relato de sus expediciones para escribir la novela El mundo perdido. Fawcett también fue amigo de sir Henry Rider Haggard, el autor de Las minas del rey Salomón, y bien hubiera podido ser el modelo para su protagonista, Allan Quatermain, un aventurero que abandona Inglaterra en busca de emociones en África. Fawcett sirvió incluso de inspiración a Steven Spielberg para otro gran per-
sonaje de ficción: el famoso arqueólogo Indiana Jones.
MODELO DE HÉROES DE
NOVELA Y CINE
Fotografía del explorador Percy Fawcett tomada en el año 1911.
B R I D G E M A N / A C I
P E R S O N A J E S I N G U L A R
La lectura del manuscrito y varios testimonios que recogió en el curso de sus expediciones hicieron creer a Fawcett que esta y otras ciudades, aún ocultas bajo los árboles, eran lo que quedaba de una civilización emparentada con la Atlántida. Incluso teorizó que tendrían una escritura única, cuyo ejemplo localizó en una pequeña estatua de basalto que creyó que procedía de una de aquellas urbes. A falta de un nombre oficial o antiguo conocido, llamó Z a esa ciudad.
El 20 de abril de 1925, Fawcett partió de Cuiabá, la capital del estado brasileño de Mato Grosso, para adentrarse en la selva amazónica en busca de Z. Le acompañaban su hijo mayor Jack, el mejor amigo de este, Raleigh Rimell, dos peones brasileños, dos caballos, ocho mulas y dos perros. Las últimas noticias de la expedición datan del 29 de mayo, cuando los expedicionarios llegaron al campamento del Caballo Muerto, donde el coronel ya había estado en 1920.
Engullidos por la selva Desde aquel lugar, Fawcett mandó una última carta a su esposa con los dos peones; cuando estos partieron, los tres europeos y sus animales quedaron solos frente a la selva. En su misiva, Fawcett decía que «hace mucho frío por la noche y fresco por la mañana; el calor y los insectos llegan al mediodía, y desde esa hora hasta las seis de la tarde sufrimos lo indecible en el campamento. No debes temer ningún fracaso». Y añadía en la carta: «Desapareceremos de la civilización hasta el año próximo;
AVENTURERO NATO
LOS DIARIOS de las expediciones anteriores de Fawcett fueron recopilados por su hijo Brian y publicados treinta años después de su desaparición. En ellos se ponían de manifiesto su resiliencia, sus conocimientos cartográficos y su conocimiento de la selva.
Portada del libro Aventura brasileña sobre la peripecia de Fawcett, escrito por Peter Fleming y publicado en 1934.
Esta imagen fue tomada en Bolivia por el propio Percy Fawcett durante su expedición para la Real Sociedad Geográfica de Londres en 1907.
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sitúanos con la imaginación a más de mil millas al oriente de ti, en selvas jamás holladas por el hombre».
Desaparecieron de verdad. Pese a las muchas expediciones de rescate organizadas desde entonces, no se han hallado sus restos, y su trágico final sigue siendo un misterio. Se ha dicho que fueron atacados por animales o por tribus salvajes, que murieron ahogados al cruzar un río, o bien de inanición o de agotamiento.
En 1932, Stephen Rattin, un cazador suizo, dijo al cónsul británico en Sao Paulo que había visto a Fawcett prisionero de una tribu, pero la noticia fue desmentida al poco tiempo. Más tarde, en 1952, el antropólogo Orlando Villas-Boas anunció que había encontrado los huesos del explorador, supuestamente asesinado por la etnia kalapalo, pero posteriores análisis forenses demostraron que los restos no pertenecían a Fawcett.
En 1979 se encontró su anillo con el escudo heráldico de la familia (y la inscripción Nec aspera terrent, «las dificultades no me espantan») en una tienda de Cuiabá, lo que dio pábulo a la hipótesis de que Fawcett fue atacado y robado por bandidos que después habrían vendido sus pertenencias en la ciudad.
Las ciudades de Amazonia Por otra parte, las numerosas exploraciones que se han llevado a cabo en la selva amazónica, incluso con la ayuda de la tecnología LIDAR más avanzada (que permite topografiar el terreno desde el aire obviando la vegetación), no han localizado ninguna ciudad con las características de la que describe el Documento 512 o la supuesta Z de Fawcett.
Sin embargo, en la década de 1990, el antropólogo Michael Heckenberger sí que encontró vestigios arqueológicos de varios asentamientos urbanos importantes en Kuhikugu, en el río Xingú, donde restos de empalizadas, fosos, calles, puentes y grandes plazas dan a entender que esta parte del Amazonas había acogido en el pasado una treintena de grandes enclaves donde vivieron hasta 50.000 personas hace entre 1.500 y 400 años. ¿Fueron el origen de la leyenda de las ciudades perdidas? Quizá sí, y tal vez aquellos que sigan los pasos de Fawcett descubran, como hizo el explorador, que no hay nada «más fascinante que penetrar en los secretos del pasado y arrojar luz sobre
la historia de la civilización».
ENSAYO
A través de la selva amazónica Percy H. Fawcett. Ediciones B, 2003. La ciudad perdida de Z
David Grann. Plaza y Janés, 2010.
Para saber más
JORDI CANAL-SOLER ESCRI TOR
Civilizaciones urbanas en la Amazonia FAWCETT estaba convencido de que en el pasado existieron ciudades en plena selva amazónica.
La moderna arqueología ha revelado en la región asentamientos y técnicas agrícolas que probarían la existencia de una compleja civilización que supo convivir y dominar su entorno.
Barreiras
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Jequié
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PERÚ
ECUADOR
COLOMBIA
VENEZUELA GUYANA
SURINAM GUAYANA FRANCESA
O C É A N O A T L Á N T I C O
Terra Preta
Ruta que siguió el explorador británico Percy Fawcett hasta la ciudad de Cuiabá, desde donde partió en busca de la ciudad perdida de Z.
Kuhikugu. Es una de las ciudades circulares halladas en el alto Xingú.
Isla de Marajó. Los abundantes restos de cerámica indican que aquí existió un centro urbano de hasta 100.000 habitantes.
Montegrande. Un montículo artificial da fe de una gran cultura hacia 3000 a.C.
Llanos de Moxos. En esta región se desarrolló una cultura hidráulica en torno a lomas.
En Bolivia y Brasil se han desc£ubierto formas geométricas que alcanzan
100 m de ancho.
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a nuestros orígenes
Un imperio sepultado en el desierto durante mil años
Y A E N T U Q U I O S C O
Competir ante los dioses: deporte y espectáculo en Grecia
El recinto ferial se situó en el inmenso parque del Prater, una antigua reserva de caza imperial cedida a la capital un siglo atrás. El día de la inauguración, el 1 de mayo, el recinto aún estaba a medio terminar y solo estaba listo el pabellón alemán. Además, se produjeron unas fuertes lluvias que inundaron el Prater y provocaron un tremendo colapso del tráfico que transportaba al público al acto. La británica Emily Birchall, que visitó
la muestra durante su viaje de bodas p o r E r o p a , e s c r i b r í d o s d í s d e s -
H
ace 150 años, Viena se abrió al mundo y el mundo acudió a la cita con la capital del Imperio austrohúngaro. En 1873, la ciudad del Danubio acogió – bajo el lema «Cultura y Educación»– la quinta Exposición Universal de la historia, y la primera que no tenía como sede París o Londres. Pese a que acabaría siendo un desastre económico, la muestra situó a Viena en el mapa global y tuvo un gran impacto en su transformación en una urbe moderna.
pués: «Sábado 3 de mayo [...]. Había pocos visitantes, especialmente por la mañana [...], pero miles de trabajadores [...]. La exposición se halla en un estado lamentablemente inacabado; algunas partes se ven claramente incompletas, y, sin duda, no podrán estar listas en meses».
Durante los seis meses que duró la exposición, clausurada el 2 de noviembre, se produjeron otras calamidades: una crisis bursá-
til en Viena en mayo (antecedente de l a que est al l ar í a en Nueva Yor k
1873, el año en que el
mundo se citó en V iena
Una Viena en plena transformación urbana acogió la Exposición Universal de 1873, que impactó por sus pabellones industriales y por los de países exóticos, como Japón
en octubre) y una epidemia de cólera en agosto. El elevado precio de las entradas repercutió en la afluencia de público. La de la jornada inaugural costaba 25 florines, con los que podía vivir durante tres semanas una familia vienesa de cuatro personas. El resto de días, el precio era de 10 florines. Al final, los 20 millones de asistentes que esperaba la organización quedaron reducidos a 7,3.
Pese a ello, la exposición fue un gran acontecimiento. Apenas seis años antes, una reforma política había dado lugar al Imperio austrohúngaro, una monarquía dual
que tenía
al emperador Francisco José como soberano de dos Estados: Austria y Hungría, con lo que se quiso garantizar la estabilidad de un Estado tan extenso como culturalmente diverso. La exposición vienesa era un escaparate propagandístico ideal para demostrar el poder del refundado Imperio.
Una ciudad nueva
La muestra sirvió también para presentar ante el mundo el nuevo aspecto de la capital austríaca. En 1857, Viena había derribado sus murallas para crear una gran avenida circular, la Ringstrasse, en la que se erigieron edificios monumentales, como la Ópera, el Ayuntamiento o el Hotel Imperial. Para la exposición, la ciudad se dotó de seis nuevas estaciones de tren, lo que la convirtió en un destacado nudo ferroviario europeo. Durante la feria se inauguró un impresionante acueducto de 95 kilómetros de longitud que llevaba hasta la ciudad el agua de los Alpes de la Baja Austria y Estiria. De esta forma se confiaba en evitar las epidemias causadas por el abastecimiento del Danubio.
La exposición fue asimismo un lugar de encuentro de los jefes de Estado de Europa y del mundo. Aparte del emperador austríaco, que visitaría la muestra en 48 ocasiones, una treintena de cabezas coronadas pasaron por la exposición, desde el zar de Rusia y el káiser alemán hasta el sha de Persia. Estas visitas atraían a una multitud de curiosos. Cuando llegó el rey de Italia, Víctor Manuel II, una mujer declaró a un periodista: «Es verdad que está un poco pasado
Cuando se inauguró solo estaba terminado el pabellón alemán
H E C H O H I S T Ó R I C O
LA REVOLUCIÓN DE LA SOJA
PESE A LA IMPORTANCIA que concedían las Exposiciones Universales a la tecnología y la maquinaria, una de las aportaciones más trascendentales de la muestra vienesa de 1873 fue la introducción de la soja en Europa (y por extensión, en el resto del mundo). Traída por la delegación japonesa, la pequeña legumbre asiática –hoy uno de los cultivos más extendidos del planeta– arraigó por primera vez en suelo europeo en los jardines del palacio de Schönbrunn, entonces sede de la Universidad
de Viena, donde se adaptó
con facilidad gracias al botánico Friedrich Haberlandt,
considerado el padre de la
expansión universal de esta
planta. El científico austríaco consideraba la soja como la legumbre con mayor
valor nutricional y más usos
alimentarios, y como la solución a los problemas de
hambre en el mundo. ATRACCIÓN. Un grupo de
vieneses sube a la cúpula
de la Rotonda, el edificio
principal de la exposición.
Abanico con el dibujo del edificio de la Rotonda. Maquinaria industrial en el pabellón
de Suiza y Bélgica. A K G / A L B U M
W IEN M US EU M
WIEN MUSEUM
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ARTE IBERO EN VIENA
La Dama oferente, una de las esculturas iberas del Cerro de los Santos.
de peso y que su cara es oscura como la de un gitano pero ¡qué ojos tan brillantes! Y, lo que es más, ¡qué bigote tan fino!».
Otros visitantes ilustres dejaron un recuerdo menos grato, como el sha de Persia, Nasser al-Din Sah Qajar, el primer gobernante moderno de su país en viajar por Europa. El emperador Francisco José acabaría por lamentar la decisión de ceder el palacio de Laxenburg al monarca persa para que se alojara junto a su séquito: la delegación oriental causó tales daños a la decoración y el mobiliario del edificio que tuvo que ser sometido a una reforma general.
Con una superficie de 16 hectáreas, el recinto ferial
vienés era cinco veces más grande que el de la anterior Exposición Universal en París de 1867. El espacio estaba presidido por la Rotonda, una gigantesca construcción coronada por la mayor cúpula del mundo, de 108 metros de diámetro, 84 de altura y mil toneladas de acero, chapa, madera y yeso, estructura que sin embargo no pudo evitar las goteras. Bajo ella se podían reunir hasta 27.000 personas. Junto con algún pabellón menor, fue el único edificio que se salvó de la piqueta tras la muestra, hasta que ardió en un incendio en 1937.
El papel de la mujer La exposición contó en total con 194 pabellones. La razón de ser de las primeras exposiciones universales era presentar los últimos avances técnicos realizados en cada país, y
EL PABELLÓN ESPAÑOL se inauguró con dos meses de retraso. Debía exponer copias de las esculturas iberas del Cerro de los Santos (Albacete), pero más tarde se descubriría que casi la mitad de los originales eran falsificaciones de un estafador que engañó al Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
PABELLONES Y JARDINES japoneses en la Exposición Universal de Viena. Fotografía por Oscar Kramer. 1873.
W I E N M U S E U M
ALAMY / ACI
JOAQUIM M. PUJALS PERIODISTA
ENSAYO
Exposición Universal de Viena
wien.info.
Para saber más
por ello el edificio dedicado a la maquinaria industrial en la muestra de Viena tenía nada menos que 800 metros de longitud y 70.000 metros cuadrados de superficie.
Pero la Exposición vienesa destacó igualmente por otras innovaciones. Por ejemplo, fue la primera que dedicó un espacio a los trabajos realizados por mujeres, algo que se mantendría en las exposiciones de las décadas siguientes. El derecho al trabajo femenino era una de las principales reivindicaciones de finales del siglo XIX, y la muestra de Viena se hizo eco de ello en un pabellón –compartido con otra sección de la muestra– en el que se presentaron un millar de objetos confeccionados por mujeres. Pese a ello, las mujeres representaron tan solo el cuatro por ciento de los 53.000 expositores que participaron en la muestra, procedentes de 35 países.
La Exposición de Viena fue también la primera en acoger representaciones de países no europeos, como Marruecos, Egipto, Túnez, el Imperio otomano, Persia o Siam. Se creó un Barrio Oriental con réplicas a escala natural de edificios exóticos para los europeos. Algunos eran un tanto fantasiosos, como el pabellón egipcio, un híbrido de cafetería y mezquita. Las cerámicas, los tejidos de seda y las espadas de Persia y el norte de África causaron sensación.
El encanto japonés
El pabellón más destacado de la muestra fue el japonés. Embarcado desde 1867 en la Revolución Meiji, que puso fin a siglos de feudalismo y de clausura frente al exterior, Japón se presentaba por primera vez ante Occidente como un país moderno. El recinto nipón, construido por 25 artesanos llegados desde el archipiélago, estaba dotado de un jardín y un santuario, y también funcionó una casa de té. En él se exhibieron productos y obras de arte de todas las provincias que se reunieron por duplicado: una de las piezas se envió a Austria y la otra se quedó en las islas, destinada al futuro Museo Nacional de Tokio.
La Exposición, en la que se invirtieron 19 millones de florines, dejó en las arcas del Imperio austrohúngaro un enorme agujero de unos 15 millones. Pero sería recordada como un hito en la modernización de Viena y de Austria, y, pese a los prejuicios eurocéntricos y colonialistas, como una exhibición de la diversidad de culturas del planeta.
VIENA. Vista panorámica de la ciudad con el recinto de la exposición en primer término. Ilustración de Joseph Lampl. Museo de Viena.
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corrientes de agua que mantuvieran un caudal aceptable todo el año, por lo que para realizar las moliendas era necesario utilizar morteros de mano o bien molinos de tracción animal, en unas instalaciones conocidas como atahonas.
La introducción de los molinos de viento sirvió para abaratar costes y esfuerzos. Con ellos las moliendas se podían realizar cerca del domicilio de los labradores, evitando a estos la necesidad de enviar su cereal a molturar a muchos kilómetros de distancia, en una época, además, en que se cobraban derechos de paso por doquier.
militar de Santiago y que fue repoblada en la primera mitad del siglo XIV. La Mancha santiaguista, como es preferible llamarla, es una zona repartida entre las actuales provincias de Toledo, Cuenca y Ciudad Real, y en ella se encuentran la mayor parte de las localidades que construyeron de forma casi simultánea los molinos de viento que inmortalizó el Quijote, desde El Quintanar y Miguel Esteban hasta Tomelloso, pasando por El Toboso y La Mota del Cuervo, y desde Campo de Criptana hasta Socuéllamos, incluyendo Pedro Muñoz y la desaparecida Manjavacas.
Una tierra sin agua
A diferencia de otros dominios de la orden de Santiago en Castilla la Nueva que contaban con aguas corrientes y molientes –como los hereda-
mientos de Aranjuez y Ruidera–, e n l a Ma n c h a s n t i a g u i s t a n o h a b í
D
esde antiguo, la humanidad ha tenido la necesidad de triturar el grano para convertirlo en harina y con ella elaborar el pan. Para ello se han utilizado morteros de mano, molinos de sangre –movidos por animales–, molinos de mareas –que aprovechan los movimientos cíclicos del mar–, hidráulicos –basados en las corrientes fluviales– y los molinos de viento situados en altura, que reciben el impulso de los aires cambiantes. Desde la industrialización, todos estos molinos han sido sustituidos por artilugios con motor eléctrico.
Aunque los hubo en diversas partes del territorio español, los molinos de viento más conocidos, gracias al Quijote de Cervantes, son los de la Mancha. Originariamente la Mancha fue un área casi deshabitada incluida en los territorios cedidos por los reyes de Castilla a la orden
Los molinos
de viento llegan
a la Mancha
Procedentes del Próximo Oriente, los molinos de viento fueron introducidos en Castilla a mediados del siglo XVI
LLEGADOS DE ORIENTE
INVENTADOS por los antiguos persas, los molinos de viento alcanzaron gran difusión en el Próximo Oriente durante la Edad Media. Allí los descubrieron los caballeros cruzados, que los importaron a Rodas o a Malta antes de llevarlos a la península ibérica.
Molinos de viento en una vista de Rodas del siglo XV.
A G E F O T O S T O C K
A L B U M
Se cree que fueron los caballeros de la orden militar de San Juan quienes trajeron al centro de Castilla esta nueva tecnología, que habían visto en el este del Mediterráneo, particularmente en la isla de Rodas, donde tuvieron su sede entre 1309 y 1522. Sin embargo, por alguna razón que se nos escapa, los caballeros de San Juan no los construyeron en los dominios que tenían en Castilla hasta mucho después. Así, la mayor parte de los célebres molinos de Consuegra, localidad que fue cabeza de un Gran Priorato sanjuanista, no son anteriores a los inicios del siglo XIX.
MOLINOS DE CAMPO DE CRIPTANA.
En la actualidad se conservan tres con la estructura del
siglo XVI y siete de construcci ón moderna.
Un elemento esencial
en el paisaje del Quijote EN EL EPISODIO más famoso de la novela de Cervantes, don Quijote, mientras iba por la Mancha, vio «treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo» y, confundiéndolos con «desaforados gigantes», decidió luchar con ellos. Pero no es esta la única referencia que se hace a los molinos
en el texto cervantino. En otro
episodio, don Quijote ve unos
molinos de río o ACEÑAS, y se
lanza hacia ellos pensando que
son un castillo en el que está
prisionero algún caballero o
princesa. Por su parte, Sancho
pronuncia varias frases hechas relacionadas con los molinos. Por ejemplo, en una ocasión dice que quiere hacer algo rápido, «a sangre caliente y cuando estaba PICADO EL MOLINO», lo que alude a que el molinero debía pulir con frecuencia la rueda para que moliera bien.
V I D A C O T I D I A N A
Igualmente, algunos molinos de Alcázar de San Juan, otra localidad de la orden sanjuanista, son, incluso, de época muy reciente.
El principal lugar de recepción de estos artefactos fue Campo de Criptana, una villa perteneciente a la orden de Santiago. En ese municipio se construyeron unos treinta, la mayoría concentrados en la sierra de los Molinos, una pequeña meseta situada en la parte alta del pueblo. Acostumbrado como estaba a observar edificios estáticos, Cervantes, al pasar por esa localidad durante los viajes que tuvo que hacer por la meseta, debió de quedar impresionado al ver a lo lejos los molinos con sus brazos girando al viento. Su genio le hizo ver la plasticidad de esos movimientos, que la mente dañada de don Quijote convirtió en gigantes.
El rastro de los pioneros Gracias a los grandes pleitos que movieron los Fugger, los banqueros alemanes del emperador Carlos V y de Felipe II, conocemos con exactitud tanto el momento como los lugares
en que se introdujeron los molinos
de viento y quiénes fueron sus primeros dueños. A finales del siglo XV,
los Reyes Católicos incorporaron las
órdenes militares a la Corona, lo que
suponía que las rentas del maestre
de Santiago iban ahora a las arcas
reales. Los Fugger se encargaron de
recaudar los bienes que les correspondían a Carlos V y Felipe II como
maestres de las órdenes militares, y
exigían a los pueblos que disponían
de molinos que pagaran los diezmos
eclesiásticos.
Los litigios de los Fugger que, por distintas causas, llegaron ante
la Audiencia de Granada en 1548-
1549 muestran que en esas fechas
había un molino en Madridejos o
Alcázar de San Juan –que pronto se
derribó–, así como en Socuéllamos,
Belmonte y Campo de Criptana. En
esta última localidad constaban co-
Mol i nos manchegos pi ntados por Gregori o Pri eto. Si gl o XX. mo propietarios Francisco Rodrí-
Los molinos eran caros y sus piezas se rompían
constantemente
MECANISMO con la piedra de moler y el engranaje formado por la rueda catalina y la linterna
en un molino de Consuegra.
M A T Y A S R E H A K / A L A M Y / A C I
ORONOZ / ALBUM
INGENIO EÓLICO
LOS MOLINOS DE LA MANCHA tienen forma de torre. En el exterior había cuatro grandes aspas cubiertas por velas 1. El eje de las aspas 2 estaba inclinado unos 10 grados sobre la vertical, una novedad tecnológica que permitía aumentar hasta 20 caballos la potencia del ingenio. Gracias a un timón 3 se podía girar la estructura para adaptarla a la dirección del viento. Un anillo circular, llamado rueda catalina 4, transmitía el movimiento de las aspas a una linterna 5 situada en la vertical de las piedras del molino, haciendo girar la de encima. La harina se depositaba en el recipiente del piso intermedio 6 y se recogía debajo en sacos 7.
guez, Juan de Beas, Antón Sánchez de la Puebla y Alonso García Herrero. Sin embargo, los artífices de los primeros molinos criptanenses fueron Cristóbal Arias, Juan Pérez y el bachiller Martín Sánchez, que levantaron los tres primeros en 1545. En ese mismo año, Benito García de Carrión erigiría el primer molino de viento en La Mota del Cuervo, después de que el municipio renunciara a construirlo. En el territorio de la orden de Calatava solo se levantaría un molino en esos años del siglo XVI (en Almagro, 1550), pero con tan mala fortuna que hubo que demolerlo después de que en sus cimientos se descubriera una mina de plata.
Allí donde sobrevivieron, los molinos de viento estuvieron en uso hasta la década de 1960, cuando se generalizó la electrificación rural. Sin embargo, su vida siempre fue azarosa. Se trataba de artefactos caros y de mantenimiento costoso, pues sus piezas se rompían constantemente, y los cambios de propietarios eran frecuentes. Por ejemplo, el Molino Grande o de La Usada, situado en la sierra de Campo de Criptana, cambió cinco veces de propietario en un siglo, entre 1628 y 1728.
El oficio de molinero
Los propietarios podían trabajar ellos mismos como molineros, aunque lo más usual era que tuvieran una persona encargada o un arrendatario. Dado que los usuarios llevaban a moler su cereal conforme lo iban necesitando para panificarlo, los ingenios estaban en funcionamiento la mayor parte del año, especialmente, durante el estiaje, que dejaba los ríos secos y a los molinos hidráulicos sin uso.
El oficio de molinero era muy exigente. Además de recibir a los clientes por «veceras», esto es, por turnos, los molineros debían proceder a hacerse cargo del grano, almacenarlo y molturarlo conforme iba quedando espacio para ello. También tenían que alisar y pulir periódicamente las piedras que trituraban el grano. Y debían detectar los cambios de las corrientes de aire, de modo que, moviendo el palo de gobierno o timón del molino, pudieran orientar los brazos giratorios y aprovechar mejor el viento. La última fase del trabajo era recoger la harina resultante en costales, que eran entregados a los dueños del cereal contra el pago de los derechos de maquila o molienda.
PEDRO ANDRÉS PORRAS ARBOLEDAS UNIVERSIDAD COMPLUTENSE (MADRID)
ENSAYO
Los molinos de viento de La Mancha santiaguista Pedro Andrés Porras Arboledas. Ayuntamiento de Campo de Criptana, 2016.
Para saber más
Ilustración 3D de la sección de un molino de viento
manchego.
S H U T T E R S T O C K
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JAVIER NEGRETE LICENCIADO EN FILOLOGÍA CLÁSICA Y ESCRITOR
La célebre relación entre el triunviro romano y la reina de Egipto no solo fue fruto de la pasión amorosa. Los intereses políticos comunes hicieron también que la alianza se mantuviera hasta el final
AMOR Y RAZÓN DE ESTADO
CLEOPATRA
Y MARCO ANTONIO
EL INICIO DEL ROMANCE
Lawrence Alma-Tadema recreó en Antonio y Cleopatra (1885) el primer encuentro entre el general romano y la reina egipcia, con la llegada de esta
a la ciudad de T arso en el año 41 a.C. BRIDGEMAN / ACI
nio se casara al año siguiente con Octavia, la hermana de Octavio. Con algunos períodos de separación, los destinos del general romano y la reina egipcia quedaron unidos hasta la trágica muerte de ambos en 30 a.C. en Alejandría, donde Octavio los había cercado tras la batalla de Actium.
Una relación mal vista
Antonio era hombre de intensas pasiones, aficionado al ejercicio físico, pero también a las fiestas y a relacionarse con mujeres a las que sus contemporáneos despreciaban, a unas por su vida disoluta, como la actriz Citeris, y a otras por sus ambiciones políticas y sus deseos de participar en un mundo reservado a los hombres, como Fulvia, la primera esposa legítima de Antonio y madre de dos de sus hijos. Cuando la relación entre Antonio y Octavio se rompió del todo, la explicación de sus adversarios fue que había vuelto a caer en las redes de otra mujer ambiciosa. En este caso, la «pérfida Cleopatra».
En una sociedad tan machista como la grecorromana, no se concebía que un noble que había desempeñado las más altas magistraturas se relacionara en un plano casi de igualdad con una mujer que, para colmo, era extranjera.
M arco Antonio y Cleopatra, dos
nombres unidos de forma inseparable en el romance más célebre de la historia. Aunque se conocían previamente, su relación personal empezó realmente tras la derrota y muerte de Bruto y Casio, los asesinos de César, en Filipos (42 a.C.). Los vencedores, Octavio y Antonio, aliados forzosos y al mismo tiempo rivales por la herencia política de César, se repartieron el Mediterráneo en esferas de influencia. Mientras Octavio administraba Italia y otros territorios de la parte occidental, Antonio se encargó de reorganizar los dominios orientales de la República romana.
En esa región había varios reinos vasallos que dependían de Roma. El más importante por prestigio, población y riquezas era Egipto. En él reinaba Cleopatra, que unos años antes se había hecho con el mando indiscutible del país tras deshacerse de su hermano gracias a la ayuda de Julio César. En lugar de visitar a Cleopatra en Egipto, Antonio la convocó a la ciudad de Tarso, en Anatolia. Tras ciertos roces, se entendieron bien y no tardaron en convertirse en amantes, sin que fuera obstáculo para ello que Marco Anto-
LA DIOSA
Y LA REINA Santuario de Isis en el templo de esta diosa en la isla de File, cerca de Asuán. Como reina de Egipto, Cleopatra se identificaba con la diosa Isis.
MILITAR
DE PRESTIGIO Busto de
Marco Antonio, lugarteniente de César y triunviro de la República
romana entre 43 y 32 a.C. Museos
Vaticanos.
ORONOZ / ALBUM
N E I L F A R R I N / A W L I M A G E S
CRONOLOGÍA
DOS
DESTINOS
TRÁGICOS
A L B U M
Moneda que conmemora la victoria
de Octavio en Egipto. El cocodrilo era un emblema de Antonio.
41 a.C.
Marco Antonio se
entrevista con Cleopatra en Tarso (Anatolia), preámbulo de su relación amorosa.
40 a.C.
Antonio vuelve a Roma y se casa con Octavia, hermana de Octavio, su colega de triunvirato junto con Lépido.
31 a.C.
Tras su derrota frente a Octavio en la batalla de Actium, Cleopatra y Antonio huyen a Alejandría.
32 a.C.
Antonio se divorcia de Octavia. Las tensiones con Octavio van en aumento y ambos se preparan para la guerra.
30 a.C.
Marco Antonio y Cleopatra se suicidan en Alejandría con días de diferencia. Octavio conquista Egipto.
muy a menudo, pero enseguida se secaba las lágrimas y se escondía como si no quisiera que él se diera cuenta».
Política y pasión
Se acusó a Antonio de descuidar sus deberes como general debido a su obsesión por Cleopatra. Sus oponentes achacaron el fracaso de la campaña militar contra los partos (36 a.C.), dueños de un enorme imperio en lo que hoy son Irán e Irak, al modo en que Antonio había precipitado las operaciones bélicas únicamente para regresar con Cleopatra en el menor tiempo posible.
También ella habría sido la causa de su vergonzosa huida en la batalla de Actium (31 a.C.), donde abandonó al grueso de la flota que combatía contra Octavio solo para seguir a las naves egipcias en las que huía la reina. «En cuanto vio que el barco de Cleopatra se alejaba –escribe Plutarco–, se olvidó de todo. Traicionando y abandonando a los que seguían combatiendo y muriendo por él, se subió a un quinquerreme […] y partió en persecución de la mujer que ya le había causado la ruina y que ahora iba a acabar de destruirlo».
Se decía que Cleopatra, experta en botánica y farmacología, lo había hechizado. Era como si Antonio, escribía Plutarco, «no estuviera bien de la cabeza, sino bajo la influencia de algún tipo de brebaje o embrujo, para que estuviera obligado a estar siempre con ella, la buscara ansiosamente y siempre estuviera más preocupado por acudir a su lado antes que ocuparse de derrotar a los enemigos».
Los adversarios de la pareja presentaban a Cleopatra como una femme fatale; de hecho, en sus Odas, el poeta Horacio la llama fatale monstrum. Para mantener a Antonio enganchado a esta relación tóxica, ella habría recurrido a todo tipo de arteras maniobras de seducción. Así, Plutarco recoge que cuando Cleopatra sospechó que el triunviro podía volver a Roma con su esposa Octavia, empezó a fingir «estar muy enamorada de Antonio.
Adelgazó su cuerpo con una dieta
estricta […]. Se las
arreglaba para que
la vieran llorando
O R O N O Z / A L B U M
MARCO ANTONIO,
EL BURLADOR BURLADO
EN SUS VIDAS PARALELAS, Plutarco contrapone a un Marco Antonio más bien ridículo con una Cleopatra mucho más inteligente que él. Por ejemplo, cuenta que una vez el triunviro estaba pescando junto a su amante y, desesperado porque ningún pez picaba, ordenó a unos pescadores que se sumergieran y le pusieran en el anzuelo los peces que habían capturado antes. Cleopatra fingió no darse cuenta de la añagaza, pero al día siguiente hizo que un criado colocara en el anzuelo de Antonio un arenque salado del Ponto, lo
que provocó la risa de todos
los presentes. Luego, la reina
recordó al triunviro que debía
dedicarse a cosas más serias
que la pesca: «¡Mi general! ¡La
caña para los de Faro y los del
Cánopo [dos localidades costeras de Egipto], que tu caza
debe ser de ciudades, reinos
y continentes!».
Octavia la Menor, hermana de Octavio y esposa de Antonio. Camafeo. Biblioteca Nacional, París.
PÉRFIDA Y
CALCULADORA En este óleo de 1887, John W. Waterhouse evoca la
propaganda romana, que presentaba a la reina como una manipuladora.
NAVEGANDO POR EL NILO Embarcación de placer
en el Nilo. Detalle del mosaico
de Praeneste. Museo
Arqueológico, Palestrina.
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B P K / S C A L A , F I R E N Z E
B R I D G E M A N / A C I
Era, además, una persona que sabía adaptarse, pues los dos hombres de su vida –parece que fueron los únicos, pese a que sus adversarios la tildaban de promiscua– eran completamente opuestos. Su primera pareja, César, era un hombre de gustos refinados y aficiones literarias. Antonio, en cambio, no era tan sofisticado, sino que tenía un carácter más impulsivo y, a veces, rudo: «Cleopatra, percibiendo en las bromas de Antonio el aire tosco propio de un soldado –escribía Plutarco–, utilizaba también en su trato con él el mismo tono atrevido y desenfadado». La reina bebía y jugaba a los dados con su amante, cazaba a su lado y contemplaba sus entrenamientos atléticos.
Razones de Estado
Evidentemente, para Antonio era una buena compañera, una mujer con la que podía compartir aficiones. Pero, por más que se lo retrate como un hombre impulsivo, frívolo e incluso a veces infantil, Marco Antonio tenía razones políticas y estratégicas para aliarse con Cleopatra. Pese a esa pasión intensa entre ambos, que se convirtió con el
Pero ¿es veraz esa imagen de la reina manipuladora y hechicera que llevó a Antonio a abandonar los valores romanos para convertirse en un traidor dispuesto a hacer de Alejandría la nueva capital del Imperio? ¿O había motivos racionales tras la decisión de Antonio de optar por Cleopatra y su reino?
Aunque entre ambos existía un fuerte vínculo amoroso, no hay por qué pensar en embrujos ni filtros por parte de Cleopatra. Esta era una mujer atractiva, culta –hablaba varias lenguas– y gran conversadora. Cuando empezó su relación con Antonio tenía 28 años y según Plutarco estaba en «ese momento de las mujeres en que su belleza resplandece más y su inteligencia se encuentra en su apogeo». Su principal atractivo era, precisamente, esa inteligencia que la
convertía en una
mujer fascinante.
«En ella, hasta el
amor a la cultura
tenía algo de sensual», escribió el
filósofo griego
Filóstrato.
Cleopatra. Busto en relieve de la reina de Egipto.
EL FRENTE ORIENTAL
Marco Antonio lanzó una
campaña contra el Imperio parto que acabó en fracaso. A la derecha, puerta sur de la ciudad parta de Hatra.
EL AMOR Y LA GUERRA Antonio
da cuenta a Cleopatra de su derrota por la caballería de Octavio, en un óleo de Johann Heinrich
Tischbein. 1769.
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tavio, instalado en aquella ciudad, el trigo de Egipto podía servir a Antonio como un arma de presión a distancia.
Posesión estratégica
Por otra parte, Egipto era la puerta principal al comercio con el océano Índico, cuyo volumen estaba creciendo en aquella época y adquiriría aún mayor importancia en las décadas siguientes. Pocos años después de que Octavio venciera a Cleopatra y Marco Antonio en Actium y de que se anexionara Egipto, más de 120 naves recorrían las rutas que unían este país con el Índico. Como señalaba el geógrafo Estrabón, «comerciantes de Alejandría navegan ya con flotas por el Nilo y el golfo de Arabia hasta la India». De allí traían especias, incienso, finos tejidos de seda y piedras preciosas; un comercio de lujo que la sociedad romana, enriquecida y sofisticada, apreciaba cada vez más y con el que Antonio, si hubiera prevalecido en la guerra, se habría enriquecido inmensamente.
Egipto, además, era un elemento de estabilidad en Oriente, una base desde la que Antonio podía actuar para mantener el
tiempo en un vínculo más fuerte y duradero, no dejaban de ser dos estadistas acostumbrados a moverse entre intrigas, y en varias ocasiones llegaron incluso a actuar a espaldas el uno del otro.
Al convertirse en consorte de Cleopatra en la práctica (pese a que su unión no fuera legal en Roma), Antonio se aseguraba el dominio sobre Egipto. Este país ya ejercía en la Antigüedad una fascinación que anticipaba la egiptomanía que se extendió por Europa en el siglo XIX. Pero no se trataba solo del gusto por lo lejano, lo exótico y lo antiguo. Egipto era un territorio de grandes riquezas, que el imaginario romano exageraba aún más. Gracias a las inundaciones anuales con que el Nilo regaba y abonaba sus fértiles tierras, producía unos excedentes de trigo cruciales para Roma, que tenía que alimentar una población que no dejaba de crecer. Aunque el en-
cargado de importarlo era Oc-
O R O N O Z / A L B U M
EL ASFALTO, UNA
RIQUEZA ENVIDIADA
ANTONIO HIZO A CLEOPATRA una donación que provocó gran polémica en Roma: la de los yacimientos de asfalto situados al sur del mar Muerto. Pertenecían a Malico, rey vasallo de Nabatea, que desde entonces tuvo que pagar a Cleopatra un tributo de 200 talentos anuales como beneficios de explotación. El mar Muerto era conocido por los romanos también como lago Asfaltites (del griego, ásphaltos, «asfalto, betún, bitumen»), ya que desde su fondo subían burbujas y bloques de este material, que los lugareños recolectaban con redes. El asfalto natural era muy apreciado por
sus usos como conservante,
argamasa, insecticida o medicamento. Se utilizaba también para calafatear barcos,
impermeabilizándolos con
estopa empapada en betún,
y para embalsamar momias,
por lo que era especialmente
valorado en Egipto.
Emblema de fertilidad. Isis alimentando a Horus. Escultura de época romana. Museos Vaticanos.
FUENTE
DE RIQUEZA Las aguas del Nilo hicieron de Egipto la región más fértil del
Mediterráneo. A la derecha, el Nilo cerca de Amarna.
RITUAL
SAGRADO Fresco de las catacumbas de Kom
el-Shoqafa, en Alejandría, que recrea
el ritual de
momificación.
S C A L A , F I R E N Z E
S C A L A , F I R E N Z E
K E N N E T H G A R R E T T
TEMPLO DE HATHOR EN DENDERA Cleopatra VII hizo representarse junto a su hijo y heredereo Cesarión en los muros de este importante templo ptolemaico. Tras la conquista romana de Egipto, el santuario continuó siendo embellecido por los sucesivos emperadores romanos.
En la imagen, la gran sala hipóstila. STEFAN CRISTIAN CIOATA / GETTY IMAGES
ENSAYO
Antonio y Cleopatra Adrian Goldsworthy.
La Esfera de los libros, Madrid, 2010. Roma traicionada
Javier Negrete.
La Esfera de los libros, Madrid, 2021. TEXTOS
Vidas paralelas. Antonio Plutarco. Gredos, Barcelona 2009.
Para saber más
que ella dirigía personalmente, constaba de doscientas naves entre barcos de guerra y transportes. La reina colaboró, asimismo, con una cantidad enorme de víveres y, lo que era aún más importante, con 20.000 talentos en metálico de la tesorería real. Con esa cantidad, ella sola habría podido pagar la soldada de las 16 legiones movilizadas por Antonio durante tres campañas enteras.
En suma, la apuesta de Antonio por Cleopatra no era resultado de hechizos ni de pasiones irracionales, sino que detrás había cálculos políticos y militares. El hecho de que, al final, ambos fueran derrotados por Octavio ha hecho que pasen a la posteridad como figuras de tintes entre trágicos, románticos e incluso grotescos. Pero si hubieran vencido y sus partidarios hubieran escrito la historia, esta habría contado cosas muy diferentes de la pareja más célebre de todos los tiempos.
control de todo el Mediterráneo oriental. No había que desdeñar su contribución militar. Cuando Antonio lanzó la campaña contra el Imperio parto en el año 36 a.C., que terminó en desastre, Cleopatra contribuyó a ella con víveres, equipo militar y dinero.
La lucha contra Octavio
Las concesiones territoriales que Antonio hizo a Cleopatra, y que sus enemigos interpretaron como una traición, tenían su lógica. Cuando le entregó la parte de Cilicia (una provincia de Anatolia) conocida como Tráquea o Áspera, junto con algunas zonas de Fenicia y la isla de Chipre, no lo hizo gratuitamente. Todos estos territorios destacaban por su producción maderera y eran cruciales para construir las naves de guerra con las que el triunviro pretendía cimentar su poderío en el Mediterráneo oriental. A cambio de esta concesión, Antonio esperaba que Cleopatra administrara de manera eficaz esos dominios y utilizara sus recursos para apoyarlo en el enfrentamiento militar contra Octavio, que todo el mundo consideraba inevitable.
Cuando por fin se abrieron las hostilidades con Octavio, en 33 a.C., la aportación de Cleopatra fue fundamental. La flota egipcia,
LA DERROTA DECISIVA
La batalla de Actium (31 a.C.),
en un relieve del siglo I d.C. Colección
Duques
de Cardona, Córdoba.
LA CAPITAL DE ORIENTE Vista de
Alejandría con la vía Canópica, que cruzaba la ciudad de este a oeste. Recreación por Jean-
Claude Golvin.
ACUARELA DE JEAN-CLAUDE GOLVIN. MUSÉE DÉPARTEMENTAL ARLES ANTIQUE © JEAN-CLAUDE GOLVIN / ÉDITIONS ERRANCE
P E P E L U C A S / A L B U M
PAREJA DIVINA: DIONISO Y
AFRODIT A-ISIS Marco Antonio y Cleopatra gustaban de presentarse ante la población bajo el aspecto de divinidades: como Dioniso en el caso del triunviro romano y como Afrodita,
Isis o Selene en el de la reina egipcia.
S C A L A , F I R E N Z E
Tetradracma con la efigie de Marco Antonio rodeado por una corona de hiedra típica de Dioniso.
Procesión dionisíaca en un mosaico de El-Jem, la antigua Thysdrus, en Túnez. Siglo II.
BRIDGEMAN / ACI
B R I D G E M A N / A C I
en la antigüedad, los poderosos solían identificarse con héroes y dioses griegos, adoptando sus atributos o haciendo creer que descendían de ellos. Era un recurso de gran eficacia propagandística que practicaron tanto Marco Antonio como Cleopatra. Cuando se encontraron en Tarso, el general romano apareció vestido como Dioniso, el dios del vino, mientras que la reina egipcia se presentó como Afrodita-Isis «sobre una nave con la popa de oro y las velas púrpuras desplegadas al viento». Antonio y Cleopatra formaron después su propio tíasos o cortejo dionisíaco, al que llamaron «amigos hasta la muerte». «En los cuadros y en las estatuas se hacía representar junto a Cleopatra como Osiris o como Dioniso, mientras la reina era Selene o Isis», recordaba sobre Antonio el historiador Dion Casio. Desde Roma, Octavio le dio la vuelta a esta afición de su rival y lanzó una campaña de difamación contra Antonio, mediante discursos públicos, panfletos y cartas, en la que se presentaba el culto dionisíaco como sinónimo de lujo desmesurado, despilfarro, libertinaje y depravación moral.
«Cuando Marco Antonio entró en Éfeso, mujeres vestidas de bacantes, hombres y niños vestidos de Sátiro y de Pan lo guiaron a través de la ciudad, donde no se veía otra cosa que no fueran hiedras, tirsos, arpas, zampoñas y flautas, mientras el pueblo lo aclamaba como Dioniso portador del bien» (Plutarco, Vida de Marco Antonio).
Posible representación de la reina Cleopatra. La soberana ciñe su frente con un triple ureo, porta una cornucopia y ata su vestido con el típico nudo de la diosa Isis. Museo Metropolitano, Nueva York.
E L A P Ó S TO L V I A J E R O
ÁNGEL NARRO U N I V E R S I D A D E V A L E N C I A
PABLO
DE TARSO
Una visión mientras viajaba hacia Damasco convirtió a Pablo de Tarso, hasta entonces
un fiero perseguidor de cristianos, en el apóstol que llevó la nueva religión a todos
los rincones del Imperio romano
EL APÓSTOL DE LOS GENTILES En Éfeso (la actual Turquía) se conserva la más antigua representación de Pablo de Tarso, del siglo VI. Está en una cueva que, según la tradición, fue cedida por santa Tecla a san Pablo, y que este usó como lugar de estudio y plegaria. Sobre estas líneas, mosaico con la representación de un crismón. Museo
de Historia de la Ciudad, Barcelona. SAN PABLO: MARCO ANSALONI. CRISMÓN: ALBUM
Cruz cristiana sobre una menorá en una inscripción del siglo IV
perteneciente a una iglesia de Laodicea, en la actual Turquía.
M A R C O A N S A L O N I
S aulo Pablo, más conocido como
Pablo de Tarso, es uno de los personajes más influyentes en la historia del cristianismo primitivo. Sus orígenes, su conversión y las circunstancias que envuelven su predicación le dieron un perfil único y lo convirtieron en un referente para las primeras comunidades cristianas, en pleno proceso de creación y expansión tras la muerte de Jesús.
Hasta llegar ahí el camino no fue fácil. Pablo nació en la ciudad de Tarso, en Cilicia, al sur de Anatolia, en el seno de una familia judía helenizada. Los habitantes de Tarso gozaban del privilegio de la ciudadanía romana desde la época de Marco Antonio, a mediados del siglo I a.C., lo que explica que el futuro apóstol tuviera un nombre romano –compuesto por un praenomen (Saulo) y un cognomen (Pablo)– con el que se referiría a sí mismo y firmaría sus epístolas. No obstante, su familia debió de ser relativamente humilde, pues durante su niñez y juventud aprendió el oficio de fabricante de tiendas, que siguió practicando incluso cuando se convirtió en apóstol cristiano. Se ha sugerido que esta habilidad explica sus largos viajes de apostolado, en los que portaría trozos de tela para montar una tienda en cada etapa.
Probablemente cuando todavía era un niño, se trasladó a Jerusalén para completar su formación religiosa. Allí tuvo como maestro a Gamaliel I, miembro destacado
C R O N O LO G Í A
LAS MISIONES DE PABLO
Tiene lugar la conversión de Pablo, seguramente un año después de la muerte del protomártir Esteban. Hacia el año 48 emprende un viaje de predicación a Chipre, centro y este de Asia Menor y Siria. 35-36
Durante estos años se producen el segundo y el tercer viaje de predicación de Pablo de Tarso, en los que atraviesa Asia Menor de este a oeste y llega a varias ciudades de Grecia y de Macedonia.
Cuarto viaje de
predicación de Pablo de Tarso, que acaba con su estancia final en Roma. Algunas tradiciones indican que Pablo quería llegar más al oeste, a tierras de Hispania.
Pablo es condenado a muerte en Roma durante el reinado del emperador Nerón (54-68). Al tener la ciudadanía romana, es ejecutado mediante la decapitación.
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LA FORMACIÓN DE SAULO Siendo un niño, el joven Saulo se trasladó desde Tarso a Jerusalén, donde fue formado por el maestro Gamaliel, miembro del Sanedrín. En la imagen, el Muro de las
Lamentaciones, en Jerusalén.
RICHARD T. NOWITZ / AWL IMAGES
49-56 60-62 64-67
Vidrio pintado con el retrato de una pareja rodeada de santos. Museo Nacional del Bargello, Florencia.
Detalle de La lapidación de san Esteban. Óleo
por Annibale Carracci. Museo del Louvre, París. HERVÉ LEWANDOWSKI / RMNGRAND PALAI S
¿SE CAYÓ PABLO
DE UN CABALLO?
LA CONVERSIÓN DE PABLO en el camino de Damasco ha dado lugar a la expresión popular «caerse del caballo», que tiene normalmente el sentido de «darse cuenta de algo evidente» o «tener una revelación». Sin embargo, en los tres pasajes de los Hechos de los apóstoles (cap. 9, 22 y 26) donde se cuenta que Jesús se le apareció como una luz cegadora y le hizo caer al suelo no se hace ninguna referencia a que Pablo fuera montado en un caballo. Fue la tradición posterior la que introdujo ese elemento.
del Sanedrín de la ciudad santa, el consejo de gobierno de los judíos. Esta educación lo llevó a unirse a los fariseos, judíos que se caracterizaban por exigir una observancia estricta de la ley mosaica (las reglas religiosas que guiaban la vida de los judíos) y de determinadas tradiciones.
Enemigo de los cristianos
Como judío ortodoxo, Pablo rechazó de plano el nuevo movimiento de Jesús de Nazaret, que se había desarrollado como una alternativa popular al judaísmo del Templo. Tras la muerte de Jesús en la cruz, en el año 30 o en el 33, sus seguidores habían mantenido viva la fe en la resurrección del Mesías y en la pronta llegada del fin del mundo. Pablo
UN PUNTO
DE INFLEXIÓN Este óleo de
Scarsellino recrea el episodio de
la caída del caballo que precedió
a la conversión de Pablo al
cristianismo durante su viaje a Damasco.
1590-1595. Museos Capitolinos, Roma.
En el trayecto a Damasco, Pablo fue lanzado al suelo por una voz que le preguntó: «¿Por qué me persigues?»
A L B U M
reprochaba a los cristianos que no observaran la ley mosaica y que se relacionaran libremente con los no judíos, adoradores de ídolos. Como estos primeros cristianos eran en su mayoría judíos y participaban en la vida de la sinagoga, Pablo consideró que su deber era identificarlos y detenerlos para que fueran castigados. En la tradición, Pablo será presentado como un despiadado perseguidor de los cristianos. En los Hechos de los apóstoles, el futuro apóstol es citado por primera vez a propósito de la muerte de Esteban, un joven seguidor de Jesús y el primer mártir de la tradición cristiana. Tras una discusión con unos judíos, Esteban fue detenido por blasfemia y juzgado por el Sanedrín, que lo condenó a ser lapidado. En los Hechos se dice que Saulo se ocupó de guardar los mantos de los acusadores que iban a lapidar al cristiano y aprobó esta muerte, y que, durante la persecución que aconteció después, se dedicaba a registrar casas y sacar de ellas a rastras a los cristianos que encontraba.
Pero las creencias de Pablo cambiaron de manera radical poco después. Durante un viaje que hizo a la ciudad siria de Damasco, de repente se vio arrojado a tierra y experimentó una revelación en la forma de una voz procedente de una luz venida del cielo que le dijo: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». La voz, identificada como la de Jesús, lo instó a entrar en la ciudad de Damasco y hacer allí lo que se le ordenara. La intervención divina lo dejó ciego tres días (el mismo lapso de tiempo que se creía que transcurrió entre la muerte y la resurrección de Jesús). Una vez en Damasco, un cristiano llamado Ananías lo visitó por orden de Jesús –que entretanto se había aparecido a Pablo–, e imponiéndole las manos hizo caer de sus ojos las escamas que le impedían ver. Tras recuperar la vista, Pablo fue bautizado. Así, el antiguo perseguidor de cristianos comenzó a vivir de nuevo, abandonando su conducta y su vida anteriores.
La conexión con el Mesías
Más allá del cariz legendario de esta escena de la conversión, lo importante es que servía para justificar el protagonismo que tendría Pablo en la expansión del cristianismo. En términos rigurosos, Pablo no cumplía con todos los requisitos para ser considerado un apóstol, pues no había sido uno de los discípulos que estuvieron con Jesús desde su bautismo hasta su resurrección y ascensión a los cielos. Pablo, en cambio, reclamó en sus epístolas ese título con insistencia, argumentando que eran apóstoles quienes habían tenido una visión de Jesús resucitado, como la que él tuvo en el camino de Damasco.
QUEMA DE
LIBROS EN ÉFESO En Éfeso, los
nuevos cristianos recién convertidos se disponen
a quemar sus antiguos libros y manuscritos ante Pablo. Óleo por Eustache Le Sueur. 1649. Galería
Nacional, Londres.
Tras su conversión, Pablo desarrolló el mismo tipo de actividad que los apóstoles que habían sido discípulos de Jesús. Durante casi treinta años, hasta su muerte en torno a 64-67, Pablo se dedicó incansablemente a predicar la doctrina cristiana. Hizo cuatro grandes viajes por buena parte de los territorios del Imperio romano, con el fin de contactar directamente con los primeros grupos de cristianos que se iban estableciendo en localidades de cierta importancia. Además, su mensaje quedó plasmado en una serie de cartas dirigidas a esas comunidades –como las de Tesalónica, Roma, Atenas o Éfeso–, en las que formulaba los preceptos básicos de la doctrina cristiana y de la vida que debían llevar los fieles.
Un mensaje universal
Lo que distinguió a Pablo de los primeros seguidores de Jesús fue su decidida apuesta por difundir el mensaje cristiano entre toda la población, y no únicamente entre el pueblo judío. Pablo se opuso con fuerza a los cristianos de Jerusalén, que exigían a los no judíos que se circuncidaran como signo de su aceptación de la alianza entre Dios y Abraham. En su visión, la ley judía había quedado superada por la nueva fe en Jesucristo. «No hay ya judío
«No hay ya judío ni griego, no hay esclavo ni libre, ni hombre ni mujer», dijo Pablo, afirmando que todos eran iguales ante Dios
A K G / A L B U M
El apóstol Pablo, por Claude Vignon. Siglo XVII. Galería Sabauda, Turín.
ni griego, no hay esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, puesto que todos vosotros sois uno en el Mesías, Jesús», declaró en un célebre pasaje de la Carta a los gálatas.
Aunque en sus misiones Pablo convirtió a algunos judíos, la mayoría de los nuevos prosélitos fueron gentiles (es decir, no judíos). Durante su segundo y tercer viaje de predicación, Pablo visitó diferentes ciudades de Asia Menor y de la Grecia continental con un largo pasado de cultura pagana, como Éfeso, Tesalónica o Atenas, en las que introdujo la doctrina cristiana. En Tesalónica logró que parte de los habitantes abandonara «los ídolos», los dioses del panteón
grecorromano, para reconocer al «Dios vivo y verdadero» y a «su Hijo», Jesucristo.
LA VICTORIA DE PABLO
SOBRE EL M AGO ELIM AS EN LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES (cap. 13) se cuenta que, en su primer viaje de predicación, Pablo llegó a Chipre con un judío chipiotra converso, Bernabé, y el primo de este, Marcos, autor del segundo evangelio. En Pafos fueron recibidos por el procónsul romano Sergio Paulo, que estaba «deseoso de escuchar la palabra de Dios». Con él se hallaba un enemigo del cristianismo, un «mago» y «falso profeta judío» llamado Barjesús o Elimas. Pablo lo miró, lo llamó «hijo del diablo» y
le anunció que se quedaría ciego por un tiempo. En efecto, «inmediatamente cayeron sobre él la oscuridad y las tinieblas». Impresionado por el milagro, Sergio Paulo se convirtió.
CHIPRE CRISTIANA
Cuando Pablo llegó a Chipre ya existía un pequeño grupo de judíos cristianos. En la imagen, ruinas de una basílica del siglo V en Kourion, en el
suroeste de Chipre. GEORGIOS TSICHLIS / GETTY IMAGES S C A L A , F I R E N Z E
Retrato de san Pablo en la obra del Greco titulada San Pedro y san Pablo. 1587-1592. Museo del Hermitage, San Petersburgo.
En el capítulo 17 de los Hechos de los apóstoles se cuenta la larga estancia que Pablo hizo en Atenas, centro y símbolo de la cultura griega antigua. La ciudad se describe como un enclave lleno de ídolos, por lo que Pablo pasa los días acudiendo a la sinagoga para discutir con los judíos atenienses, pero también acude al ágora para debatir con filósofos epicúreos y estoicos. Estos «armaban con él disputas; y unos decían: “¿Qué quiere decir este charlatán?” y otros: “Este parece que viene a anunciarnos nuevos dioses”, porque les hablaba de Jesús y de la resurrección».
El episodio más destacado de la estancia de Pablo en Atenas tuvo lugar en el Areópago, colina en la que se ubicaba un importante tribunal. En este lugar emblemático, Pablo pronunció un discurso en el que destacó la naturaleza única y exclusiva del dios cristiano y la resurrección de los muertos. Aunque muchos se burlaron, Pablo logró la conversión de parte de los presentes. Entre ellos se encontraba un importante miembro del Areópago, conocido como Dionisio el Areopagita, que a la postre se convertiría en primer obispo de la ciudad de Atenas, y una mujer llamada Dámaris. El episodio ejemplifica el camino a la conversión que en aquella época emprendieron numerosas personas, seguidoras de otras creencias.
La doctrina paulina
Después, Pablo marchó a Corinto. Su estancia allí, que se prolongó durante un año y medio, ilustra cómo se desarrollaba su actividad predicadora. Se alojó en casa de una pareja de judíos cristianos, «y como era del mismo oficio se quedó con ellos y trabajaba, pues eran de oficio fabricantes de tiendas. Discutía cada sábado en la sinagoga y trataba de convencer a judíos y a griegos». Luego se mudó a una casa contigua a la sinagoga de Corinto. El jefe de esta «creyó con toda su familia, y muchos corintios, al enterarse, creían y recibían el bautismo». Los demás judíos acusaron a Pablo ante el procónsul o gobernador de la provincia de Acaya, pero este decidió no intervenir y el apóstol pudo A partir libremente hacia Siria. L B U M
ASÍ ERA PABLO: CALVO Y
CON NARIZ ALARGADA RESULTA CURIOSO que la imagen física de Pablo se haya mantenido estable a lo largo de los siglos. Una primera descripción de su aspecto figura en los Hechos de Pablo y Tecla, una sección de los Hechos de Pablo apócrifos que pronto comenzó a circular en solitario. Al principio de la narración se describe a Pablo como «un hombre de pequeña estatura, calvo, de piernas arqueadas, aspecto saludable, cejijunto, pequeña nariz alargada y lleno de gracia». Este retrato de Pablo se ha relacionado con la fisiognomía, teoría que establecía la relación entre la apariencia física del individuo y su carácter, aunque también se ha destacado su semejanza con la representación de filósofos en la Antigüedad.
LA MUJER
EXORCIZADA En la ciudad macedonia de Filipos, Pablo se encontró con una joven adivina a la que trató como si estuviera poseída por el diablo.
Grabado holandés del siglo XVII.
«Es indecoroso para la mujer
hablar en la asamblea», escribió Pablo en la Primera carta a los corintios
Las cartas de Pablo ilustran lo que debió de ser una de sus principales tareas como apóstol: solventar las dudas de carácter ético o práctico que surgían en el seno de las primeras comunidades cristianas. En la mayoría de casos, Pablo intentó encontrar un equilibrio entre las enseñanzas y los valores transmitidos por el cristianismo y los usos sociales ya establecidos. Es el caso de la cuestión de la posición de la mujer en la sociedad. Aunque en términos generales Pablo afirmaba que en el cristianismo no hay diferencia entre el hombre y la mujer –«no hay ni hombre ni mujer», decía en el pasaje antes citado de la Carta a los gálatas–, en la práctica defendía una posición conservadora según la cual la mujer estaba subordinada al hombre y se le impedía participar activamente en los asuntos públicos de las comunidades. «Las mujeres cállense en las asambleas –escribía en la Primera carta a los corintios–, pues no les está permitido hablar; estén sumisas, como también dice la Ley. Y si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa, pues es indecoroso para la mujer hablar en la asamblea».
Pablo también discutió el papel de la sexualidad en la vida de los cristianos. Por un lado, defendía la superioridad de la virgi-
nidad y la castidad, pero, al mismo tiempo,
ALAMY / ACI
consideraba el matrimonio como un refugio ante las asechanzas del demonio y la lascivia. En definitiva, el cristiano debía abstenerse de toda actividad sexual, pero, si no podía, sería mejor que estuviera casado y pudiera satisfacer sus deseos con su cónyuge sin caer en la lujuria o el adulterio. De esta manera, Pablo, como en muchos otros aspectos, integró la esencia de los valores más importantes del mensaje cristiano en las estructuras sociales establecidas.
La mayoría de los relatos sitúan los últimos días de Pablo en Roma, adonde llegó en su último viaje. Aunque los Hechos de los apóstoles no llegan a relatar su fin, se cree
que murió como un mártir, víctima de las persecuciones contra los cristianos por parte
EL APÓSTOL AL QUE QUERÍAN LAS MUJERES
EN LA LITERATURA APÓCRIFA, Pablo gozó de un importante protagonismo como evangelizador de mujeres. En los Hechos de Pablo, el apóstol convierte a Tecla de Iconio, una joven que pasó tres días escuchándolo desde la ventana de su casa, así como a Artemila y Eubula. En los Hechos de Jantipa y Polixena, las dos hermanas mencionadas en el título atraen a Pablo a Hispania. Jantipa, «cuando vio al bienaventurado Pablo avanzando [hacia ella], se llenó de mucho regocijo y su corazón se puso a palpitar y dijo para sí misma: “¿Por qué muy inestablemente se agita mi corazón ante la visión de aquel hombre? ¿Por qué es su caminar dulce y proporcionado, como
cuando uno espera abrazar a un perseguido?”».
I V A N V D O V I N / A W
L I M A G E S
Pablo estuvo en Éfeso, en Asia Menor, en su segundo y tercer viajes. En la imagen, la biblioteca de Celso, en Éfeso.
SAN PABLO EXTRAMUROS Edificada en el lugar donde fue enterrado Pablo, la basílica debe su nombre a que estaba fuera de las murallas Aurelianas, que en aquel entonces protegían Roma.
de las autoridades romanas. En los Hechos de Pablo, un texto apócrifo de mediados del siglo II, se relata su muerte por decapitación por orden del emperador Nerón (54-68). El texto cuenta cómo, al cortarle el verdugo la cabeza, brotó del cuello leche en lugar de sangre y cómo Pablo resucitó al día siguiente y ascendió a los cielos, como su maestro Jesús.
Otra versión liga su martirio al del apóstol Pedro, una tradición que se basa en la estrecha relación entre ambos y en el culto conjunto que recibieron desde la época del primer cristianismo. Esta leyenda aparece relatada en otro texto apócrifo, los llamados Hechos de Pedro y Pablo. En él, Pablo es decapitado al tiempo que se produce el milagro de una mujer tuerta que recupera la vista. Además, unos cristianos piadosos recuperan las reliquias del apóstol con la intención de llevárselas a Oriente, pero son detenidos por un prodigioso terremoto que sugiere que sus restos no deben salir de la ciudad. De esa manera, Pablo quedó enterrado en la vía Ostiense, en el lugar sobre el que hoy en día se levanta la basílica de San Pablo Extramuros, cuya primera edificación data de la época de Constantino, el emperador que concedió libertad de culto
a los cristianos.
ENSAYO
Guía para entender a Pablo de Tarso Antonio Piñero y C. A. Segovia.
Trotta, Madrid, 2013.
Pablo de Tarso
Gunther Bornkamm,
Sígueme, Salamanca, 2008.
Para saber
más
WISKERKE / ALAMY / ACI
T í b e r
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S I C I L I A
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M A C E D O N I A
Cauda
Berea
Anfípolis
Serdica
Naisso
Esparta Corinto
Siracusa
Lilibea
Messana Regio
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Foro Apio Tres Tabernas C e n c r e a s
T e s a l ó n i c a
G R E C I A
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Soli Deo Gloria
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Apolonia
B R I D G E MA N / A C I
LOS VIAJES MISIONEROS
DE P ABLO
Los conocidos como Viajes Misioneros de Pablo de Tarso son una serie de largos periplos de predicación llevados a cabo por el apóstol durante varios años, con la intención de expandir el mensaje de Cristo por territorio del Imperio romano. Sus peripecias se narran en el libro bíblico de los Hechos de los Apóstoles.
1 PRIMER VIAJE
Acompañado de Bernabé, Pablo hizo un viaje a la isla de Chipre entre los años 47 y 48. Partieron de Antioquía en barco hacia las ciudades chipriotas de Salamina y Pafos. En esta última localidad, Pablo convirtió al gobernador local, Sergio Paulo. Desde Chipre, Pablo y Bernabé volvieron al continente, visitando Perge, Iconio, Listra y Derbe.
2 SEGUNDO VIAJE
Entre los años 49 y 52, Pablo emprendió su segundo viaje evangélico en compañía de Silas. Tras partir de Jerusalén, pasaron por Asia Menor hasta la Grecia continental. Visitaron Tarso, ciudad natal de Pablo, y llegaron a la Tróade. Después pasaron al continente europeo. En Filipos fueron encarcelados por exorcizar a una esclava sin permiso de sus amos. Siguieron hasta Tesalónica, Atenas y Corinto, y finalmente regresaron a Jerusalén.
Pablo predicando en Atenas. Detalle de un óleo de
Rafael. 1515-1516. Museo Victoria y Alberto, Londres.
Miniatura que muestra a los santos Pablo (en el centro), Silvano y Timoteo
en un barco. Siglo XIII.
R M N G R A N P A L A I S
J o r d á n
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Santorini
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Imbros
Samotracia
Thasos
Samos
Naxos
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Cabo Salmón C h i p r e
Portae Ciliciae (Puertas Cilicias)
Jerusalén
Tiro
Cesarea Antípatro
Sidón
Biblos
Ptolemaida
Gaza
Trípoli
Palmira
Seleucia Pieria
Seleucia de Tigris Alejandreta
Alepo
Issos
Tarso
Zeugma
Samosata
Melitene Cesarea de Capadocia
Aksaray Tiana
Listra
Cícico
Alejandría de Tróade
Filipópolis
Iconio
Atalía
Mira
Pafos
Salamina
Cnido Sardes Pátara
Mileto Esmirna Apamea
Gordio
Pérgamo Adramitio
Tiatira
Lampsaco
Rodas
Cnosos Gortina
Puertos Hermosos Filadelfia
Colosas
Mitilene Aso
Halicarnaso Side Perge
Ancira
Edesa
Antioquía
Antioquía
Laodicea
Neápolis
D e r b e
E f e s o
D a m a s c o
ISRAEL
LÍBANO
L I C A O N I A
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SCALA, FIRENZE
BRI DGEMAN / ACI
4 CUARTO VIAJE
El último viaje de Pablo, hacia el año 60, fue el más ambicioso y terminó con la muerte del apóstol, ajusticiado en Roma. Su objetivo era Occidente. Pablo partió de Cesarea Marítima, recaló en Sidón, bordeó Chipre y llegó a Mira, donde se embarcó rumbo a Italia. Cerca de Malta, su barco naufragó y él fue uno de los 276 náufragos rescatados. Luego, Pablo continuó su viaje a Roma.
3 TERCER VIAJE
Entre los años 53 y 57, Pablo hizo un tercer viaje. Atravesó de nuevo la península de Anatolia y visitó las principales ciudades ubicadas en el centro de la región para después marchar hacia Éfeso, en la costa jonia, donde tuvo lugar un tumulto debido a la predicación de Pablo contra los ídolos. Desde allí marchó a Grecia y Macedonia, y luego regresó a Jerusalén.
Tapa de sarcófago con la representación simbólica de Pablo a bordo de un barco llamado Tecla.
Miniatura que representa la
conversión de Pedro y Pablo. Biblioteca Piccolomini, Siena.
0 50 100 150 200 250 kilómetros
Primer viaje, hacia 46-48 d.C. Segundo viaje, hacia 49-52 d.C. Tercer viaje, hacia 53-56 d.C. Viaje a Roma, hacia 60-62 d.C. Siete iglesias del Apocalipsis
C A R T O G R A F Í A : E O S G I S . C O M
LA OCTAVA MARAVILLA DE LA
DIOSES SIN CABEZA EN NEMRUD DAG
Varias cabezas de las estatuas colosales que en su día se levantaban en el mausoleo de Antíoco I de Comagene yacen ante sus cuerpos en la terraza oriental del monumento,
en el monte Nemrud. YASIN AKGUL / GETTY IMAGES
El imponente túmulo del rey Antíoco I de Comagene está encaramado en un monte de Anatolia, donde lo custodia una serie de extraordinarias estatuas colosales de divinidades
grecorromanas y persas ANTIGÜEDAD ÁNGEL CARLOS AGUAYO PÉREZ
ARQUEÓLOGO
S ituada en una región montañosa
del sureste de la actual Turquía, Comagene fue una provincia del reino helenístico de Siria, fundado por el general Seleuco a la muerte del conquistador macedonio Alejandro Magno en 323 a.C. Sesenta años más tarde, Samos, gobernador de la provincia, se autoproclamó rey de Comagene con el nombre de Ptolomeo, fundando así una nueva dinastía de soberanos helenísticos.
Durante el siglo I a.C., Comagene se vio envuelta en la pugna entre la República romana y el Imperio parto por el control de Asia Menor (Anatolia). Antíoco I, que ocupó el trono de Comagene aproximadamente entre 70 y 36 a.C., trató de mantener la neutralidad entre ambas potencias, pero sus sucesores no tendrían tanta fortuna y unas décadas más tarde el Imperio romano se anexionaría la provincia.
En la actualidad, Comagene es recordado por el extraordinario monumento que este rey mandó construir en lo alto del Nemrud Dag. Se trata de un monte de 2.150 metros de altura cuyo nombre turco significa «montaña de Nemrud», en referencia al mítico rey que edificó la torre de Babel y que, según una leyenda local, iba a cazar allí. En la cima, Antíoco construyó un túmulo artificial, a cuyos pies levantó un impresionante conjunto de diez estatuas de gran tamaño, de entre tres y nueve metros de altura, compuestas por bloques de piedra ensamblados. Con el tiempo,
UN TÚMULO GIGANTESCO Detrás de las terrazas con estatuas se alza un gran montículo de 50 metros de alto, muy
posiblemente la tumba del rey.
ANATOLIA Y LEVANTE Junto a estas líneas, mapa del Mediterráneo oriental en tiempos del
Imperio romano con la ubicación de Nemrud Dag.
EL SOBERANO DE COMAGENE Bajo estas líneas, reverso de
una moneda de Antíoco IV de Comagene, del siglo I d.C., con el símbolo de la ciudad, un escorpión.
Mar Egeo M a r N e g r o
M e d i t e r r á n e o
M a r
C a s p i o
V o l g a
R í o T i g r i R s í o É u f r a t e s
R ío Danub io
C A Ú C A S O
B A L C A N E S
Cirene
Potaissa Olbia Panticapea
Bizancio
Sínope
Ámiso Trebisonda
Dioscurias
Dirraquio
Tesalónica
Corinto
Éfeso
Myra
Tarso
Antioquía
Damasco
Cesarea
Menfis Ailath
Alejandría
Malitene
NEMRUD DAG
L I B I A
E G I P T O
J U D E A
S I R I A
A R M E N I A
C A PA D O C I A
A S I A
C R E TA C H I P R E
C R I M E A
M A C E D O N I A D A C I A
M O E S I A
T R A C I A
C R O N O LO G Í A
UN REINO ENTRE DOS IMPERIOS
163 a.C.
Samos, gobernador de la provincia de Comagene, se autoproclama rey con el nombre de Ptolomeo y funda una nueva dinastía.
323 a.C.
Tras la muerte de
Alejandro Magno, Seleuco convierte Comagene en una región del reino
helenístico de Siria.
CARTOGRAFÍA: EOSGIS.COM
A L B U M
62 a.C.
Sube al trono de
Comagene Antíoco I con el beneplácito del general romano Pompeyo tras conquistar Asia Menor.
36 a.C.
Mitrídates II, hijo de
Antíoco, se convierte en el nuevo rey de Comagene tras la muerte de su padre en ese año.
1881
Karl Sester localiza el santuario de Nemrud Dag y comunica su hallazgo a la Academia de Ciencias prusiana.
1954
La arqueóloga Theresa Goell y el epigrafista F. Karl Dörner comienzan las excavaciones en
Nemrud Dag.
ANADOLU AGENCY / GETTY IMAGES
INSCRIPCIÓN DE ANTÍOCO I EN ARSAMEIA Bajo estas
líneas, parte de una inscripción en griego en Arsameia,
antigua ciudad a los pies del monte Nemrud. El texto se refiere a los ritos que se llevaban a cabo en el santuario.
los terremotos que regularmente azotan Anatolia dañaron gravemente las estatuas. Tenemos también constancia de que algunas fueron vandalizadas y mutiladas en algún momento de la historia. En 1881, el ingeniero alemán Karl Sester subió al monte Nemrud y quedó fascinado por los imponentes restos de las esculturas; al año siguiente, arqueólogos turcos y alemanes visitaron el lugar. Desde entonces, Nemrud Dag es uno de los yacimientos más impactantes y enigmáticos del antiguo Próximo Oriente.
La construcción de Nemrud Dag exigió una enorme inversión de medios y habilidades artísticas. Primero, Antíoco hizo terraplenar la cumbre del monte para erigir sobre él una mole de forma cónica de 150 metros de diámetro y una altura de 70 metros, aunque hoy no llega a 50. En torno a ese túmulo se crearon tres grandes terrazas en los costados norte, este y oeste, en las que se alojaron las estatuas, mientras que la vertiente sur se reservó para la vía sacra que daba acceso al recinto.
Hoy solo se conservan las estatuas de las terrazas este y oeste, que forman dos grupos prácticamente idénticos. La terraza oriental está presidida por cinco grandes estatuas sedentes, cuyas identidades se indican en la larga inscripción grabada en el dorso de los colosos. Por esta razón sabemos que una estatua representa al propio Antíoco I y que otra es la personificación de la tierra de Comagene como una diosa nutricia, mientras que las otras tres representan diversas divinidades grecorromanas e iranias. Una es una combinación de Zeus y Oromasdes [Ahura Mazda], los dioses supremos de la mitología griega y persa, respectivamente; la siguiente estatua amalgama rasgos de Apolo, Mitra, Helios y Hermes, y la última aúna las figuras de Heracles, Ares (el dios griego de la guerra) y Artagnes (su equivalente persa, considerado protector de todos los reyes).
Una obra faraónica
Estas cinco estatuas principales estaban flanqueadas por dos parejas de águila y león, símbolos del poder celeste y terreno, en referencia a los ámbitos sobre los que dioses
Theresa Goell posa delante de una de las inscripciones rituales en griego grabadas en la parte trasera de los tronos sobre los que se asentaban las estatuas.
La esquiva
tumba del rey
AUNQUE LA POBLACIÓN NATIVA siempre supo de la existencia de las ruinas de Nemrud, no fue hasta 1881 cuando se dieron a conocer entre el público occidental. El primer europeo que visitó el lugar fue el ingeniero alemán Karl Sester, que creyó que se trataba de unas ruinas asirias. Al año siguiente los turcos Osman Hamdi Bey y Osfan Efendi exploraron el lugar, seguidos por el arqueólogo Otto Puchstein y el excavador del altar de Pérgamo, Karl Humann.
HUBO QUE ESPERAR A 1953 para que se emprendiera una excavación sistemática del yacimiento. Sus responsables fueron la arqueóloga norteamericana Theresa Goell y el epigrafista Friedrich Karl Dörner. Ambos pusieron todo su empeño en localizar la
cámara funeraria de Antíoco I, sin éxito.
THERESA GOELL ARCHIVES AND THE MUSEUM OF THE ANCIENT NEAR EAST, HARVARD UNIVERSITY
M A R T I N S I E P M A N N / A C I
CABEZAS PROTEGIDAS En 2002, arqueólogos turcos y holandeses colocaron las cabezas de los colosos sobre basamentos de piedra, a fin de aislarlas de la humedad y las
frecuentes heladas en invierno. STÉPHANE LEMAIRE / GTRES
LA DIOSA
COMAGENE
Abajo, cabeza de la diosa Comagene en Nemrud Dag. Esta representación del territorio de Comagene
divinizado era una de las
esculturas colosales que se alzaban
en la terraza oeste del monumento.
y humanos ejercían su dominio. Frente a las figuras se alzaba un gran altar piramidal, de trece metros de lado en la base. En la terraza oeste aparecen las mismas figuras, aunque más deterioradas. En cambio, aquí están mejor conservadas varias estelas en relieve en las que se representa a Antíoco I estrechando las manos de sus ancestros (un acto llamado dexiosis), tanto persas como macedonios, así como a otros personajes ataviados a la moda oriental y que efectúan libaciones, es decir, vierten ofrendas líquidas.
Los conjuntos escultóricos limitaban por tres de sus lados con el túmulo que se construyó sobre la cumbre del monte Nemrud. Cabe pensar que el rey fue inhumado con su ajuar en el interior del túmulo, en una cámara funeraria acondicionada para ello, sobre la que se vertieron miles de toneladas de esquirlas de piedra que formaron la montaña artificial. Esta acumulación de materiales ha impedido a los arqueólogos penetrar en el túmulo y llegar hasta la cámara funeraria, por lo que el cadáver de Antíoco I, de hallarse en su interior, debe de continuar en el sitio donde fue enterrado hace más de dos mil años.
Mausoleo y santuario
El monumento de Antíoco I es una obra sin equivalentes en la historia de Comagene. El padre del rey, Mitrídates I, fue enterrado en Arsameia, una ciudad a los pies del monte Nemrud, aunque no bajo un túmulo, sino en una red de túneles tallados en la roca. Otros túmulos reales de Comagene (en Karakus, Sofraz Koy y Sesönk) tienen dimensiones mucho menores.
Externamente, la construcción de Antíoco guarda más semejanzas con los grandes sepulcros construidos en siglos anteriores por otros monarcas de Anatolia, como los que la tradición atribuye al rey frigio Midas, en Gordion, y al rey lidio Aliates, en Sardes. Fechados entre los siglos VIII y VI a.C., ambos mausoleos consisten en un inmenso túmulo de tierra que cubre una cámara funeraria a la que se accede por medio de un largo corredor. Para su propia tumba, pues, Antíoco I quiso partir de un modelo de clara raigambre anatólica, pero buscó superar a sus antecesores por la riqueza de la decoración escultórica de su sepultura y la vistosidad de su emplazamiento, en lo alto de un monte que ofrecía una escenografía insuperable.
No hay duda de que Nemrud Dag fue construido a la mayor gloria del rey de Comagene. En la larga inscripción de más de doscientas líneas grabada en la espalda de las estatuas colosales, Antíoco I proclamaba: «He erigido estas estatuas, propias de dioses, de Zeus, Oromasdes, de Apolo, Mitra, Helios, Hermes, de Artagnes, Heracles, Ares y de Comagene, mi patria nutricia. Y de una misma piedra dediqué, compartiendo trono con los espíritus que escuchan, una impronta de mi propia figura». Además, su nombre iba acompañado de rimbombantes epítetos
Si el cadáver de Antíoco I está en el interior del túmulo, debe de yacer en el mismo sitio
donde fue enterrado hace más de dos mil años A L A M Y / A C I
A N A D O L U A G E N C Y / G E T T Y I M A G E S
Reconstrucción
hipotética del interior del túmulo funerario del monte Nemrud, donde se cree que se oculta la tumba de Antíoco I.
A la izquierda, el relieve del león que se alzaba en la terraza oeste
de Nemrud Dag. Arriba, el mismo relieve en una reconstrucción hi pot ét i ca de l a pol i cr omí a que l ucí a or i gi nal ment e.
LA CONJUNCIÓN PLANETARIA DEL
LEÓN DE NEMRUD E n la terraza oeste de Nemrud Dag,
uno de los relieves mejor conservados muestra una extraña imagen de un león. Los estudiosos creen que podría tratarse de un horóscopo o calendario astronómico. Así lo indica las diecinueve estrellas que se dispusieron en torno al felino y sobre su propio cuerpo, además de una luna creciente que el león luce a modo de pectoral. Esta disposición astral refleja, en mayor escala, la conjunción planetaria de Júpiter, Marte y Mercurio, que se produjo en una fecha precisa: el 7 de julio del año 62 a.C. Se cree que en este día Antíoco I fue entronizado con el beneplácito del general romano Pompeyo, conquistador de Asia Menor.
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como Theos Epífanes, «dios aparecido». Todo ello es característico de las monarquías de tipo teocrático que se desarrollaron en Oriente en la época helenística, entre la muerte de Alejandro Magno y la conquista romana.
Un centro ceremonial
Nemrud Dag era más que un mausoleo. Tal vez resulte más apropiado referirse al conjunto como un santuario. En la citada inscripción, el monumento recibe el nombre de hierothesion, palabra que en griego antiguo designa una construcción de carácter a la vez religioso y funerario. En efecto, la configuración del lugar indica que en él se desarrollaron ceremonias religiosas. Los tres caminos que conducían hasta la base del túmulo eran las vías procesionales empleadas por los dignatarios y el pueblo durante las ceremonias que se celebraban en ese lugar, y que también se detallan en la inscripción.
El encargado de oficiar estos ritos era un sacerdote que, ataviado según la costumbre persa, primeramente tocaba a las estatuas con una corona de oro y, habiendo recibido los tributos del pueblo, les hacía ofrendas de perfume e incienso en los altares antes de realizar cruentos sacrificios de animales. La carne de estos se disponía en mesas para su consumo comunal en un banquete amenizado por músicos y regado con vino conservado en cráteras y servido en grandes jarras.
De este modo, Nemrud Dag evoca un momento en la historia de la Antigüedad en el que Oriente y Occidente se dieron la mano para crear un monumento único. Su localización recóndita hizo que el lugar escapara a la atención de los autores griegos y latinos, pero desde su redescubrimiento en el siglo XIX fue reconocido como un icono del arte helenístico e incluso como la octava maravilla oculta de la Antigüedad, según ha sostenido el arqueólogo y novelista italiano Valerio
Massimo Manfredi.
ENSAYO
Las maravillas del mundo antiguo Valerio Massimo Manfredi.
Grijalbo, Barcelona, 2016.
Anatolia, cuna de culturas II VV. AA.
Time Life Folio, Barcelona, 1996. INTERNET
International Nemrud Foundation nemrud.nl
Para saber
más
SUZUKI KAKU / AGE FOTOSTOCK
UN REY
AQUEMÉNIDA Este relieve de la terraza oeste de Nemrud Dag representa a Jerjes I vestido con un traje talar iranio y tocado con un gorro frigio. Este último era un atributo que daban los artistas griegos
a los personajes ori ental es.
La amistad
greco-persa
EN LA CORTE DE COMAGENE convivían los linajes persas, que habían servido a los conquistadores aqueménidas en el siglo VI a.C., y los griegos que llegaron con Alejandro Magno y sus herederos en Asia Menor, los reyes seléucidas. El programa escultórico de Nemrud Dag estaba pensado para ambos grupos. Así, aunque la mayoría de los dioses representados eran griegos, llevaban un atuendo oriental.
LAS INSCRIPCIONES están redactadas en griego, pero los ritos que describen están muy relacionados con la tradición religiosa persa. Por ejemplo, en estos textos se dice que el alma del difunto se presentará ante el trono de Zeus-Oromasdes [Ahura Mazda], una concepción irania que aparecerá en el Avesta, la escritura sagrada del zoroastrismo, la religión de Ahura Mazda.
ANTÍOCO Y COMAGENE Vista de la terraza oeste de Nemrud, con los restos de las estatuas colosales al fondo y, en primer término, tres de sus cabezas: la de un águila, la del rey Antíoco I y, junto a él, la de
la diosa Comagene. GETTY IMAGES
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2 0 2 3 L E A R N I N G S I T E S , I N C .
Una pareja de águila y león protegía los
dos extremos del podio donde se sientan los dioses.
Altar de fuego
de forma piramidal
destinado a los sacrificios.
Relieves que muestran a los antepasados macedonios de Antíoco, con pequeños altares ante ellos. Enfrente, relieves con los antepasados persas.
esta reconstrucción muestra el aspecto de la terraza oriental del santuario de Antíoco I en Nemrud Dag tras la construcción del monumento. Una hilera de estatuas colosales se alza sobre una plataforma a los pies del túmulo artificial, en cuyo interior debía de alojarse la cámara funeraria con los restos del soberano de Comagene. Frente a las estatuas se extiende una terraza delimitada por una sucesión de relieves, en los que se representa a los antepasados del rey. En el centro de la terraza se erigió un gran altar piramidal, probablemente relacionado con el culto al fuego de Ahura Mazda (Oromasdes) propio de la religión zoroástrica. Hay que
tener en cuenta que algunas partes del sant uar i o quedar on i nacabadas.
EL SANTUARIO
DE NEMRUD DAG
Reconstrucción de la terraza occidental del santuario de Nemrud Dag.
Diosa Comagene
Antíoco I
Zeus-Oromasdes
Apolo-Mitra-Helios-Hermes
Artagnes-Heracles-Ares
Relieve del horóscopo del león, idéntico al de la terraza oeste.
Los cuatro relieves de esta plataforma mostraban a Antíoco saludando a diversos dioses.
BOSQUES MÁGICOS El autor romano
Pomponio Mela decía que los druidas se retiraban a una gruta o a un bosque para formarse. Bosque de Brocelianda, en la región
francesa de Bretaña. PHILIPPE MANGUIN / GETTY IMAGES
PEDRO ÁNGEL FERNÁNDEZ VEGA UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA (SANTANDER)
Tras la conquista de la Galia, los romanos decidieron erradicar la casta de los druidas, los sacerdotes y sabios
de los pueblos galos, acusándolos de pr act i car horri bl es sacri f i ci os humanos
EL FINAL DE LOS DRUIDAS
senta ante todo como sacerdotes: «Atienden al culto divino, ofician en los sacrificios públicos y privados, interpretan los misterios de la religión». Destaca asimismo su formación intelectual, asegurando que seguían un largo aprendizaje durante veinte años. Aunque conocían y empleaban la escritura en caracteres griegos, practicaban un método de aprendizaje memorístico y de trasmisión oral de versos.
El punto esencial de la doctrina de los druidas era la inmortalidad del alma, pues, «según ellos, las almas pasan de unos a otros
J ulio César incluyó una larga descrip-
ción de la sociedad y las costumbres de los galos en el libro VI de los Comentarios a la guerra de las Galias, la crónica que escribió de sus campañas de conquista de los pueblos galos entre los años 58 y 51 a.C. En ella, César afirmaba que la sociedad gala estaba compuesta por una mayoría de plebeyos a los que compara con siervos, por encima de los cuales existían «dos clases de personas que disfrutan de cierto prestigio y estimación». Una eran los «caballeros», los combatientes o aristócratas. La otra la formaban los druidas, los famosos sacerdotes, adivinos y sabios de los pueblos galos.
César es el autor romano que aporta una información más detallada sobre los druidas de la Galia. Los pre-
C R O N O LO G Í A
ROMA Y LOS
DRUIDAS
H. 60 a.C. 58-51 a.C.
Primer contacto entre Roma y los druidas.
Diviciaco, druida del pueblo de los eduos, visita Roma y entra en contacto con Cicerón y presumiblemente con Julio César.
Guerra de las Galias. En su narración de la campaña del año 53 frente a los galos, César incluye la más larga descripción de un autor antiguo sobre los druidas.
Ossian. Narrador legendario de la mitología celta.
VENERABLES ANCIANOS A partir del
siglo XIX se popularizó la
imagen del druida galo como un
anciano de luengas barbas, vestido con una túnica y un manto. Ilustración de El genio de
Francia. 1853.
Restos del antiguo oppidum o enclave fortificado galo de Ambrussum, entre Montpellier y Nimes, que controlaba la ruta comercial que unía el Mediterráneo y la región de las Cevenas.
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dad era indiscutida: a quienes no cumplieran sus veredictos les esperaba el repudio social. Este reconocimiento hacía que los druidas no pagaran impuestos ni estuvieran obligados a combatir ni a hacer la guerra. César destacaba asimismo la organización jerárquica de los druidas. Todos estaban sometidos a un druida con autoridad suprema y se reunían anualmente en un «lugar sagrado» con cierto rango de capitalidad situado en el territorio de los carnutes, entre Chartres y Orleans.
Este amplio informe de César sobre los druidas se basaba en gran parte en un texto de Posidonio, un filósofo estoico originario de
después de la muerte», una creencia que los impulsaba a «practicar la virtud y perder el miedo a la muerte». Como filósofos, teólogos y científicos, los druidas poseían un amplio saber «acerca de los astros y su movimiento, de la grandeza del mundo y de la tierra, de la naturaleza de las cosas, del poder y soberanía de los dioses inmortales».
Jueces supremos
Los druidas también ejercían funciones judiciales y políticas. Actuaban como jueces y
dictaban sentencias sobre delitos civiles, sobre crímenes, herencias y linderos. Su autori-
UN DRUIDA VISITA ROMA
E l único druida cuyo nombre recogen
las fuentes clásicas es Diviciaco. Gracias al testimonio de Cicerón sabemos que en torno a 60 a.C., después de que su pueblo, los eduos, fuera aplastado por los secuanos y los arvernos al mando de Ariovisto en la batalla de Magetobriga, Diviciaco estuvo en Roma para pedir ayuda al Senado. Su mediación sirvió para justificar una intervención militar de Julio César, que vencería a Ariovisto. Diviciaco se mantuvo leal a Roma, a diferencia de su hermano Dumnorix, que acabó ejecutado. Cicerón pone a Diviciaco como ejemplo de las prácticas de adivinación «entre los druidas de la Galia». Dice que era buen conocedor de la ciencia de la naturaleza y que practicaba el arte de la adivinación por medio de augurios y conjeturas. Cicerón compara a los druidas con los magos persas. Un siglo más tarde, Dion Crisóstomo los relacionó con los bramanes de la India.
DIVICIACO
Gobierno del emperador Augusto, a quien el escritor Suetonio atribuye haber prohibido a los ciudadanos romanos la religión de los druidas «por su naturaleza bárbara e inhumana».
Reinado de Tiberio, sucesor de Augusto, quien firma un decreto decisivo sobre la eliminación de los druidas galos, aunque el proceso de depuración tal vez no llega a completarse.
Según Suetonio,
Claudio suprime
por completo
la religión de los
druidas galos. Roma
entra en contacto con
los druidas britanos.
27 a.C.-14 d.C. 14-37 41-54 ÍDOLO DE
BRONCE
Estatua de bronce que representa una divinidad gala. Museo de Arqueología Nacional, Saint-
Germain-en-Laye.
R M N G R A N D P A L A I S
Apamea, en Siria, que vivió entre los años 135 y 51 a.C. Posidonio hizo un viaje por la Galia en el que adquirió un conocimiento directo del mundo celta, basado también en la información que le proporcionaron los griegos instalados en colonias como Marsella. Su libro, hoy perdido, sirvió de fuente a autores posteriores, como Estrabón y Diodoro de Sicilia.
Todo indica que Posidonio dio una semblanza de los druidas muy favorable, presentándolos al modo de un «noble salvaje», el hombre anclado en las tradiciones primitivas con una bondad innata y natural. Esa visión fue mantenida en buena parte por los autores romanos. También ellos veían a los druidas como sacerdotes y grandes sabios. Algunos incluso los comparaban con los filósofos pitagóricos, seguramente por su creencia en la inmortalidad del alma y en su transmigración tras la muerte.
El lado tenebroso de los druidas En esa imagen idílica, sin embargo, los autores romanos introdujeron un contrapunto, una acusación que tendría consecuencias fatales para los druidas: la de participar en ritos sangrientos que incluían sacrificios humanos. Esta idea, constantemente repetida por los autores antiguos, fue la justificación para una política de persecución de los druidas que terminó con su total desaparición.
Ya Julio César estableció de manera explícita la relación de los druidas con los sacrificios humanos en un pasaje de sus Comentarios a la guerra de las Galias en el que decía que «los galos sacrifican hombres o hacen voto de sacrificarlos, para lo cual se valen del ministerio de los druidas». Según César, los sacrificios humanos estaban regulados por «leyes públicas» y tenían como objetivo salvar la vida de un hombre ofrendando la de otro, con lo que se aplacaba la ira de los dioses. Normalmente, las víctimas eran delincuentes, pues estos eran «más agradables a los dioses inmortales», pero en caso de necesidad no se dudaba en sacrificar a personas inocentes.
Otros autores ofrecen una descripción detallada de esta práctica. Diodoro de Sicilia y Estrabón exponen que los sacrificios los realizaban los vates, una clase particular de adivinos, en presencia de los druidas. El ritual consistía en apuñalar a la víctima por encima del diafragma y luego observar con mucha atención cómo caía y se convul-
PLANICIE
DE GERGOVIA En el año 52 a.C., la meseta de
Gergovia, en la
región de Auvernia, fue escenario de una cruenta batalla en la que las tropas galas comandadas por Vercingetórix derrotaron a las
legiones de César.
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sionaba y cómo manaba la sangre. El vate escrutaba estos elementos y los interpretaba para realizar un vaticinio. La función del druida en esos sacrificios consistía en suplicar el favor de los dioses para que fueran propicios y aceptaran la víctima ofrecida.
Los sacrificios humanos vinculados a los druidas se convirtieron en un tópico entre los escritores grecorromanos. A mediados del siglo I a.C., Cicerón escribía que los galos mantenían aún «el monstruoso y bárbaro rito de inmolar seres humanos». En su poema épico Farsalia, Lucano, hablando de los sacerdotes galos, recordaba las «aras construidas para siniestros altares y todos los árboles purificados con sangre humana».
Cabezas cortadas
La insistencia de los autores antiguos en este aspecto de la religión de los galos suscita varios interrogantes. Uno es el de la realidad de las acusaciones. Pese a que la reiteración de estas informaciones parece darles credibilidad, la arqueología no ha podido encontrar evidencias firmes de la práctica de sacrificios humanos entre los galos, al menos en el modo en que los presentan César y otros escritores. Los sacrificios constatados más habitualmente por la arqueología son los de guerreros enemigos, vencidos o capturados en batalla. Posidonio, según Estrabón, vio con sus propios ojos cómo los guerreros galos volvían de la batalla con las cabezas de los enemigos colgadas de las crines o las colas de los caballos y cómo las embalsamaban con aceite de cedro. Esas mismas prácticas las atribuye Tácito a los germanos cuando evoca el paisaje de cabezas cortadas y cráneos clavados en los troncos de los árboles donde fue masacrado el ejército de Varo, en la batalla del bosque de Teutoburgo, acaecida en tiempos de Augusto, en 9 d.C. Sin embargo, nada relaciona estos actos con los druidas.
Por otra parte, la repulsión que manifestaban los autores romanos ante los sacrificios de los galos podría parecer una contradicción con su propio comportamiento. Las crónicas, en efecto, recogen que los romanos también
¿SACRIFICIOS HUMANOS? Diagrama del enterramiento de hombres y caballos situado en el exterior del oppidum de Gondole, próximo al punto donde
tuvo lugar la batalla
de Gergovia. Fue excavado en 2002.
RITUALES
MISTERIOSOS
L os arqueólogos han hallado indicios
de sacrificios humanos en dos yacimientos galos. Uno de ellos es Gordion, ciudad de Asia Menor conquistada por el pueblo celta de los gálatas poco después de 270 a.C. Allí se hallaron los restos de personas, quizá prisioneros de guerra, que murieron por estrangulamiento, tal vez como parte de un ritual de adivinación celta. Por otra parte, en Gondole, un oppidum galo en el centro
de Francia, se descubrieron restos
de ocho hombres
y sus caballerías.
Como los hombres
no presentaban
indicios de muerte
en combate, cabe la
posibilidad de que
fueran sacrificados
ritualmente.
GORDION Y GONDOLE
En este fantasioso grabado del siglo XIX, un destacamento de legionarios romanos se dispone a evitar que un grupo de druidas practique un sacrificio humano.
MANUEL COHEN / AURIMAGES
TIERRA DE DRUIDAS
La isla de Anglesey, en la costa de Gales, cuenta con numerosos monumentos megalíticos y fue asociada con las actividades
druídicas desde la Antigüedad. MARK SYKES / AWL IMAGES
realizaron en algunas ocasiones sacrificios humanos. Así, en 228 a.C., cuando Roma estaba amenazada por una invasión de los galos, un oráculo de los Libros Sibilinos, que se conservaban en el templo de Júpiter en el Capitolio, ordenó que en el céntrico Foro Boario fuesen enterrados vivos un galo y una gala junto con un griego y una griega. En 216 a.C. y 114 a.C. se produjeron hechos parecidos. Sin embargo, esas prácticas extraordinarias no se repitieron, y en el siglo I a.C. los romanos estaban convencidos de que los sacrificios humanos eran propios de pueblos «bárbaros» no civilizados, como lo eran a sus ojos los galos.
Es fácil ver la utilidad de una acusación de este tipo para justificar la conquista de la Galia, especialmente para legitimar la estrategia de Roma para someter a los pueblos galos, que se dirigía ante todo contra el grupo social que ejercía mayor influencia sobre la población gala, los druidas. Con la excusa de los actos aberrantes que supuestamente cometían, las autoridades romanas pusieron en marcha una política de represión sistemática contra los ritos de los druidas y su misma existencia como grupo social.
No parece que Julio César fuera el iniciador de esta represión, pues en el momento en que redactaba sus Comentarios se refería a los druidas como una realidad vigente. Las primeras referencias a la persecución se sitúan durante el reinado del emperador Augusto (27 a.C.-14 d.C.). El escritor Suetonio, en su Vida de Claudio, dice que Augusto «prohibió la religión de los druidas a los ciudadanos romanos», lo que incluía a las familias galas que habían obtenido el privilegio de la ciudadanía tras la conquista.
Las fases de la represión
Aquel fue un primer paso en la persecución. El geógrafo Estrabón, que escribió durante el reinado de Augusto, parece que se refería a esa misma prohibición cuando escribía que la costumbre de los galos de atar las cabezas de los enemigos a las colas de los caballos y los sacrificios humanos con fines de adivinación ya eran cosa del pasado: «Los romanos les hicieron terminar con esas prácticas».
La siguiente fase se daría durante el gobierno de Tiberio, entre los años 14 y 37. Plinio el Viejo afirma que fue este empe-
LA GALIA,
SOMETIDA
El reverso de este áureo, acuñado por Julio César, muestra un
trofeo levantado con armas y un carnyx, o trompeta, arrebatados
a los galos.
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J O R D A N B A N K S / F O T O T E C A 9 X 1 2
La masacre de los druidas en la isla de Anglesey en el año 60 d.C. recreada en una ilustración de la Historia de la nación británica de Hutchinson. 1920.
ALBUM
rador quien «eliminó a los druidas galos» y elogia «a los romanos por haber suprimido ritos monstruosos en los que se consideraba muy piadoso, además de muy saludable, matar a un hombre y comérselo». Como se ve, Plinio acusaba a los druidas de practicar la antropofagia, algo de dudosa verosimilitud. El geógrafo hispanorromano Pomponio Mela, fallecido en torno al año 45, también celebró el fin de los druidas. Según aseguraba, en el momento en que escribía los galos «se abstienen de sacrificios mortales», aunque en su lugar practicaban, a modo de simulacros, amputaciones de miembros. Suetonio, por su parte, atribuyó al emperador Claudio (41-54) el mérito de haber abolido «en Galia la religión de los druidas».
El resultado de la sistemática política de los romanos en su contra fue que los druidas perdieron el estatuto privilegiado del que habían disfrutado en sus comunidades hasta la conquista romana. Desde entonces, los sacerdotes que siguieron cultivando su saber ancestral debieron hacerlo en la clandestinidad. Algunos quizá trataron de rebelarse contra el dominio romano. En ese sentido se ha interpretado la rebelión de los eduos en el año 21, liderada por Julio Sacroviro, nombre que parece indicar su condición de sacerdote. Otros soñaban con un próximo fin del poder de Roma, como ciertos druidas de los que hablaba Táctico, que al enterarse del pavoroso incendio de la Urbe en el año 64, bajo el reinado de Nerón, vaticinaron que se trataba de un «indicio de la cólera celeste y un presagio de que la soberanía del mundo iba a pasar a las naciones transalpinas». Pero su vaticinio no se cumplió y los druidas desaparecieron mucho antes de que el Im-
perio romano llegara a su fin.
ENSAYO
El mundo de los druidas
J. M. Aldhouse Green. Akal, Madrid, 2010. Los druidas
C. J. Guyonvarc’h y F. Le Roux. Abada, Madrid, 2009.
Celtas. Guerreros, artistas y druidas Gonzalo Ruiz Zapatero.
Pinolia, Madrid, 2023.
Para
saber más
LOS DRUIDAS DE BRITANIA
D urante la conquista romana de
Britania, iniciada en el año 40, se produjo un episodio en el que los druidas aparecen liderando la resistencia de los celtas contra la invasión. En el año 60, el gobernador romano Suetonio Paulino decidió someter la isla de Anglesey, al norte de Gales. Tácito cuenta que al acercarse a las costas vio un ejército numeroso y bien armado, con mujeres que corrían blandiendo antorchas y, a su alrededor, druidas que «pronunciaban imprecaciones terribles con las manos alzadas al cielo». Tras un momento de temor, los soldados romanos se abalanzaron sobre los celtas y los derrotaron. A continuación, los romanos se aplicaron a destruir el poder de los druidas, talando «los bosques consagrados a feroces supersticiones. En efecto –añadía Tácito–, [los druidas] contaban entre sus ritos el de honrar los altares con sangre de cautivos y el de consultar a los dioses en las entrañas humanas».
CONQUISTA DE ANGLESEY El Muro de Adriano, levantado en el siglo II d.C., era la frontera del Imperio en Gran
Bretaña. En la imagen, restos de la muralla y
de uno de los fuertes que la protegían.
Julio César. Escultura realizada por Nicolas Coustou. Siglo XVII. Museo del Louvre, París. A la derecha, litografía
del hombre de mimbre de La hi s t or i a l as naci ones .
TERRORÍFICO HOMBRE
DE MIMBRE
arios autores antiguos se refieren a la costumbre de los galos de sacrificar a malhechores presos para obtener la gracia de los dioses. Esas fuentes mencionan diversos métodos de ejecución. Estrabón asegura que los condenados morían asaeteados o crucificados. Diodoro de Sicilia anota que se los encarcelaba durante cinco años antes de «empalarlos en honor a los dioses» y consagrarlos en piras. Julio César, por su parte, explicaba que los galos construían una especie de ídolos antropomorfos de mimbre en cuyo interior se encerraba a las víctimas para después prenderles fuego.
«Forman con mimbres entretejidos ídolos colosales, cuyos huecos llenan de hombres vivos, y pegando fuego a los mimbres, rodeados aquellos de las llamas rinden el alma. En su estimación los sacrificios de ladrones, salteadores y otros delincuentes son los más gratos a los dioses, si bien a falta de esos no reparan en sacrificar a los inocentes».
julio césar, COMENTARIOS A LA GUERRA DE LAS GALIAS, libro VI, cap. 16.
A L B U M
UNA FANTASÍA MODERNA Es difícil saber a qué se refería exactamente Julio César al hablar de los «ídolos de mimbre» de los galos. La imagen junto a estas líneas, ilustración de un libro del siglo XIX que deriva en último término de un grabado del siglo XVII, ofrece una recreación totalmente fantasiosa, en la que se incluye incluso a un druida prendiendo fuego al ídolo. Una estructura de grandes dimensiones y hecha solo de mimbre no se sostendría cuando empezara a arder y no podría mantener
atrapadas a las víctimas en su interior.
B R I D G E M A N / A C I
KRISTIN ILVES Y VERÓNICA WALKER VADILLO UNIVERSIDAD DE HELSINKI
Los vikingos organizaban en honor de sus difuntos espectaculares funerales en los que celebraban
banquetes y realizaban sacrificios antes de depositar l os cuer pos baj o un t úmul o dent r o un bar co FUNERALES VIKINGOS
EL DESCANSO DE LOS HÉROES
PIEDRA RÚNICA DE ANUNDSHÖG
«Folkvid levantó todas estas piedras en honor de su hijo Heden, el hermano de Anund. Vred talló las runas». Así reza el texto rúnico de esta piedra que se erige junto a un montículo funerario atribuido al rey Anund,
en Västmanland, Suecia. ROBERT CLARK / NG IMAGE COLLECTION
A pesar de la considerable presen-
cia de los vikingos en la cultura popular de nuestra época, hay aspectos de su cultura que aún conocemos muy poco. La muerte es, quizás, el más impactante de ellos. Los vikingos concebían la otra vida de diversas formas. Algunos muertos se convertían en moradores de mundos espirituales como el Valhalla o «Salón de los caídos», donde los guerreros luchaban y asistían a festines interminables mientras esperaban que el dios Odín los llamase al combate. Otros residían en el Fólkvangr, «el campo del ejército», regido por la diosa Freyja, o bien en Hel, un reino subterráneo de frío eterno gobernado por la diosa del mismo nombre. Por otra parte, según algunas tradiciones existían montículos o montañas concretas que servían de lugar de reposo de los ancestros de una familia.
Por otra parte, esos mundos de ultratumba no siempre eran el punto final de la existencia que seguía a la muerte, puesto que los vikingos creían en una forma de resurrección: la de los difuntos que renacían en el cuerpo de un descendiente. En todo caso, de lo que no cabe duda es de que los vikingos mostraron una preocupación constante por el tránsito exitoso entre esta vida y la siguiente.
Múltiples prácticas funerarias Los vikingos elaboraron una serie de ritos funerarios complejos y muy variados en torno a esas creencias sobre el más allá. Los yacimientos arqueológicos de la era vikinga ofrecen muchos indicios –que los especialistas no han llegado a descifrar por completo– para reconstruir las diferentes formas de enterramiento que se pusieron en práctica.
En una visión de conjunto, el rasgo más notable de los ritos fúnebres vikingos es su gran diversidad. La información arqueológica indica que los vikingos enterraban o incineraban a sus muertos, pero cabe pensar que existieron también otros métodos que no han dejado una huella arqueológica, como esparcir las cenizas del difunto o echar el cadáver a las aguas.
CRONOLOGÍA
TUMBAS DE LOS
VIKINGOS
LINDHOLM HOJE
Situado al norte de Dinamarca, este cementerio contiene unos 700 enterramientos de la época vikinga y de los dos siglos anteriores. Algunas de las tumbas están señaladas por piedras
que dibujan la silueta de un barco. HEINER MÜLLER-ELSNER / LAIF / CORDON PRESS
B R I D G E M A N / A C I
Siglo V
Se crea el cementerio de Lindholm Hoje, en Dinamarca. Su parte norte contiene tumbas de la era vikinga.
Empuñadura de una espada vikinga de hierro, del siglo IX, descubierta en Hedeby, Dinamarca.
834
Tiene lugar el entierro del barco de Oseberg, en Suecia, hecho en madera de roble y que contiene un completo ajuar funerario.
650-770
En la actual Estonia se entierran en dos barcos, conocidos como Salme I y Salme II, 40 guerreros que murieron en combate.
Siglo IX
En Gokstad (Noruega) se entierra a un hombre de entre 40 y 50 años en un barco funerario de 24 m de eslora y 5 de manga.
850-999
En Noruega se utiliza el cementerio vikingo de Borre, formado por grandes montículos funerarios de hasta 6 m de altura.
1000-1050 En Lindholm Hoje, los vikingos se hacen enterrar en tumbas rodeadas de piedras que reproducen la forma de un barco.
Un elemento característico de los enterramientos vikingos son los montículos que se elevaban sobre los lugares donde se realizaba la cremación del difunto. Estos montículos podían ser de gran tamaño –los denominados «montículos reales»– o bien apenas se distinguían del terreno. Se presentaban tanto de forma aislada como en grupos. A veces carecían de indicadores que marcaran su presencia, mientras que en otros casos se señalaban con piedras erectas o se rodeaban con círculos de piedras. Los muertos eran enterrados junto con objetos y prendas personales, herramientas, armas, animales sacrificados, comida y bebida, aunque la disposición de estos elementos no se repite en prácticamente ninguna tumba.
Barcos funerarios
El modo de enterramiento que hoy se considera más emblemático de la cultura vikinga es el de los barcos funerarios. No era el más frecuente, aunque sí se dio de forma reiterada a lo largo de toda la historia vikinga. Los arqueólogos han podido documentar que este tipo de enterramiento comportaba rituales muy elaborados, que probablemente duraban varios días e incluso se prolongaban durante años. En estas ceremonias se incluían el consumo de cantidades ingentes de alcohol, música, la matanza de animales y, en algunos casos, incluso violaciones y sacrificios de esclavos.
Los barcos funerarios eran embarcaciones de todo tipo y tamaño, que en ocasiones quedaban enterradas bajo montículos. En algunos casos se indicaba su presencia colocando madera de barco en la tumba o varias piedras que formaban el contorno de una embarcación. En el interior se depositaba el mismo tipo de objetos que en los montículos: pertenencias personales, animales descuartizados y reensamblados de varias maneras y comida. Los cuerpos también se disponían en distintas posturas: sentados, tumbados sobre un costado o incluso colocados como si manejasen el timón de un barco.
Uno de los barcos funerarios vikingos más impactantes que han hallado los arqueólogos es el de Oseberg, en Noruega. Enterrado en el año 834 d.C. bajo un montículo, contenía los restos de dos mujeres sepultadas con a cremación del cuerpo era una práctica funeraria muy común durante la época vikinga. La operación requiere altas temperaturas, por lo que construir una pira funeraria del tamaño apropiado era una habilidad muy importante. Quizás el propio fuego pudo haber sido el elemento central de todo el ritual: la liberación violenta de la energía era importante no solo para liberar el alma del difunto, sino que también formaba parte del proceso de luto. A menudo, aunque no siempre, la cremación se realizaba en el lugar donde se erigía la estructura de la tumba o en algún sitio cercano. Los túmulos también tenían un papel importante no solo como monumentos para recordar al difunto, sino tam-
bién como elementos legales del paisaje para marcar l a propi edad de un terreno.
UNA PIRA
FUNER ARIA TRAVESÍA AL MÁS ALLÁ
Ceremonia de cremación de una mujer vikinga. Ilustración
por Ragnar L. Borsheim. RAGNAR L. BORSHEIM, ARKIKON
suntuosos ajuares, así como un gran número de animales sacrificados: un mínimo de diez caballos y tres perros decapitados, con la cabeza de un buey colocada sobre un lecho. En el exterior había más animales sacrificados.
Una historia para cada difunto Las tradiciones funerarias vikingas han despertado mucha atención en la arqueología, en gran medida por lo llamativos que resultan los montículos y los barcos funerarios. Pero comprender el significado de esas tradiciones funerarias constituye un desafío para los estudiosos. A partir de análisis recientes basados en la tradición literaria escandinava, datos etnohistóricos y pruebas arqueológicas, el arqueólogo Neil Price ha propuesto una interpretación original que busca explicar la gran variedad de usos funerarios vikingos, el hecho de que prácticamente no haya dos tumbas iguales.
Según Price, esta diversidad se puede atribuir a que en los funerales vikingos se representaban historias relacionadas con cada persona fallecida. La literatura de los países nórdicos durante la Edad Media –con sus sagas, la poesía escáldica y la Edda poética, textos todos ellos basados en la historia oral– muestra que los vikingos eran excelentes narradores. A partir de esta familiaridad con el arte narrativo, es posible que los vikingos individualizaran cada enterramiento para recordar o evocar historias importantes del fallecido. Algunos elementos del ajuar funerario permiten sostener esta tesis. Por ejemplo, las piezas de un juego de mesa semejante al ajedrez encontradas a menudo en los barcos funerarios podrían simbolizar la habilidad estratégica del difunto, ya que esos juegos solían ser metáforas de contiendas bélicas. Así pues, aunque existe una tendencia general en los enterramientos, cada uno de ellos se convierte en un evento único destinado a honrar al muerto.
Los vikingos quizá
contaban historias sobre la vida de los difuntos
a través de sus entierros
ESTELAS DE GOTLAND En la isla sueca de Gotland se desarrolló una tradición de piedras pintadas, situadas a menudo cerca de tumbas, que solían representar barcos con velas. Bajo estas líneas, estela en el Museo al Aire Libre de Bunge, y a la derecha, parte superior de otra
estela procedente de Gotland. IZQUIERDA: ALBUM. DERECHA: SCALA, FIRENZE
Una tumba vikinga hallada en años recientes en la costa de Estonia ha aportado muchos datos nuevos a lo que sabíamos sobre los funerales vikingos. El yacimiento es también la prueba arqueológica más antigua de una banda de guerreros vikingos que actuaba lejos de su patria, anterior al primer ataque de los vikingos contra el noreste de Inglaterra, el famoso asalto a la isla de Lindisfarne en 793.
Los barcos de Saaremaa
En algún momento entre los años 650 y 770, una banda de guerreros de la región de Mälaren, en el centro de Suecia, emprendió una expedición por el mar Báltico. Su viaje terminó en las costas de la isla de Saaremaa, situada en un estrecho importante para las rutas marítimas. Nunca sabremos con exactitud qué sucedió allí, ni si la expedición fue una campaña militar o bien una misión diplomática. Lo único claro es que en la isla debió de producirse un enfrentamiento sangriento en el que perdieron la vida muchos vikingos. Luego los supervivientes arrastraron dos barcos un centenar de metros hacia el interior de la isla, en el término del actual pueblo de Salme, y los enterraron a una distancia de unos 40 metros entre sí, con los cuerpos de varias decenas de guerreros en su interior.
Aunque la madera de los barcos ha desaparecido, la huella que dejaron sobre el terreno y los remaches de hierro usados en la estructura permiten conocer las características de las embarcaciones. Ambos barcos eran de casco trincado, es decir, construido con tablas que se superponen unas a otras. El Salme I, como se ha denominado el primero de estos navíos, tenía 11,5 metros de longitud y llevaba seis pares de remos. Por su parte, el barco de mayor tamaño, el Salme II, tenía 17,5 metros de largo y estaba equipado para navegar a remo y a vela, lo que lo convierte en la primera evidencia arqueológica de un velero en el Báltico. Se encontró amarrado a un bloque de piedra en tierra, un acto simbólico que «anclaba» el navío y que también está documentado en el barco de Oseberg. En el yacimiento se encontraron muchas puntas de flecha, algunas de las cuales probablemente quedaron clavadas en la madera de la embarcación de mayor tamaño durante la batalla.
EL BARCO DE GOKSTAD Este navío de madera, de 24 metros de eslora y 5 de manga, data de finales del siglo IX y fue descubierto en 1880 en la granja de Gokstad, en Noruega. Aunque fue construido para navegar, en su interior se halló el cuerpo de un hombre sobre un lecho. Se ha especulado con que puede ser el legendario rey Olaf Geirstad-Alf.
Museo de Barcos Vikingos, Oslo. PAOLO KOCH / GETTY IMAGES
En el interior de los barcos fueron depositados al menos 41 individuos, en su mayoría varones jóvenes y corpulentos, con una media de 1,75 metros de altura. Incluso se ha podido determinar que cuatro esqueletos contiguos eran de cuatro hermanos. Los cuerpos mostraban indicios de heridas por armas cortantes, lo que sugiere que murieron de manera violenta en un conflicto armado.
Los muertos fueron enterrados siguiendo las costumbres funerarias de su patria sueca, con un grado notable de formalidad que indicaba que, a pesar de su muerte violenta, los vikingos pudieron enterrar a sus caídos según sus costumbres y sin temor a que los enemigos saqueasen los ajuares funerarios. En el Salme I se hallaron los restos de siete hombres, probablemente colocados en posición sentada. Detrás del mástil del Salme II se descubrieron los restos de 34 individuos, apilados en cuatro capas, algunas separadas entre sí por hasta 30 centímetros de arena.
Espadas y sacrificios
Los cuerpos fueron colocados con esmero dentro de los barcos, cubiertos por grandes escudos redondos de madera y tela, probablemente de la vela. Junto a ellos se depositaron sus espadas, algunas de las cuales están dobladas ritualmente. Los difuntos estaban acompañados por ricos ajuares funerarios, de características principalmente escandinavas. Entre las piezas que los componían había peines de asta de ciervo ornamentados, candados, molejones, abalorios, colgantes de caninos de oso, peronés y puntas de flecha. Se han hallado asimismo restos óseos de diversos animales que se sacrificaron durante el funeral, como ovejas, cerdos, vacas, caballos y varios perros. Uno de estos estaba decapitado, mientras que otro había sido cortado por la mitad.
En los barcos de Salme también se han encontrado, esparcidas entre los cuerpos, más de trescientas piezas de un juego de estrategia
Los guerreros enterrados en los barcos de Salme fueron dispuestos con esmero en los
barcos, con suntuosos ajuares J Ü R I P E E T S / S A A R E M A A M U S E U M
C A R T O G R A F Í A : E O S G I S . C O M
n 2008, unos obreros que excavaban zanjas para cables eléctricos en la isla estonia de Saaremaa encontraron huesos humanos y extraños objetos. Inicialmente se pensó que aquellos correspondían a un soldado muerto durante la segunda guerra mundial, pero, tras llegar al lugar, la arqueóloga Marge Konsa comprendió que eran restos mucho más antiguos, de época vikinga. Una prospección más profunda reveló los restos de un navío. Dos años más tarde, el arqueólogo Jüri Peets localizó, a
unos metros de distancia, el segundo navío viki ngo l egado a Estoni a hace unos 1. 300 años.
LOS BARCOS VIKINGOS DE
SAAREMAA
Localización de algunos barcos funerarios vikingos.
A J U A R F U N E R A R I O
Oseberg
Gokstad
Jelling
Birka
Salme
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LAGO PEIPUS
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GOLFO DE FINLA NDIA
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L E T O N ES K U R IA NO S L IV IA N OS E S T ON IOS
S U E C O S
F IN L A N DE SES
S A A M
I S
M A I L I R O I O / S A A R E M A A M U S E U M
FOTOS: VALMAR VOOLAID / SAAREMAA MUSEM
En los barcos de Salme había peines de asta de ciervo como estos.
Piezas de un juego de mesa vikingo y un dado de juego (se descubrieron seis).
Empuñaduras de algunas de las más de 40 espadas halladas en ambos navíos.
En esta fotografía del Salme II se ve, a la derecha, la huella del casco, y a la
izquierda, los esqueletos de los guerreros
vikingos, apilados en la parte trasera.
Los restos del Salme I, tal como fueron descubiertos. En su interior se hallaron los restos de siete personas.
llamado hnefatafl,
parecido al ajedrez.
Las piezas están hechas
con barba de ballena y marfil de morsa. Una de ellas resulta especialmente interesante. Se encontró en el Salme II, junto a uno de los esqueletos más engalanados, situada en el interior de su boca o cerca de ella. La figura representa al «rey» en el hnefatafl, un gesto que se considera deliberado y al que cabe atribuir un significado claro: enfatizar el estatus elevado de ese individuo en relación con el resto del grupo.
Estudios en curso
El juego vikingo del hnefatafl destaca por sus connotaciones militares: enfrenta a dos fuerzas de número desigual sobre un tablero cuadriculado y el objetivo es que el jugador a cargo de la fuerza menor, formada por el rey y su séquito, y situada en el centro del tablero, lleve su rey hasta el borde sin que la fuerza mayor que los rodea lo capture. En este sentido se ha sugerido que la pieza del «rey» encontrada en el enterramiento del Salme II puede simbolizar las desastrosas consecuencias del fracaso en cuestiones estratégicas y la guerra.
Entre los miles de tumbas documentadas del período vikingo, los barcos de Salme destacan por la información que aportan sobre las circunstancias que llevaron a realizar ese enterramiento colectivo y el cuidadoso protocolo que se aplicó. Otros enterramientos pueden contener igualmente historias materiales de los cuerpos que albergan. Los arqueólogos afrontan la complicada tarea de interpretar esas historias complejas, arrojando luz sobre vidas olvidadas mucho
tiempo atrás.
Pendiente de oro, con una decoración en espiral muy elaborada, descubierto en la
isla de Gotland, en Suecia.
R . C L A R K / N G I M A G E C O L L E C T I O N
ENSAYO
Vikingos. La historia definitiva de los pueblos del norte
Neil Price.
Ático de los Libros, Barcelona, 2020. Mitología nórdica
Enrique Bernárdez.
Alianza, Madrid, 2017.
Para saber más
LA ISLA DE SAAREMAA La mayor isla de Estonia está habitada desde hace por lo menos 5.000 años. Según las sagas vikingas, sus habitantes, llamados osilianos, tuvieron duros enfrentamientos con los hombres del norte. Al parecer, los osilianos también devastaron el sur de la actual Suecia. En la imagen, playa
rocosa en la isla de Saaremaa. ACI
a ilustración de esta página recrea un enterramiento en barco característico de los vikingos, el del yacimiento de Oseberg, en Noruega. La nave ha sido «amarrada» con una cuerda atada a una piedra 1, un acto simbólico con el que se anclaba el barco. Los allegados de los difuntos conducen al barco varios caballos 2 –en el yacimiento se encontraron restos de diez– y perros 3 –se encontraron cuatro–, para ser sacrificados y decapitados 4 con el objetivo de liberar el alma del difunto. Los restos de los animales se colocaron en el interior del navío, junto con los cadáveres de una mujer de alto rango 5 y de una acompañante, otra mujer, y un rico ajuar 6. El barco quedó cubierto por un túmulo 7 , aunque se discute si este se construyó antes o después de realizar las ceremonias fúnebres.
Enterramiento del barco vikingo de Oseberg. Ilustración por Ragnar L. Borsheim.
2
3
7
PREPARACIÓN DE
UN LARGO VIAJE
TALLA DE MADERA En ella se representó una escena mitológica en la que aparece Loki, dios del engaño
y el caos.
I L U S T R A C I Ó N : R A G N A R L . B O R S H E I M , A R K I K O N . T A L L A Y P R O A : G E T T Y I M A G E S . C A R R O
Y L E C H O : A L A M Y / A C I . T R I N E O : U N I V E R S I T Y O F O S L O
1
4
5
6
PROA
La proa del barco, en madera de roble, está rematada en la forma de una serpiente en espiral.
CARRO
Este carro que era tirado por caballos es el único de
la época vikinga que ha llegado completo hasta la actualidad.
TRINEOS
En la tumba se
hallaron cuatro trineos finamente tallados que servirían para viajar por tierra y acampar.
LECHO FUNERARIO Hecho de madera, mide 1,65 m y tiene postes cabeceros en forma de cabezas estilizadas de animales.
Las mujeres soldado del antiguo Benín
AMAZONAS DE
En el siglo XIX, el reino de Dahomey se hizo famoso por su regimiento de mujeres guerreras entrenadas para matar. Las agojie lucharon en primera línea contra las tropas francesas que conquistaron el país JOAN RIERA BALADAS ANTROPÓLOGO
B I B L I O T E C A A M B R O S I A N A / S C A L A , F I R E N Z E
DAHOMEY
LA GUARDIA
PERSONAL DEL REY El rey Toffa, vecino del reino de
Dahomey, posa con mujeres armadas de su corte. Grabado realizado a partir de una fotografía, aparecido en la
revista L’Illustration, en 1892.
A mediados del siglo XIX, los
viajeros europeos que se aventuraban por el África occidental llegaban a un país situado en el golfo de Guinea, en territorio del actual Benín, llamado entonces Dahomey. Era un reino poderoso, en constante pugna con sus vecinos y celoso de su independencia frente a las ambiciones de los Estados europeos. Pero lo que más llamaba la atención de los visitantes era la existencia de regimientos militares íntegramente formados por mujeres. El inglés Richard Burton, en la crónica de su estancia en Dahomey en 1863, explicó cómo estas mujeres soldado guardaban el palacio del rey y participaban en primera línea en las incursiones contra los reinos vecinos. Burton las describía como mujeres muy corpulentas y musculosas, que tan solo se distinguían de los hombres por el pecho. Como otros viajeros antes que él, las llamó amazonas, identificándolas con su equivalente en la antigua Grecia. Pero mientras que las amazonas de la Antigüedad fueron esencialmente un mito literario, las guerreras de Dahomey existieron realmente. En Dahomey eran llamadas agojie, «las esposas del rey», o mino, «nuestras madres».
La reina Hangbé
Aunque algunas fuentes atribuyen la creación del regimiento de las amazonas al rey Aho Houegbadja, a finales del siglo XVII, hoy se señala que la primera en rodearse de una guardia personal femenina fue la reina Tassi Hangbé (1708-1711), que ocupó el trono de Dahomey tras la muerte repentina de su hermano gemelo Akaba. Con todo, los primeros testimonios documentales de la existencia de un cuerpo de mujeres armadas corresponden a un sucesor de Hangbé, el rey Agaja (1718-1740), quien en una carta al rey de Gran Bretaña, Jorge I, se refería a ciertos «guardianes y sus asistentes, que son siempre una clase robusta de mujeres esclavas». Por entonces, las mujeres eran un cuerpo de guardianes del palacio real. ÁFRICA
SÍMBOLO
NACIONAL Las amazonas forman parte de la identidad nacional del actual Benín. Abajo, estatua de 30 m de altura que representa a una amazona
en Cotonou.
A L A M Y / A C I
G E T T Y I M A G E S
G E T T Y I M A G E S
Mapa del golfo de Guinea a finales del siglo XIX, con las posesiones francesas en azul, entre ellas Dahomey, las británicas en rojo y las alemanas en amarillo.
ÁFRICA
PLAYA DE OUIDAH
Desde 1650, la Compañía Real Africana utilizó Ouidah para expedir a tierras americanas a miles de africanos capturados como esclavos. En 1727, Dahomey conquistó el reino de Ouidah.
Siglo XVIII Primeras referencias a la existencia de una guardia personal de los reyes de
Dahomey integrada exclusivamente por mujeres.
1818-1858
Durante el reinado de Ghezo, el cuerpo de amazonas se integra en el ejército de Dahomey y alcanza, según algunos, los 6.000 efectivos.
1858-1889 El rey Glelé de Dahomey sufre la creciente presión de británicos,
franceses y, desde 1884, los alemanes instalados en Togo.
1892
Segunda guerra franco-dahomeana. Francia completa la conquista y anexión del reino de Dahomey y establece un
protectorado.
1960
La República de
Dahomey se convierte en un Estado
independiente. En 1975 cambia su nombre por el de República de Benín.
El reino de Dahomey había nacido a principios del siglo XVII, en un contexto marcado por el auge del comercio de esclavos africanos. Desde finales del siglo XV, traficantes de diversas nacionalidades europeas llegaron a las costas del golfo de Guinea, donde se instalaron en bases en las que reunían esclavos africanos que luego se enviaban a América para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar o de algodón. Una de las bases costeras más importantes en este comercio fue Ouidah, la capital de un reino que a principios del siglo XVIII fue anexionado por el rey de Dahomey, Agaja.
Este monarca logró controlar una gran parte del comercio de esclavos enviados de las costas guineanas al Nuevo Mundo. Con los ingresos de este tráfico, los reyes de Dahomey crearon un ejército permanente (algo inusual en el África negra) con el que libraron continuas guerras contra diferentes zonas tribales de la región, apresando a los vencidos y vendiéndolos masivamente en los puertos esclavistas. Uno de los instrumentos de esta política militarista de los reyes de Dahomey fueron los regimientos de amazonas.
El cuerpo femenino del ejército dahomeano se consolidó y expandió durante la primera mitad del siglo XIX, debido a la pérdida de muchos hombres por las guerras y el comercio de esclavos. Durante el reinado de Ghezo (1818-1858), el cuerpo militar de las agojie pasó de ser una pequeña guardia ceremonial a un regimiento estructurado, que pudo alcanzar los 6.000 efectivos en la década de 1840. Las agojie intervinieron en los enfrentamientos de Dahomey contra los yorubas del Imperio de Oyo (la actual Nigeria) en la década de 1830. En 1850, en una incursión contra Atakpamé, un centro comercial al norte de Dahomey con población yoruba y mahi, fueron ellas quienes «salvaron la guerra» después de que sus correligionarios masculinos huyeran. Capturaron a 350 prisioneros, vendidos luego como esclavos, y trajeron consigo a Abomey 32 cabezas.
Un aspecto feroz
El proceso de selección de las agojie seguía normas bien definidas. Una vez cada tres años, un oficial, kpakpa, recorría el reino para seleccionar a las jóvenes más aptas para formar parte del regimiento. Según el enviado francés Auguste Bouet, que visitó Dahomey en 1851, «los jefes y habitantes ricos se sienten honrados por regalar al rey sus hijas de 8 o 10 años». También eran reclutadas a la fuerza doncellas o mujeres casadas que hubieran cometido alguna falta. Asimismo,
UNIFORME SINGULAR
Seh-Dong-Hong- Beh, líder agojie del siglo XIX, vestida con el uniforme de rayas típico del regimiento, sosteniendo la cabeza de un
enemigo.
X A V I E R D E S M I E R / G E T T Y I M A G E S
R M N G R A N D P A L A I S
A L B U M
Amuleto infantil con forma de grilletes de esclavo para proteger a los bebés de una muerte prematura.
una gran proporción de las guerreras eran niñas descendientes de los esclavos del rey, así como mujeres capturadas en redadas.
Tras un duro entrenamiento, las mujeres eran nombradas soldados u oficiales según la clase social a la que pertenecía su familia de origen. Según la descripción de un británico a mediados del siglo XIX, las agojie vestían túnicas de algodón de rayas azules y blancas, sin mangas, bajo las cuales llevaban unos pantalones que les llegaban algo por debajo de las rodillas. Para protegerse de sus enemigos llevaban en sus cinturones gran cantidad de adornos y amuletos. Iban armadas con garrotes, cuchillos, lanzas y diversos tipos de armas de fuego, entre ellas mosquetes de chispa, carabinas y trabucos, que compraban
RUINAS REALES
Muro original de uno de los palacios reales de Abomey. Desde el siglo XVII, los reyes de Dahomey levantaron su palacio de barro dentro de un recinto de 40 hectáreas en la capital del reino.
EL REY GHEZO solía organizar desfiles militares de su cuerpo de amazonas para impresionar a los visitantes europeos. Varios de ellos recogieron el efecto que les causaron unas marchas en las que, según el inglés Forbes, «en todo se veía orden y disciplina […], ninguna revista podría haber ido mejor. No hubo ningún retraso, ningún accidente», y añadía: «El rey está con razón orgulloso de las guardias femeninas». El francés Édouard Foà, por su parte, ensalzaba las «maniobras admirables» de las agojie. En estos desfiles, las amazonas demostraban su vigor físico, por ejemplo haciendo carreras con los fusiles al hombro. Igualmente, ejecutaban danzas guerreras en las que
blandían sus armas, desde mosquetes hasta espadas y hachas, a la vez que daban «violentos saltos».
DISCIPLINADAS Y EN PERFECTA FORMA
a comerciantes europeos. Pero su arma más temida era una espada parecida a un machete de un metro de largo, tan afilada que una guerrera que la empuñara a dos manos podía decapitar a un hombre de un solo tajo.
Las agojie se organizaban según cuerpos y categorías comparables con los de los ejércitos europeos. Había tres cuerpos principales. Uno era una tropa de infantería armada con fusiles, arcos o los machetes anteriormente mencionados. El segundo cuerpo estaba especializado en artillería, mientras que el cuerpo de las cazadoras actuaba a modo de comando cuando empezaba la batalla.
Las agojie estaban orgullosas de ser vistas no como guerreras, sino como hombres. Se decía que una guerrera agojie afirmó: «Como el herrero toma una barra de hierro y por el fuego cambia su forma, así hemos cambiado nuestra naturaleza. Ya no somos mujeres, somos hombres». Pese a ello, su feminidad era una parte importante de su estatus en la sociedad de Dahomey. Aparte del rey y sus eunucos, solo las mujeres podían cruzar los muros del recinto real en la capital, Abomey. Se consideraba que todas las agojie estaban casadas con el rey, aunque ese honor era puramente nominal, dado que estaban destinadas a permanecer célibes. Recibían comida, alcohol, tabaco y esclavos (hasta 50 cada una). A cambio, debían hacer voto de virginidad y celibato mientras durara su servicio militar.
El final de un reino
Además del entrenamiento militar, las agojie practicaban el baile, el canto y la música, habilidades consideradas importantes para ellas. Estaba prohibido tocarlas, y cuando salían de los terrenos del palacio, una doncella caminaba delante de ellas tocando una campana, con lo que advertía a todos de que se quedaran atrás y miraran en otra dirección.
El año 1884 fue el principio del fin para muchas sociedades africanas que, como el reino de Dahomey, se habían salvado hasta entonces del expansionismo colonial europeo. Aquel año, la conferencia de Berlín abrió las puertas al reparto y la conquista militar de África. El ejército de Dahomey,
LAS ÚLTIMAS GUERRERAS
Después de las guerras contra Francia, el cuerpo de amazonas fue desmantelado. La fotografía, de 1890, muestra a un grupo de amazonas de la corte de Behanzin, el último rey de Dahomey.
EXPOLIO Y
RESTITUCIÓN
Túnica y pantalones de una amazona de Dahomey. Este uniforme forma parte de los objetos y obras de arte
expoliados tras las guerras francodahomeanas y que en 2021 fueron restituidos a Benín. Palacio presidencial, Cotonou.
Aparte del rey y sus eunucos, solo las mujeres podían cruzar los muros del recinto real; se consideraba que todas las agojie estaban casadas con el monarca
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G E T T Y I M A G E S
con su temido regimiento de amazonas, era probablemente uno de los mejor dotados al sur del Sahara, pero ¿podría proteger a su rey, su pueblo y su territorio frente a la maquinaria bélica de una Europa industrial y supremacista?
Francia fue la potencia que puso sus ojos sobre el territorio de Dahomey. En 1890, los franceses desencadenaron la primera guerra franco-dahomeana, en respuesta a las incursiones contra sus posesiones ordenadas por el nuevo rey de Dahomey, Behanzin. En realidad, la intención de los franceses era anexionarse esta parte de África antes de que lo hiciesen los británicos desde la ve-
cina colonia de Nigeria o los alemanes desde Togo. Tras varios choques sangrientos,
DECAPITAR A UN
HOMBRE SIN PESTAÑEAR
DIVERSOS TESTIMONIOS europeos concuerdan en que las amazonas actuaban como verdugos en la ejecución de prisioneros de guerra o en sacrificios rituales. En 1889, un funcionario colonial francés, Jean Bayol, presenció cómo una adolescente «que aún no había matado a nadie» se encargaba de una de tales ejecuciones. La muchacha «caminó con confianza hacia un prisionero atado de pies y manos, blandió con ambas manos su espada tres veces y luego cortó con calma el último trozo de carne que conectaba la cabeza con el tronco». Bayol agrega un dato siniestro: «Luego limpió la sangre de su arma y se la tragó», tal vez una exageración para reforzar la imagen de Dahomey como una tierra indómita. La misma joven, llamada Nansica, murió poco después luchando contra los franceses.
ENSAYO
Rumbo a Benín
Joan Riera Baladas.
Editorial Laertes, Barcelona, 2011. Amazons of Black Sparta Stanley B. Alpern.
New York University Press, 2011.
Para saber más
Francia obtuvo el control del puerto de Cotonou además de consolidar su protectorado sobre dos territorios vecinos de Dahomey.
El enfrentamiento decisivo se produjo en 1892, en la segunda guerra franco-dahomeana, cuando Francia quiso completar su conquista y anexionarse enteramente Dahomey. El objetivo de esta nueva operación militar era desalojar de una vez por todas al rey Behanzin, que se aferraba a la independencia de su bastión y había frustrado las ambiciones de las autoridades coloniales durante dos años.
En mayo de 1892, el coronel Alfred Dodds se puso al frente de las tropas francesas y partió en dirección a Abomey, capital del reino. Lo que debería haber sido una campaña fácil se convirtió rápidamente en una pesadilla. El progreso era lento y las tropas eran acosadas diariamente por ataques guerrilleros. El 19 de septiembre de 1892, cuando los soldados se encontraban a unos 50 kilómetros de Abomey, su camino fue repentinamente bloqueado por un enorme ejército mandado en persona por Behanzin y equipado con rifles Winchester y armas afiladas. Los guerreros lanzaron sucesivos asaltos contra los franceses, pero tuvieron que retirarse tras sufrir cuantiosas bajas. En las semanas siguientes, los dahomeanos siguieron haciendo ataques desesperados, todos repelidos por las tropas coloniales galas, hasta llegar al enfrentamiento decisivo que tuvo lugar en Cana el 4 de noviembre, «el día más mortífero de esta guerra», en palabras del propio Dodds. El ejército dahomeano quedó diezmado y Behanzin, que trató de mantener viva la llama de la resistencia, terminó por rendirse a los franceses en 1894, y fue deportado a la lejana isla de Martinica, en el Caribe, a 7.000 kilómetros de su país. Durante los siguientes 66 años, Dahomey sería un protectorado francés.
Las amazonas tuvieron un gran protagonismo en las dos guerras franco-dahomeanas. Aunque solo representaban un tercio del total de los efectivos de Behanzin, eran consideradas la élite del ejército de Dahomey. Desafiando la superioridad del fuego francés, las agojie avanzaban ocultándose entre la hierba alta para hacer descargas de fusilería con una técnica muy eficaz. «Saben ejecutar con método una serie de disparos en hilera como antaño nuestros granaderos en los antiguos regimientos de línea», escribió un combatiente francés.
El fin de un mito
Buscaban igualmente el combate cuerpo a cuerpo, en el que sobresalían. El oficial francés E. Nuëlito, en su crónica de la guerra, explica cómo un capitán francés se arrojó revólver en mano a la lucha: «Se desencadenó un cuerpo a cuerpo terrible; las amazonas, siempre avanzando, proferían sus gritos de guerra e iban a morir a los pies de nuestros hombres». «Estas amazonas son prodigios de valor, vienen a ser asesinadas a 30 metros de nuestros puestos», escribió el capitán Jouvelet en sus memorias. Por su parte, el marino Morienval testimonió: «Se arrojan contra nuestras bayonetas con prodigiosa valentía [...]. Ni los cañones ni las granadas ni las ráfagas de fusilería las detienen [...]. Realmente es extraño ver mujeres tan bien dirigidas, tan bien organizadas».
Sin embargo, el coraje no bastaba para luchar contra los fusiles Lebel y los cañones del ejército colonial. La llegada de los franceses supuso el toque de difuntos para estas legendarias luchadoras. Tras las últimas batallas protagonizadas por los hombres de Dodds en Abomey en noviembre de 1892, de las agojie solo quedó el recuerdo de sus hazañas, que se transmitió de generación en generación sobre las ruinas del antiguo reino.
EL TRONO
DE DAHOMEY
Trono del rey Ghezo, soberano
de Dahomey
durante la primera mitad del siglo XIX, conservado
en el palacio presidencial de
Benín, en Cotonou. RMN-GRAND PALAIS
A G E F O T O S T O C K
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Amuleto
protector de una amazona dahomeana recogido
en el campo de batalla de
Cotonou en 1890.
ASALTO FINAL Toma de Cana por parte de las tropas francesas en 1892. La conquista de este lugar se completó al cabo de tres días de combates. Ilustración de Le Petit Journal.
Dos amazonas en combate, una de ellas sosteniendo dos cabezas. Dibujo de Jean Antoine Foulquier para ilustrar el viaje del Dr. Repin, cirujano de la Marina imperial francesa, a Dahomey, en 1860.
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CONVERTIDAS EN ATRACCIÓN
DE FERIA
L
os reportajes de la prensa sobre la conquista de Dahomey crearon en Francia una curiosidad morbosa por las fieras guerreras entrenadas para cortar las cabezas de los enemigos. En 1891, un empresario británico trajo a París a un grupo de estas amazonas para exhibirlas en el Jardin d’Acclimatation, una especie de zoo en las afueras de la capital. En realidad, ninguna de las 24 mujeres era una auténtica agojie; diez de ellas ni siquiera eran de Dahomey. Las mujeres, con vestidos y adornos de fantasía, ejecutaban ante los visitantes danzas y ejercicios militares al ritmo de dos tambores. Era una imitación –al parecer bastante buena– de las danzas y ejercicios que vieron realizar a las agojie. Un periodista decía que sus caras, «al principio calmadas y sonrientes, se volvían gradualmente severas y duras y terminaban reflejando una especie de éxtasis marcial parecido a un delirio». El grupo
viajó por toda Europa durante dos años.
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Lanza de mango largo usada por los wasangari, en la actual Nigeria. Museo del Quai Branly, París.
Arco de madera de los bariba, al norte de Benín. Museo del Quai Branly, París.
Hacha de combate fulani de inicios
del siglo XX. Museo del Quai Branly, París.
Sable ceremonial procedente de la ciudad costera de Ouidah, en Benín. Museo del Quai Branly, París.
VISITA
Tres supuestas amazonas en un grabado aparecido en Le Petit Journal en noviembre de 1891 que ilustraba la exhibición de un grupo de dahomeanos en el Jardin d’Acclimation, en el Bois de Boulogne de París.
U
n mito egipcio cuenta que el dios Osiris fue asesinado por su hermano Seth, que luego despedazó el cadáver y lo repartió por todo Egipto. El falo fue arrojado al Nilo, donde lo ingirió el pez oxirrinco, «el de la nariz puntiaguda». En el lugar en el que la tradición situaba este episodio, unos 190 kilómetros al sur de El Cairo, se fundó en el siglo VIII a.C. una de las ciudades más prósperas del antiguo Egipto. Llamada originalmente Per-Medyed, «la casa del reencuentro», años más tarde los griegos la denominaron Oxirrinco.
Per-Medyed fue la capital de la provincia o nomo XIX del Alto Egipto. Era un enclave importante por su situación, a orillas del canal Bahr Yussef y en el cruce de las vías de acceso a los oasis del desierto occidental, especialmente el de Bahariya, adonde se dirigían numerosas caravanas con fines comerciales.
Tras la conquista de Egipto por Alejandro Magno en 332 a.C., llegó a la ciudad un buen número de colonos griegos que traían consigo su cultura. En el período helenístico, Oxirrinco experimentó un gran crecimiento demográfico y probablemente se convirtió en la segunda ciudad de Egipto después de Alejandría, la capital. En época romana, la urbe se desarrolló aún más y se empezaron a edificar grandes monumentos públicos. Cuando se implantó el cristianismo como religión oficial, Oxirrinco, llamada ahora Pemdyé, se convirtió en sede de un obispado y en un lugar de peregrinación, al tiempo que mantenía una gran actividad agrícola y comercial. En el siglo VII, con la conquista árabe, la ciudad, ahora llamada El- Bahnasa, perdió su influencia política y territorial.
Redescubrimiento Aunque las primeras noticias modernas sobre la antigua Oxirrinco se remontan a la expedición de Napoleón a Egipto, el estudio arqueológico del lugar comenzó a finales del siglo XIX y principios del XX de la mano de los británicos B. P. Grenfell y A. S. Hunt, que hallaron decenas de miles de papiros y llevaron también a cabo un estudio arqueológico del yacimiento. Su trabajo sería conti-
nuado por una misión ital i a na di r i gi da por Er me ne -
Oxirrinco, la
ciudad del pez de
nariz puntiaguda
Desde hace 30 años, una misión arqueológica española excava en esta ciudad egipcia fundada en el siglo VIII a.C. G R A N D E S D E S C U B R I M I E N T O S
MAR ROJO
EGIPTO
OXIRRINCO El Cairo
2000
Prospecciones en la Necrópolis Alta permiten localizar la
tumba saíta nº 14.
2001
Hallazgo del Osireion, el
santuario dedicado a Osiris, dios
del más allá.
Continuación de los trabajos. El objetivo final es el estudio integral del asentamiento.
2023 1992 CRONOLOGÍA TREINTA
AÑOS EN
OXIRRINCO
La Universidad de Barcelona inicia los trabajos
en el yacimiento de Oxirrinco.
TUMBA Nº 14, de época saíta, descubierta en la Necrópolis Alta
de Oxirrinco.
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gildo Pistelli (1909-1914) y, ya tras la primera guerra mundial, por arqueólogos como Flinders Petrie y Evaristo Breccia.
Décadas más tarde, en 1982, el saqueo de una tumba del yacimiento llevó al Servicio de Antigüedades de Egipto a hacerse cargo del lugar y encargar su excavación al arqueólogo egipcio Mahmud Hamza. En 1992 se organizó una investigación en profundidad a través de una Misión Mixta, integrada por un equipo de la Universidad de Barcelona, dirigido por Josep Padró hasta 2019. Tras 30 años de trabajos ininterrumpidos, hoy la Misión Arqueológica de Oxirrinco está dirigida por Maite Mascort y Esther Pons.
La Necrópolis Alta El yacimiento de Oxirrinco comprende las ruinas de la antigua ciudad, así como una extensa área de necrópolis. Extramuros, en los
ENTRE LOS MONTÍCULOS de deshechos de Oxirrinco se han localizado más de cien mil fragmentos de papiro, la mayor parte de ellos en griego. En su mayoría son contratos, edictos, invitaciones, cartas o textos literarios y
religiosos que ofrecen información inestimable sobre la vida en una ciudad grecorromana.
MILES DE PAPIROS
Fotografía de las excavaciones en Oxirrinco tomada en 1903.
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ALGUNAS TUMBAS SAÍTAS descubiertas en Oxirrinco están decoradas con pinturas y en su interior se han hallado sarcófagos de piedra de excelente calidad, además de abundantes materiales pertenecientes al ajuar funerario. Entre ellas destaca la tumba nº 14, descubierta en 2000, perteneciente a un sacerdote llamado Padineith. En la campaña de 2021 se encontró una tumba saíta intacta, con los cuatro vasos canopos (las vasijas donde se guardaban las vísceras momificadas del difunto), así como el sarcófago antropomorfo de piedra en cuyo interior yacía un individuo momificado acompañado de amuletos protectores. Detrás de la cabeza del sarcófago se encontró un conjunto de 399 ushebtis, las figurillas funerarias que acompañaban al difunto en su viaje al
más allá y que debían trabajar en su nombre en el reino de Osiris.
Tumbas
saítas y persas
Interior de una de las tumbas persas localizadas en el Sector 36 de la Necrópolis Alta de Oxirrinco.
Sarcófagos antropomorfos de Padineith y su familia, en la tumba 14 de la Necrópolis Alta de Oxirrinco. en la tumba 14 de la Necrópolis Alta deOxirrinco.
Juego de cuatro vasos canopos hallados en la tumba 14, pertenecientes a Tadihor, madre del
sacerdote Padineith.
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MISSIÓ ARQUEOLÒGICA D’OXIRRINC
suburbios occidentales, se alzan edificios religiosos y diversos conjuntos monásticos cristianos. Sabemos poco del urbanismo de la antigua ciudad, ya que la actual población de El- Bahnasa está asentada sobre sus ruinas. Únicamente podemos reconocer los restos del teatro, de un hipódromo, de una columna conmemorativa dedicada por el emperador bizantino Focas y de una puerta de época helenística. En cambio, las necrópolis se han conservado muy bien y nos permiten observar la evolución de las prácticas funerarias de los oxirrinquitas a lo largo de más de un milenio de historia.
Las tumbas
Las construcciones funerarias más antiguas y relevantes se hallan en la Necrópolis Alta. En la llamada época saíta (664-525 a.C.) las tumbas se construían con bloques de grandes dimensiones y estaban cubiertas con bóvedas de cañón. A veces son grandes complejos familiares pertenecientes a la élite política y sacerdotal. Los jeroglíficos inscritos en ellas nos ilustran sobre la vida de las personas allí inhumadas. Sin embargo, bajo dominio persa (525-332 a.C.), las tumbas de Oxirrinco, también construidas con bloques de piedra, pero cubiertas con bóvedas planas, tenían una única cámara funeraria, de tamaño reducido. Para proteger las tumbas se colocaban losas verticales ante la puerta de entrada. Los cuerpos allí enterrados, momificados, estaban cubiertos con cartonajes polícromos (hechos con capas de yeso y tejido) y mallas funerarias hechas con cuentas de fayenza.
Las tumbas de época grecorromana están construidas con bloques de piedra más pequeños, su techo es abovedado y constan de una o tres cámaras, algunas con pinturas en las paredes. En su interior se han encontrado cuerpos momificados, muchos de los
cuales están protegidos con máscaras o con cartonajes
LA DIOSA
DE OXIRRINCO
INTERPRETACIONES actuales identifican el pez oxirrinco con la diosa egipciaTueris. Aunque esta divinidad suele representarse como una hembra de hipopótamo embarazada, en Oxirrinco adquiere precisamente la forma del pez oxirrinco. En esta nueva mirada al mito de Osiris, «la pez» oxirrinco (Tueris) actuaría como protectora del miembro viril del dios Osiris, que según el mito se tragó un oxirrinco. En este contexto, destaca el extraordinario descubrimiento de una ofrenda votiva de época persa compuesta por 50.000 peces, el 97 por ciento de los cuales eran peces oxirrinco, símbolo de la ciudad. Esta ofrenda ritual se relacionaría con el culto a la diosa Tueris, patrona de Per- Medyed (el nombre egipcio de la ciudad), representada, según la citada hipótesis, como un pez oxirrinco.
Tueris-oxirrinco. Fragmento pictórico. Tumba 18 de Oxirrinco.
Sarcófago adosado en la tumba romana nº 3. La pintura muestra, en torno a un pilar djed, a los cuatro hijos de Horus y cuatro genios del inframundo. Encima aparecen el pez oxirrinco y un lepidoto enfrentados.
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LOS INDIVIDUOS momificados de época grecorromana suelen aparecer con diversos tipos de protección para el más allá, como máscaras o cartonajes decorados con iconografía de época faraónica. Normalmente los cuerpos se cubrían con un vendaje geométrico y se les colocaba finas láminas de pan de oro sobre determinadas partes de la cabeza y el resto del cuerpo, como los ojos, el cráneo, el pubis o la lengua. En el Sector 36 de la Necrópolis Alta aparecieron individuos momificados que conservaban los cartonajes con su policromía original y tenían una lámina de oro sobre sus lenguas. Este ritual de protección del difunto fue muy habitual en la necrópolis romana de Oxirrinco, donde se han descubierto catorce de estas lenguas de oro. Además, algunas de las momias tenían sobre sus cuerpos papiros inscritos con textos
funerarios mágicos protegidos con sellos de limo.
Tumbas
grecorromanas
Sobre estas líneas, tres detalles de un cartonaje romano en el sector 36 de la Necrópolis Alta de Oxirrinco.
Sarcófago adosado de época romana. La figura central es el dios Osiris entronizado.
Lenguas de oro descubiertas en algunas
tumbas romanas
de Oxirrinco.
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polícromos decorados con iconografía procedente de la época faraónica.
Con la llegada del cristianismo, las nuevas creencias religiosas modificaron los rituales funerarios. Desapareció la momificación y los difuntos eran enterrados casi sin ajuar funerario. Por lo general las tumbas eran simples pozos individuales excavados en el subsuelo. También se hicieron criptas colectivas que a menudo reutilizaban antiguas tumbas romanas. Sobre ellas se edificaron las «casas funerarias», estructuras de adobe decoradas con pinturas murales que ilustran la pervivencia de motivos del antiguo Egipto adaptados a la nueva religión. En esas casas funerarias se oficiaban las últimas ceremonias antes del enterramiento.
Culto a Osiris
Uno de los edificios más destacados de Oxirrinco es el Osireion, el santuario dedicado a Osiris, dios de los muertos. Consta de dos galerías y una sala principal, en la que yace una colosal estatua en piedra caliza de Osiris, de 3,3 metros de altura. Este espacio servía para rememorar la muerte y el renacimiento de Osiris durante una fiesta que se celebraba en el mes de khoiak, el cuarto mes de la inundación anual del Nilo, cuando las aguas traían el limo que fertilizaba el país.
Durante estos rituales se fabricaban simulacros de Osiris con unos moldes que tenían la forma del dios y que se rellenaban de limo con semillas de cebada que después germinaban. Al final de las celebraciones, los simulacros eran transportados al Osireion, donde se enterraban en los nichos acompañados de un ajuar funerario muy complejo.
En el Osireion se oficiaban los misterios de Osiris en época saíta, pero el pe-
MAITE MASCORT Y ESTHER PONS DIRECTORAS DE LA MISIÓN ARQUEOLÓGICA DE
OXIRRINCO (UNIVERSIDAD DE BARCELONA. INSTITUTO DEL PRÓXIMO ORIENTE ANTIGUO)
ríodo helenístico marcó el punto álgido de su utilización. Sabemos que estos rituales todavía se realizaban en época romana, bajo el emperador Adriano.
La investigación arqueológica en curso en Oxirrinco permitirá profundizar en el conocimiento de los rituales y las creencias funerarias de una ciudad que fue a la vez egipcia, griega, romana y cristiana.
INTERIOR DEL OSIREION de Oxirrinco, con una estatua de Osiris de 3,3 m de altura.
Proyecto Oxirrinco oxirrinc.com
Para saber más
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La diva de la
Belle Époque
Hace un siglo murió en París
Sarah Bernhardt, la actriz más famosa de la historia. La Divina Sarah fue una estrella global que allí donde iba provocaba emoción, admiración y, con frecuencia, escándalo
B E T T M A N N / G E T T Y I M A G E S
LA REINA DEL TEATRO
En el siglo XIX, antes del cine y la televisión, el gran espectáculo de masas era el teatro, y la capital mundial de ese arte era París. Sarah Bernhardt fue la estrella indiscutible de la escena teatral parisina durante el más de medio siglo que va desde 1869 hasta su muerte en 1923. Hija de una cocotte holandesa, Sarah no solo triunfó en Francia; fue incluso más aclamada en otros países, en particular Gran Bretaña y Estados Unidos, en los que hizo numerosas giras actuando siempre en francés. «En todos los países del mundo se la ha recibido mejor que a los reyes», decía un admirador. Esa majestad artística se refleja en la fotografía de la actriz tomada en su mansión del boulevard Péreire de París en 1890, donde se la ve recostada en un diván entre cojines, pieles de animales salvajes y plantas exóticas, lista para recibir a los invitados (aristócratas, literatos, colegas de teatro) que acudían a rendirle pleitesía.
H I S T O R I A V I S U A L
F O T O S : A L B U M
UNA ARTISTA CONSUMADA
A menudo, quienes asistían a una interpretación de Sarah Bernhardt quedaban conmocionados. «¡Ah, Sarah, Sarah!, ¡Sarah es gracia, juventud, divinidad! Estoy fuera de mí. ¡Dios mío, qué mujer!... ¿Cuándo volveré a verte, mi Sarah? ¡Lloro, tiemblo, me vuelvo loco!», decía el poeta Pierre Louys. Aunque también triunfó con obras del teatro clásico, de Racine o de Shakespeare, Sarah obtuvo sus éxitos más clamorosos con melodramas románticos de emociones fuertes. Sus lujosos vestidos causaban sensación, como el de Tosca (la protagonista de la obra de Sardou, convertida en ópera por Puccini), que luce en la fotografía sobre estas líneas. Pero lo que sobre todo se admiraba de ella era su dominio de la pose y la expresión –como se aprecia en la imagen de la derecha, de otra obra de Sardou en la que Sarah representaba a la princesa bizantina Teodora–, así como su voz cristalina, a la vez musical y cargada de pasión. «Recita los versos como cantan los ruiseñores, como suspira el viento, como murmuran los arroyos», decía un crítico.
H I S T O R I A V I S U A L
I Z Q U I E R D A : A L A M Y / C O R D O N P R E S S . D E R E C H A : G E T T Y I M A G E S
EN EL CEREBRO DE UN HOMBRE
El genio de Sarah Bernhardt como actriz la llevaba a no dejarse encasillar y a querer experimentar siempre con nuevos papeles. Lo hacía a veces a despecho de su edad: a los 30 años impresionó con un papel de anciana de 80, y a los 70 triunfaba con papeles de adolescente. También se atrevió a interpretar personajes masculinos; de hecho, uno de estos, en Le passant de François Coppée, fue su primer gran éxito. Decía que lo que le gustaba «no eran los papeles de hombres, sino los cerebros de hombres [...]. Los papeles de hombres son en general más intelectuales [...], ofrecen un campo más amplio a la investigación de las sensaciones y de los dolores humanos». Bernhardt impresionó a los entendidos con su interpretación de Hamlet (a la derecha) y logró uno de los éxitos de taquilla más estruendosos como protagonista de El aguilucho (arriba), de Edmond Rostand, la trágica historia del hijo de Napoleón muerto en Austria a los 21 años, al que representó cuando ella tenía 56.
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LA EMPRESARIA TEATRAL
Desde su juventud, Sarah Bernhardt mostró un carácter indómito, lo que no dejó de acarrearle problemas. Ingresó muy joven en la Comédie Française, pero salió dos veces con cajas destempladas: la primera, despedida después de abofetear a una actriz veterana; la segunda, por decisión propia, tras verse obligada a representar una obra sin tiempo para prepararla. «Ha sido mi primer fracaso; será el último», le dijo al director. A continuación montó su propia compañía, con la que, pese a su genio, habría pasado dificultades de no haber contado con el maná de sus giras por Estados Unidos, siete en total, las cuatro últimas «de despedida» (el truco lo inventó ella). En 1899 adquirió en París un teatro al que dio su nombre (hoy es el Théâtre de la Ville), con un aforo de 1.700 espectadores y un amplio escenario que permitía disponer espléndidos decorados como los que vemos en esta fotografía, correspondiente a una representación
de Angelo, tirano de Padua, de Victor Hugo, en 1905.
P A R I S
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SÍMBOLO DE FRANCIA
Aunque no tenía una conciencia política muy definida, Sarah Bernhardt no dudó en comprometerse con causas que removían su sensibilidad humana. En 1870 montó un hospital para los heridos de la guerra de Francia contra Prusia, conflicto que la convirtió en una patriota francesa. Tampoco vaciló en el asunto Dreyfus (un oficial judío acusado falsamente de espionaje), no porque fuera judía –nunca dio mucha importancia a los insultos antisemitas que a veces recibía–, sino por su sentido de la justicia. Tras leer J’accuse, donde el escritor Zola denunciaba el atropello a Dreyfus, Bernhardt le escribió: «Gracias, querido maestro. Gracias en nombre de la justicia eterna». Durante la Gran Guerra, pese a su edad y a que en 1915 le amputaron una pierna (ella lo pidió para terminar con los terribles dolores que sufría en una rodilla), hizo una gira por el frente, llevada en una silla de manos –como muestra la fotografía–, actuando en cobertizos, terrazas o salas de espera de hospitales. Los soldados, muchos de ellos campesinos que al principio no sabían quién era, siempre terminaban vitoreándola.
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TEMAS DIVERSOS
APRENDER FÍSICA leyendo historia. Tal es la filosofía de este libro, que explica por qué Darwin tardaba más en cocer las patatas en las cimas andinas que en la llanura o por qué las balas cilíndricas disparadas en la batalla de Gettysburgh eran más mortales que las esféricas.
HISTORIAS DE LA HISTORIA EXPLICADAS POR LA FÍSICA Javier Ablanque
Guadalmazán, Córdoba, 2023, 352 pp., 23,95 ¤
GERÓNIMO, Mangas Coloradas, Cochise o Victorio lideraron la desesperada lucha de los apaches para salvaguardar su independencia frente a Estados Unidos entre 1861 y 1886. El militar e historiador P. A. Hutton revive esta epopeya de frontera con rigor y empatía.
LAS GUERRAS APACHES Paul Andrew Hutton Desperta Ferro,
Madrid, 2023,
496 pp., 27,95 ¤
N
o hay ningún desierto en el mundo más árido, grande y salvaje que Rub al-Khali, el Territorio Vacío, un vasto espacio de dunas de arena en el sur de la península arábiga donde los camellos apenas tienen lugares en que abrevar. Solo algunos beduinos se habían atrevido a adentrarse en él hasta que, entre 1945 y 1950, el británico Wilfred Thesiger realizó varios viajes de exploración, recorriendo más de 16.000 kilómetros a pie y a lomos de camello. Este libro, fruto de aquellas aventuras, se convirtió en un clásico de la literatura de viajes desde su publicación en 1959. No es solo un relato de exploración de uno de los lugares más salvajes del planeta, sino también un alegato por el «espíritu de la tierra y la grandeza de los árabes», de los que Thesiger «valoraba sus cualidades e intentaba celosamente preservar su modo de vida».
El autor, amante del silencio y de la soledad, compartió penalidades y camaradería con los beduinos en «desnudos eriales donde solo el cambio de temperatura marca el discurrir del año, una tierra reseca e implacable que nada sabe de suavidad y facilidades». En un estilo directo, aunque con poéticas descripciones, el lector encontrará en sus páginas mil anécdotas sobre la vida en el desierto, pero, sobre todo, suficientes impresiones para descubrir que «esta tierra cruel puede tener un hechizo que ningún clima templado es capaz de igualar».
A pie y en camello por el desierto de Arabia
MUNDO ÁRABE
JORDI CANAL-SOLER ESCRITOR
Wilfred Thesiger
ARENAS DE ARABIA Capitán Swing,
Madrid, 2023, 392 pp., 23 ¤
HISTORIAS DE FALDAS,
CORBATAS Y PIJAMAS A LA HORA DE VESTIRNOS no nos planteamos que cada una de las prendas que nos ponemos tiene una larga historia detrás. Así lo muestra Ana Velasco, especialista en historia de la moda, en este suculento volumen sobre «la historia de las prendas que vestimos». Las cinco partes del libro se dedican a la ropa interior, la exterior (camisas, faldas, pantalones), la de abrigo, los accesorios (bolsos, cinturones, corbatas, guantes) y la ropa de hogar (zapatillas, camisones, pijamas). Entre muchas otras cosas, la autora nos enseña por qué
los calzoncillos eran blancos
y no la lencería, dónde se llevaban las cosas antes de la invención del bolso o el origen
oriental de los pijamas.
Ana Velasco Molpeceres ROPA VIEJA
Catarata, Madrid, 2023, 237 pp., 19,50 ¤
E X P E R I E N C I A S S U S C R I P T O R E S
N os encontramos en
Pompeya, en el fatídico 24 de agosto del año 79 d.C. ¿Qué podría haber ocurrido exactamente los últimos minutos antes de que el Vesubio entrara en erupción? ¿Es posible recrear esta escena, pasear por la Vía de la Abundancia, sentirse en la piel de un gladiador? La respuesta es sí. Y lo vivirán los 120 suscriptores que el próximo 21 de septiembre acudirán a la Experiencia National Geographic en las Reales Atarazanas de Barcelona. Será una visita ex-
clusiva a puerta cerrada a la exposi ci ón Pompeya, el úl -
Los últimos minutos
de Pompeya, recreados
Los suscriptores de las revistas National Geographic podrán visitar a puerta cerrada la exposición Pompeya, el último gladiador, el próximo 21 de septiembre timo gladiador, que puede verse en Barcelona desde el mes de junio y hasta medidados de octubre. La instalación incluye una sofisticada experiencia inmersiva que permite recorrer, con unas gafas de realidad virtual, la mítica Pompeya justo antes de que fuera sepultada bajo un espeso manto de cenizas. Pero además, parte esencial, también es posible contemplar más de 150 piezas originales de la ciudad de Pompeya procedentes del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (MANN): esculturas, mosaicos, armas y armaduras de los gladiadores, objetos de la vida cotidiana de la época que nos dan a entender también el hito cultural que representó esta pequeña ciudad romana del sur de la península itálica.
Los suscriptores recibirán, como es habitual, la newsletter habitual con el formulario para apuntarse a esta actividad, que será también una celebración: la de los 20 años de la revista Historia National Geographic.
D E S C U B R E L A S V E N T A J A S D E S E R S U S C R I P T O R E N :
h t t p : / / h i s t o r i a n g . c o m / o f e r t a
próximas experiencias Mantente al día de las
actividades para suscriptores en nuestra web. No te pierdas las Experiencias National
Geographic y nuestros diálogos. Info
Un total de 30
suscriptores hicieron un peculiar recorrido el 8 de junio por la icónica montaña de Montserrat, liderado por Josan
Ruiz, director de Viajes National Geographic. Por otra parte, 50 suscriptores visitaron en exclusiva, el pasado 1 de julio, dos lugares que dan fe del extraordinario legado industrial de Asturias: el ecomuseo Valle de Samuño, en Langreo, y el Musi. OTRAS EXPERIENCIAS
L I B R O S D E L M E S
G ran conocedor del
siglo XVIII francés, sobre el que nos ha dejado novelas como Las confidencias de Buffon, Martí Domínguez nos brinda ahora una biografía de Voltaire, la gran estrella intelectual del período. Es una biografía sintética, con un relato ágil y lleno de anécdotas que refleja muy bien la vida del «filósofo saltarín», como lo llama el autor. De sus páginas se desprende la imagen de un escritor en constante movimiento, en busca siempre de una pa-
A ún hoy se tiene una
visión desdeñosa del cantonalismo. El término suele utilizarse como sinónimo de un localismo atávico típicamente español, y se piensa en la revuelta cantonalista de 1873 como un mero estallido anárquico y quijotesco. Por eso es muy bienvenido este libro que reúne trece artículos de otros tantos especialistas que muestran desde dentro que el cantonalismo no fue una «tragedia revolucionaria», pero tria ideal contrapuesta al ambiente de cerrazón y de envidias de su país. Primero fue Inglaterra, donde descubrió que «los ingleses son hombres y los franceses unos críos»; luego su refugio en el château de su adorada marquesa de Chatelet; más tarde, su aventura en la corte de Federico de Prusia, cuyo círculo de librepensadores hizo sus delicias hasta que sufrió en sus carnes el despotismo del rey; el filósofo alcanzaría por fin la paz en su mansión de Ferney, en la frontera con Suiza.
tampoco un «cómico sainete», como sostenía un conservador de la época.
La recopilación deja claras muchas cosas. Aunque el término cantón se tomó del modelo republicano suizo, el movimiento se enraizaba en la tradición española de las juntas revolucionarias. La «revolución desde abajo» de los cantonalistas no buscaba ni la independencia del cantón ni la supresión del Gobierno central, sino dar a este una base auténtica-Domínguez analiza brevemente, pero con finura, los textos volterianos nacidos en cada etapa, desde las Cartas filosóficas compuestas en Inglaterra, «el inicio de una revolución», el Diccionario filosófico escrito en Prusia, hasta los cuentos filosóficos de sus años de Ferney. El autor se muestra como un íntimo de Voltaire: se ríe con sus bromas, comparte sus indignaciones y revela los cálculos y las equivocaciones de un filósofo que hizo del ingenio y el humor su arma de combate: «Yo, enclenque de mí, hago la guerra hasta el último momento. Recibo cien estocadas: devuelvo doscientas y me río».
mente democrática. Contra lo que afirmó Engels, los cantonalistas no eran anarquistas, hecho que no impidió que desarrollaran un avanzado programa social que incluía la jornada laboral de ocho horas, la progresividad fiscal, la bajada del precio de los alquileres y la laicidad. Son muy interesantes las semblanzas de algunos protagonistas de la revuelta y el capítulo dedicado a las mujeres. Otros artículos hablan de la simbología cantonal (la bandera roja y la tricolor, el gorro frigio), las caricaturas y el eco del cantonalismo en la
literatura, en Galdós y Ramón J . Sender .
Voltaire, el filósofo saltarín del siglo XVIII Comprender una
revolución fracasada TIEMPOS MODERNOS
JESÚS VILLANUEVA HISTORIADOR
ALFONSO LÓPEZ HISTORIADOR
Martí Domínguez VOLTAIRE
Arpa,
Barcelona, 2023, 320 pp., 19,90 ¤ Julián Vadillo (coord.) LA REBELIÓN CANTONAL Pinolia, Córdoba, 2023, 224 pp., 24,95 ¤
EDAD CONTEMPORÁNEA
Las claves para conservar
el chocolate en verano Los chocolates con frutas
son la recomendación de la firma Lindt & Sprüngli para este verano, al tiempo que recuerda que la mejor manera de conservarlos es a una temperatura de entre 14 y 20 °C fuera de la nevera, y protegidos del aire y de la humedad. www.lindt.es
La catedral de Vitoria,
un viaje virtual en el tiempo La catedral de Santa María
forma parte de la historia de
Vitoria desde el siglo XIII y
gracias a la realidad virtual
el visitante puede hacer
una visita completamente
inmersiva al templo, adentrándose en sus orígenes y
su evolución a lo largo de los siglos. www.catedralvitoria.eus
Hoces de Segovia, un viaje
fascinante a la naturaleza Hoces de Segovia es un entorno natural único que engloba las áreas de las Hoces del río Duratón y las del
Riaza. Los exuberantes parajes naturales de esta región son ideales para practicar el senderismo, el ciclo-
turismo o la equitación y disfrutar de sus fascinantes cielos nocturnos repletos de estrellas. www.segoviaturismo.es
Bodegas
tradicionales En Salinillas de Buradón, en la Rioja alavesa, algunos viticultores mantienen la tradición de elaborar de forma artesanal sus vinos. Por ello, visitar sus bodegas es una manera inmejorable de conocer un oficio y una forma únicos de entender la vida.
www.rutadelvinoderiojaalavesa.com
Paraíso privado en las Maldivas Naladhu es un exclusivo hotel, ubicado en una paradisíaca isla de las Maldivas, que cuenta con tan solo veinte villas, todas ellas con piscina propia y servicio de mayordomo las veinticuatro horas. Todo ello convierte la estancia en medio del Índico en una experiencia única de privacidad. www.naladhu.com
RITMO GLOBAL EVENTOS, MARCAS Y PUBLICIDAD
Mascotas siempre sanas
Santévet, especialista en seguros de salud animal, recuerda la importancia de contar con un seguro médico para los anim a l e s de compañía también en verano, cuando las consultas al veterinario por golpes de calor, intoxicaciones o gastroenteritis se multiplican. Para prevenir los casos graves, Santévet recomienda seguir unas sencillas pautas: evitar
paseos en las horas de más calor e hidratar frecuentemente
a las mascotas. www.santevet.es
Próximo número
EL VALLE DE LOS REYES, LAS
TUMBAS DE LOS FARAONES LA ACTIVIDAD de los saqueadores de tumbas durante los períodos de vacío de poder llevó a los
faraones del Reino Nuevo a proteger sus tumbas y
sus ricos ajuares funerarios en un gran cementerio en la orilla occidental del
Nilo. Oculto tras un
acantilado de roca con
una diminuta entrada
fácil de vigilar, el Valle de los Reyes contaba con
espectaculares sepulturas excavadas en la roca que sustituyeron a las pirámides de sus predecesores.
Ulises, el héroe marino de Grecia Las aventuras de Ulises en la Odisea reflejan la época en la que los griegos zarparon a bordo de precarias naves para colonizar un Mediterráneo desconocido.
Los Foros Imperiales
Entre finales de la República y comienzos del Imperio romano, cinco espléndidos foros convirtieron el centro de Roma en un espectacular conjunto monumental.
La Inquisición contra los cátaros Para perseguir la herejía cátara, los pontífices del siglo XIII recurrieron a la Inquisición, cuya actividad puso los cimientos de una represora sociedad medieval.
Una historia del mundo en mapas Con motivo de su 20º aniversario, Historia National Geographic presenta una serie de mapas que reflejan la historia del mundo desde el Neolítico hasta el siglo XX.
EL EJÉRCITO DE ULTRATUMBA
DE XI’AN
LOS GUERREROS de terracota de Xi’an son uno de los mayores tesoros arqueológicos de China y del mundo. Desde su descubrimiento en 1974, hace casi
medio siglo, se han desenterrado unas 2.000 de estas figuras de tamaño mayor que el natural, y se cree que podría haber al menos otras 6.000 sepultadas en el inmenso complejo funerario del primer emperador de China, cuya fastuosa tumba aún no ha sido excavada.
A L B U M
F R A N C K C H A R T O N / G T R E S
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